SUSCRIBETE

5 Diciembre 2021, Puebla, México.

Puebla, sus medios y sus monstruos. Parte II: La dependencia del poder político

Sociedad /Gobierno | Ensayo | 10.NOV.2021

Puebla, sus medios y sus monstruos. Parte II: La dependencia del poder político

Luis Alberto Martínez

Para definir el presente y el comportamiento de los medios regionales es necesario observar tres condiciones: su relación con el poder, su relación con las audiencias y su involucramiento con la tecnología.

En los últimos treinta años, las condiciones políticas del estado definieron cómo se estructuraría la relación de la prensa con el poder en la región, configurando así al gremio poblano.



Priismo y los vendedores de silencios

 

¿Recuerda cómo terminaba la consigna estudiantil poblana que se escuchaba en el Carolino por allá de los setenta? "Once, once, once..."

El escritor Enrique Serna, hizo ya una muy ilustrativa revisión de la relación de la prensa y el poder, sobre todo con aquella del partidazo en tiempos donde se construyó la cultura de complicidad con la prensa.

El silencio era el mejor producto de esa época, los medios dependientes del dinero público -en maletines, al cash, sin contratos ni facturas-, eran expertos en el amague y la negociación, si ellos hacían periodismo de investigación era para generar la moneda de cambio que encareciera el producto, el poder pagaba para NO publicar.

Hoy son parte del anecdotario y misticismo de la prensa poblana, las múltiples escenas de esta época, como el famoso cajón de billetes de los directores de comunicación o los arcones y baúles repletos de botellas y viandas finas enviados a directivos de medios en navidades y cumpleaños. Los cierres de bares y tugurios acaparados por noches enteras para el goce y desenfreno exclusivo de poderosos y periodistas. Las rifas, los regalos, los sobres, las propinas, el "chayote" pues, -término que hoy por cierto es exageradamente choteado-.

Estos excesos fueron el punto de partida de la precarización del oficio, donde la dádiva institucional redujo la responsabilidad patronal de garantizar condiciones laborales dignas para la tropa, en contraste con los privilegios para directivos y dueños.

Esta etapa, tan normalizada en la historia del periodismo mexicano, en Puebla tuvo un punto de quiebre marcado por la detonación del escándalo Mario Marín-Lydia Cacho en donde fue tal su magnitud, que los silencios se volvieron casi impagables.


2011: los vendedores de la narrativa de perfección


Desde las primeras semanas del régimen morenovallista, centenares de cartas aclaratorias llegaban a las redacciones poblanas señalando datos e informaciones imprecisas; después escalaron a las formas, a los puntos y las comas, a las fotografías imperfectas donde el gobernador Rafael Moreno Valle, salía con algún gesto.

Las cartas se convirtieron en llamadas telefónicas, a veces amables, a veces amenazantes, los convenios en contratos absolutistas de obediencia y contenidos rigoristas. Boletines pulcros, fotografías cuidadosamente seleccionadas, entrevistas y "chacaleos" marcialmente ordenados. Los medios adictos al dinero público entonces entraron en una dinámica donde su tranquilidad jurídica y prosperidad se intercambiaba por disciplina.

Los pocos medios incómodos al poder vieron en el acoso legal, los ataques cibernéticos y el cerco financiero, los mecanismos de control y autocensura que marcaron esta nueva era.

Una Ley Mordaza y la instauración de un no oficial "tripack" -negociación que violentando las autonomías institucionales centralizaba los convenios de la BUAP y el ayuntamiento de Puebla en una sola oficina- mostró que el morenovallismo no estaba dispuesto a dar mucho margen de movimiento a la prensa disidente.


2018: la sacudida de los medios


En 2018, las elecciones en Puebla, marcadas por la violencia, el desaseo y una cerrada victoria de la candidata morenovallista, cuya sombra de fraude e irregularidades llevaron a la judicialización de dicho proceso electoral, significó para los medios dependientes del dinero público, la imperiosa necesidad de adelantar triunfos, apalabrar contratos y apostar por la lealtad a un proyecto político que, al menos en Puebla, parecía implacable y que con una controversial determinación del Tribunal Electoral consolidaría la fortaleza de ese grupo en la región.

Con convenios planchados, la muerte de los Moreno Valle le dio una fuerte sacudida a la prensa local ya que después de casi una década de entender y habituarse a los usos y costumbres de este grupo político con la prensa, tras la victoria de Martha Érika Alonso, la mayoría de medios locales se preparaba para seis años de la misma dinámica -con algunos pequeños matices-, la historia política de Puebla modificada aquel 24 de diciembre de 2018, dio paso a más de diez meses de incertidumbre, de enrarecimiento y convulsión en la que directivos, dueños y reporteros poblanos hicieron toda clase de maromas para poder transmutar a una nueva narrativa, esa que tendría que aceptar que el candidato contendiente en 2018, otrora vilipendiado, descalificado e incluso menospreciado, ahora en una inimaginable circunstancia, se convirtiera en gobernador y estableciera una nueva relación con la prensa poblana.


2019: los vendedores de emociones y opiniones


Desde 2018, la victoria contundente de Andrés Manuel López Obrador, sus mañaneras, la polarización permanente en su entorno, la agenda nacional, la 4T, y por supuesto la pandemia, cambiaron las circunstancias de los medios.

En esta nueva época, los medios locales poblanos -adictos al dinero público- se convierten en vendedores de opiniones y emociones, y el actual clima de polarización es el escenario perfecto para alimentar los peores vicios en la relación prensa-poder, impulsando a un "selecto" grupo de medios abyectos que se encargan por consigna de "gestionar la reputación" de los amigos y enemigos del poder, mientras el resto de medios locales se divide en dos grupos: aquellos dependientes del dinero público, cautos y temerosos que procuran no incomodar al poder y transmitir boletines y comunicados oficiales desde sus rincones; y aquellos, muy pocos, que han asumido los riesgos políticos, económicos y legales de ser considerados enemigos de la transformación.

Momentos y circunstancias que marcan la historia de la relación prensa y poder en Puebla.
En la próxima entrega hablaremos de las audiencias, los fenómenos poblanos y los medios que generaron escuela.

 

CONTENIDO RELACIONADO