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15 Julio 2024, Puebla, México.

Ellas, las cuidadoras / Un poema de Guadalupe Morfín Otero

Cultura /Justicia | Poesía | 6.ABR.2024

Ellas, las cuidadoras / Un poema de Guadalupe Morfín Otero

Alguien mojó las puntas de las hierbas

en finos aceites

y untó con ellas los lienzos nobles

que cubrían tu cuerpo…

Y así, apresuradamente,

musitadas las mínimas plegarias

—¿qué otra cosa rezar,

cómo acompañarte?—

la puerta fue sellada

pues la hora de la oscuridad

bajaba con fuerza

y todos buscaban un refugio

en su mesa de siempre

bajo el techo de antaño.

Era la tarde en que te descendieron

de aquel árbol plantado

para los tiempos que vendrían.

Cruz de caminos.

Cruz de dolores y de rasgaduras.

Cruz de alivios y asunciones

de nuestras cargas todas.

Tú, el múltiple Cireneo

de nuestros barros

la portaste entera

minuto a minuto

le diste raíz

le hiciste dar fruto

árbol eterno

en medio de la altura

majestuoso madero compañero.

Ellas, siempre ellas, las inquietas de siempre

madrugaron

te llevaban perfume

diligentes

pendientes siempre.

Sí, siempre ellas,

del rito funerario con los amados idos.

Estupefactas asisten al vacío

interrogan mudas a las removidas piedras

parpadean ante la visión de ángeles

que les dicen que no

que no busquen aquí

no entre los muertos

y corren entendiendo aquella profecía

y la revelación les salta en el pecho

como un clamor tan fuerte

que vuelan a contarlo

entrecortadas

con el aliento lleno

de quien pronuncia

eso impronunciable

canto de pájaro

luz matinal

pasto de estrellas:

¡Resucitó!

No les creyeron

nunca les han creído

nunca a tiempo

pero ellas

las cuidadoras

fueron las primeras en pronunciar

“el Maestro está vivo

y vive”.

Aún retumban sus pasos y sus vocesreveladoras plenasdel misterio.

 

17 de abril de 2022

Tomado del libro Tomado de poemas Teología de las pequeñas cosas, de Ediciones Arlequín, 2022.