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17 Abril 2024, Puebla, México.

Mecánica nacional en el tren ligero de Toluca / Stella Cuéllar

Ciudad | Crónica | 18.SEP.2023

Mecánica nacional en el tren ligero de Toluca / Stella Cuéllar

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Migue y yo fuimos a hacer el recorrido Zinacantepec-Lerma-Zinacantepec en el tren ligero. De ida todo perfecto, con una cola normal para entrar a la estación y abordar. El estacionamiento de la estación de Zinacanteoec es grande, con una capacidad como para 500 carros. El recorrido por ahora es corto, de 20 kilómetros, y el tren hace parada en cuatro estaciones: Toluca-Centro, Tecnológico, Metepec y Lerma. Dura como 25 minutos.
Hasta ahí, todo bien. De regreso sí fue un caos, porque para abordar el tren de regreso te sacan de la estación y debes volver a hacer la cola para ingresar, y esa fila es inmensa y caótica, la hicimos en dos horas, y en ese tiempo vimos de todo: la gente se organiza como puede, porque no hay personal de la estación que lo haga. Mucha gente quería regresar como fuera, pero hay poquísimos taxis, que además son de los no regulados. Son mares de gente y no hay baños. Van familias enteras con niños y ancianos, algunos incluso en sillas de ruedas, y yo no vi rampas ni personal para brindar apoyo u orientación. Hay unos cuantos Sani-rents, también con gente formada para usarlos. No faltaron los abusivos y desesperados que, haciendo gala de mañas, intentaban meterse a la fila, y sobra decir que algunos lo lograron. Yo quería desgreñar a una. Los ánimos se enardecieron, y cuando otros lo volvieron a intentar, se armó la bronca: golpes, empujones, insultos. Vimos cómo una señora puso a su hija pequeña a defecar entre dos carros mientras ella seguía en la fila… un horror. Para agravar las cosas, comenzó a llover. Por suerte, justo para entonces, pudimos volver a entrar a la estación para abordar el tren de regreso. Quizá el caos de hoy se debió a la novedad del tren, y a que el servicio será gratuito todo septiembre.
Yo me doy por bien servida de mi cuota de “metro toluqueño”, y esperaré un buen rato para volverme a subir. Pero el paseo fue intereante, y el tren, la verdad, está bonito, ligero, limpio… aunque, a juzgar por lo que vi hoy, no va a durar así .
Son trenes eléctricos, ligeros, pequeños, del tipo de los que corren al sur de la Ciudad de México, pero creo que no están diseñados para llevar pasajeros de pie, porque no tiene tubos en el techo para que la gente pueda sostenerse, solo hay agarraderas en los asientos. Hoy, que aún huele a nuevo, está limpio y bonito, pero si va a seguir viajando gente parada, entonces tendrán que hacerle esa adaptación a los vagones. Cuando corra hasta la Ciudad de México no creo que pueda funcionar así, o eso espero. Hoy el recorrido, con sus cuatro paradas,se percibe práctico y creo que será muy útil para muchísimas personas. En la estación de Lerma tendrán que poner orden, y habilitar transportes que partan de ahí hacia diferentes destinos. Pero bueno, el caso es que ya conocimos el tren, cuya obra inició Peña Nieto hace nueve años y que hasta el momento ha costado 94 mil millones de pesos —una tonelada de dinero—, y sobra decir que aún falta un rato para verla terminada, hasta su destino final.