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19 Octubre 2021, Puebla, México.

The Dope: el narco en el abismo - Partes 1 y 2 / Héctor Aguilar Camín

Gobierno | Opinión | 8.SEP.2021

The Dope: el narco en el abismo - Partes 1 y 2 / Héctor Aguilar Camín

Héctor Aguilar Camín

La historia de la droga: la captura criminal ya no del estado sino de parte del país.

 

Primera parte

No tardaremos en tener la versión española del libro de Benjamín Smith, The Dope (modismo inglés para "droga"), probablemente la primera historia cabal del narcotráfico y su combate en México.

 

La historia es terrible y oscura pero la narración es fluida y limpia, concentra una cantidad enorme de información y una diversidad alucinante de personajes y hechos a lo largo de un siglo: 1910-2020.

 

El subtítulo del libro es “La verdadera historia del tráfico de drogas mexicano” y es en verdad una historia, no una colección de reportajes, una denuncia, o la agregación de perfiles de capos o cárteles.

 

Las partes en que está organizada la historia son elocuentes sobre su contenido: Parte I. First Puffs (Primeros toques), 1910-1940. Parte II. Coming Up (Subiendo), 1940-1960.

 

Parte III. High (Arriba), 1960-1975. Parte IV. The Comedown (El Bajón), 1990-2020. Parte V. Into the Abyss (Dentro del abismo), 1990-2020.

 

La variedad de fuentes del libro son las propias de un historia profesional: archivos, documentos, otros libros, entrevistas y testimonios de los actores, muchos de ellos vivos aún.

 

Quizá la mayor riqueza de The Dope es que las cosas suceden por su mayor parte en México, pero un actor central en cada paso hacia el abismo son los Estados Unidos, sus políticas antidroga y sus agentes operando libremente, con frecuencia encubiertos, en todos los frentes de batalla.

 

Los documentos y testimonios de agentes de la DEA y de funcionarios del Departamento de Justicia americanos sobre su trabajo, y sobre los usos y costumbres de sus pares mexicanos, son parte esencial, terrorífica, de la historia.

 

La lectura del libro produce el efecto de una marejada que se ve venir desde lejos y avanzar inexorablemente. Las cosas son fatales paso a paso y empeoran capítulo a capítulo, en el flujo de una narración ordenada y transparente.

 

La historia de la droga no termina en el narcotráfico sino en una realidad más compleja y temible: el dominio territorial de bandas del crimen organizado sobre comunidades, pueblos, ciudades, regiones enteras: la captura criminal ya no del estado sino de parte del país.

 

Las últimas líneas del libro son estas: “Un siglo después, y contando, el tráfico de drogas mexicano no da señales de disminuir”. (Borton & Company, 2021).

 

Segunda parte

 

 

La historia de las drogas y su persecución en México no ha tenido buenas épocas, su trayecto es un ascenso continuo hacia épocas peores cada vez.

 

Este es el sentido de la narrativa que Benjamín Smith ha desplegado en su libro The Dope, al que me referí ayer en este espacio.

 

Nada ha mejorado en esa historia, todo ha ido a peor, bajo una regla aplicable a todas las épocas: entre más persecución, mayor y peor violencia, mayores ganancias ilícitas, más corrupción, mayor tráfico y más muertes.

 

La espiral de ascenso en el número y la brutalidad de las muertes es un buen indicador del universo criminal en expansión que ha sido la historia del narco en México.

 

El salto cuántico en brutalidad puede marcarse a principios de este siglo con la aparición de Los Zetas, en su origen un grupo de élite del Ejército que desertó para volverse el brazo armado del Cártel del Golfo.

 

Ahí empiezan las masacres rutinarias, los cuerpos decapitados y los descuartizamientos en vida para infundir respeto a los rivales mediante el terror.

 

Ahí empieza, con Los Zetas, la expansión territorial del narco hacia el control de las ciudades que necesitan para garantizar los flujos de droga hacia la frontera y el mercado estadunidense.

 

Ahí empieza también la pesadilla de las armas largas, de los narcos mejor armados que el Ejército y de las ejecuciones profesionales.

 

Ahí empieza, finalmente, el giro más temible para la sociedad del crimen organizado, que es la apropiación de territorios para exprimirlos.

 

La persecución de grandes capos y grandes cárteles, asumida como estrategia de combate a las drogas, termina con muchos capos muertos o presos y cárteles fragmentados por luchas intestinas. La fragmentación de los cárteles da lugar al último gran cambio: de los dos o tres cárteles originales nacen en la última década cerca de 300 bandas con dominio territorial sobre pueblos y ciudades.

 

El negocio de estas bandas ya no es el tráfico, sino la extorsión, el derecho de piso, la trata de personas.

 

No por nada Benjamín Smith titula la última parte de su libro, la que va de 1990 a 2020, como “Dentro del abismo”. En él estamos.