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5 Diciembre 2021, Puebla, México.

Caminos llenos de flores - Porfirio Tepox Cuatlayotl

Cultura | Crónica | 12.NOV.2021

Caminos llenos de flores - Porfirio Tepox Cuatlayotl

Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Ir de camino por la naturaleza/ decimoquinta crónica

 

Caminante de la vida, si aún no decides que camino seguir en tu recorrido dominical, te sugerimos leer y releer algunas ideas escritas en el libro Noticias del Imperio, en ellas encontrarás un horizonte para tu marcha. En otras palabras, para hallar una senda que recorrer en el ir de camino por la naturaleza, en este viaje nos dejamos guiar de las siguientes palabras del libro antes citado de Fernando del Paso: “para quien lo sepa apreciar y sepa lo que las flores dicen, cada rosa es una rosa de los vientos. Y así caminé, muchos días y muchas noches, y en el día me señalaban el camino las banderas rosas de la clavellina, y por la noche me alumbraban las flores nocturnas de la pitahaya.”

Dicho esto, y por la brevedad que exige este escrito, a continuación, presentamos una caminata que ha sido guiada por cinco flores bellas, a saber, Flor de mayo, Castilleja, Lirio azteca, Lupinus y Matlalxochitl. Estas flores nos han señalado el camino en la marcha, tal como se ha sugerido en el párrafo anterior.

 

Flor de mayo

 

Porque floreces en el mes de mayo, has sido nombrada Flor de mayo. Flor hermosa que, con las primeras lluvias, vienes desde el cielo. Con tus pétalos pintas los senderos del caminante de tonalidades rosas y blancas. Unas veces, te podemos encontrar solitaria; otras, por centenas; y unas más, por millares en forma de un poema que habrá de ser leído por la mirada del caminante.

 

Castilleja

 

 

Eres una flor que brota en primavera. Ésta es la estación de tu llegada. Castilleja, aunque eres pequeña, tu presencia sobresale en los campos, porque has venido de la casa celestial. Tus bellas flores, las cuales se revisten de un intenso color naranja, invitan a caminar al senderista. El verde de tus hojas también resplandece en los parajes y da alegría a cada paso del caminante que te contempla.

 

Lirio Azteca

 

Lirio Azteca, tu raíz es celestial, allá tiene origen tu belleza, por esto, aunque naces en parajes rocosos y hostiles, de tu tallo brota una flor hermosa y galante, la cual invita a pensar en la eternidad. Además, el color rojo de tus preciosas y grandes flores se convierte en una oración que va al encuentro de la mirada del caminante para darle un instante de sosiego y esperanza.

 

Lupinus

 

 

Cuando la mayoría de las flores descansa, llegas tú, dado que tus bellas flores resisten los recios vientos de otoño y el frio invierno. Lupinus, tú vienes desde el interior del cielo para embellecer los caminos artesanales. Tu presencia pinta el mundo del peregrino con colores azules o morados. Tus hojas se revisten con un verde de esperanza. Eres una flor que, en el frio invierno, se convierte en un impulso y en un horizonte del caminante.

 

Matlalxochitl

 

 

Matlalxochitl, tus flores únicamente se dejan ver unos instantes, pero tu recuerdo bello se eterniza en el alma del caminante y, a su vez, evoca tu raíz en la tierra celestial. Eres una flor del campo con un color azul. En verano, las abundantes lluvias, el canto de las aves y los rayos del sol te despiertan de tu largo sueño. Insistimos, los momentos de tu belleza son muy breves, pero basten estos instantes para dar contento a los senderistas que han tenido la fortuna de encontrarte en su camino.

No todas las flores de la naturaleza han sido nombradas, muchas necesitan de un nombre para poderlas atesorar en nuestros recuerdos, debido a esto, y para impulsar este atesoramiento de la belleza de las flores en nuestro ser, asimismo, para finalizar este escrito y el recorrido de ir de camino por la naturaleza, acudimos, una vez más, a las recomendaciones escritas en el libro Noticias del Imperio de Fernando del Paso, estas son sus palabras: “Y por el camino fui bautizando varias flores nuevas que me encontré. A una florecita que se da en muchos colores y que crece como nubes en las faldas de los cerros, la llamé nube del arco iris. A otra flor blanca que sólo crece alrededor de los árboles y que tiene unas manchas rojas y como escurridas, la llamé sangre de San Sebastián.”

 

 

 

 

 

 

 

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