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15 Julio 2024, Puebla, México.

Greco y la pintura moderna en el  Museo Nacional del Prado,  Madrid, España / Rubén Aguilar Valenzuela

Cultura | Reseña | 18.ABR.2024

Greco y la pintura moderna en el Museo Nacional del Prado, Madrid, España / Rubén Aguilar Valenzuela

Exposición

 

La muestra se propone dar cuenta de la gran influencia del Greco en la pintura de finales del siglo XIX y todo el siglo XX, a partir del “redescubrimiento” de su obra. Se exponen 26 piezas del cretense junto con setenta de 38 artistas modernos que se inspiran en su trabajo. El diálogo entre unas y otras de las obras es sorprende.

El Greco (El caballero de la mano en el pecho) reflejado en Modigliani, a la derecha

 

Del Greco se exponen: La Anunciación (1576); La Trinidad (1577-1579) Espectacular; La dama del armiño (1577-1579) Formidable;  Adoración del nombre de Jesús (1577-1580) Único;  El caballero de la mano al pecho (1580);  El Expolio (1580-1586) Estupendo; Caballero anciano (1587-1600); Cristo resucitado (1595-1598); San Martín y el mendigo (1597-1599) Formidable; El bautismo de Cristo (1597-1600) Espectacular; La Resurrección de Cristo (1597-1600); San Juan Bautista (1697-1603); San Pedro y san Pablo (1597-1603);  La Oración en el huerto (1600); La Resurrección (1600) Hermoso; La Anunciación (1600-1603); Cristo abrazado a la cruz (1600-1604);  Caballero desconocido (1600-1607); Adán con Epimeteo (1600-1610) Madera policromada; La visión de san Juan (1608) Fantástico;  San Bernardino de Siena (1603); Fray Hortensio Félix (1609-1613);  San Sebastián (1610-1614) Dramático; La Expulsión de los mercaderes (1610-1614); Laconte (1610-1614) y  Jerónimo Cevallos (1613).

 

De los pintores modernos se exponen: Eduard Manet (1832-1883), Cristo muerto con ángeles (1864) Impresionante; Paul Cézanne (1839-1906),  La dama del armiño (1885-1886) y Bañistas (1890); Pablo Picasso (1881-1973), El entierro de Casagemas (1901) y Tintas y lápiz (1899);  Joaquín Sorolla (1863-1923), Retratos; Ignacio Zuloaga (1870-1945), Mis amigos (1920-1936); Amadeo Modiglani (1884-1920),  Paul Alexander ante una vidriera (1913);  André Derain (1880-1954);  Diego Rivera (1886-1957),  Vista de Toledo (1912) y   Adoración de la Virgen y el niño (1913);  Roberto Delaunay (1885-1941), Las tres gracias; Louis Corinth (1858-1923); Karl Hoffer (1978-1955);  Max Beckmann (1884-1950); Oskar Kokoschka (1886-1980); Alberto Giacometti (1901-1966); Antonio Saura (1930-1998); Francis Bacon (1909-1992); David Bomberg (1890-1957); José Clemente Orozco (1883-1949), Prometeo (1949); Roberto Matta (1911-2002); Jakson Pollock (1912-1956); André Masson (1896-1987); Adrian Korteweg (1890-1917); Marc Chagall (1887-1985); Henry Moore (1898-1986);  Chaim Soutine (1893-1943);  Oscar Domínguez (1906-1957); Tomas Hart Benton (1889-1975); William Merrill Chase (1883-1925); Charles Demuth (1883-1925); Emil Filla (1882-1953); Mariano Fortuny (1838-1874); August Macke (1887-1914);Ricardo de Madrazo (1852-1917);Ramón Pichot (1872-1925); Antonín Procházka (1882-1945); Santiago Ruiseñol (1861-1931); Edgon Schile (1890-1918) y Jacob Steinhardt (1887-1968).    

 

 

Comentario

 

La curaduría de la exposición es muy buena y su discurso permite ver con mucha claridad la influencia que el Greco tuvo en las vanguardias de finales del siglo XIX y todo el XX. Inicia con los artistas que “redescubren” al cretense e inician con él un diálogo. Los primeros son los impresionistas como Manet y Cézanne, pero también los pintores españoles del último tercio del siglo como Sorolla, Ruiseñol y Zuloaga.

 

Se puede ver cómo el cubismo, con Picasso a la cabeza, tuvo una decidida influencia del cretense. Ellos lo consideraban el primer gran iconoclasta de la pintura y así mismos se veían también como renovadores y rupturistas con la manera en la que hasta entonces se había hecho la pintura. Es muy atractivo el encuentro del Greco y los cubistas checos como Procházka.

 

El diálogo que sostienen con el Greco el expresionismo alemán está muy bien representado con Beckmann, Hofer, Macke y Kokostchka. Y también con Schiele, Steinhardt y Korteweg. Se registra la influencia en los surrealistas y de manera particular en las obras de Masson y Domínguez. También se registra la influencia en Soutine, Bomberg, Chagall, Modiglani, Delaunay, Derain y Corinth.

 

Se anota el diálogo de las corrientes figurativas de los años cincuenta y sesenta con la obra de artistas como Bacon, Giacometti, Saura y también con artistas como Moore. La influencia del Greco en América se expresa en las obras de Rivera, Orozco, Matta, Benton y se dedica un amplio espacio al trabajo de Pollock, uno de los abanderados del expresionismo abstracto, que sitúa al cretense como eje del movimiento expresionista.

 

La exposición muestra cómo los artistas de las vanguardias de todos los tiempos comparten la rebeldía y la ruptura, pero también la emoción y la razón. El Greco y los artistas modernos a los que influye y dialogan con él tienen en común que son innovadores y abren nuevos caminos y maneras de enfrentar la producción artística.    

En este aborde al Greco, en la celebración de los 400 años de su muerte, se hace patente que su estilo personal, único, han sido un hito en la historia del arte de tal dimensión que sus hallazgos expresivos (forma, color, composición…) ha sido fuente de inspiración creativa para muchos de los movimientos y representantes del arte innovador y rupturista que irrumpió a finales del siglo XIX y en distintos momentos del siglo XX.

 

La exposición, que emociona y entusiasma, ofrece una manera original y sugerente de ver las 26 obras del Greco, que valen por sí mismas, y que cobran una nueva dimensión, las hace todavía más grandes, al ver cómo 400 años después siguen inspirando la creación de otros artistas. De creadores, que como el cretense, han roto con la anterior y propuesto una nueva manera de hacer las cosas.

 

La muestra me gustó mucho, la disfruté, y fue una gran oportunidad para entender y apreciar mejor la obra del Greco. De las 26 que ahora se exponen ya había visto algunas, otras las conocía, pero no las había visto, y con otras me encontré por primera vez. La comparación del cuadro del cretense y el del pintor moderno, uno al lado del otro, impresiona. Uno puede sentir el impacto que el cuadro del Greco produjo en el artista moderno que decidió recrearlo o inspirarse en él, para hacer otra obra. Me hice del catálogo.

 

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Vi esta exposición el 22 de septiembre de 2014.

 

Por: Dr. Rubén Aguilar Valenzuela