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12 Junio 2024, Puebla, México.

Menotti y el Profesor Pancho Carral, una breve semblanza / Francisco Carral

Sociedad /Deportes | Crónica | 6.MAY.2024

Menotti y el Profesor Pancho Carral, una breve semblanza / Francisco Carral

Panchito Carral (1940-2020) fue uno de los más importantes y queridos entrenadores en el futbol poblano, igual en el terreno amateur, en instituciones como la BUAP y el Instituto Oriente, que en el de la formción de las fuerzas básicas del equipo Puebla, FC. Su hijo Francisco recuerda en este breve relato un pasaje vital en su vida, la amistad con el recientemente fallecido, el inolvidable Flaco Menotti.

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Mi papá (en esta foto sujetando el trofeo con nueve años de edad) nació el 11 de diciembre de 1940. Me pregunto cuántas veces más nació durante su vida: cuando comenzó a caminar las calles de la Colonia Santa María; cuando se plantó por primera vez como jugador en una cancha de futbol, cuando se convirtió en entrenador; cuando comenzó a trabajar en el Oriente y se asumió formador, más que sólo instructor; cuando se convirtió en esposo y dos años más tarde en papá; cuando fundó el ESINCRE lleno de sueños; cuando llegó a ser formador de formadores en el Puebla FC; cuando se convirtió en abuelo. Vivió en un continuo proceso de cuestionamiento propio, búsqueda y transformación pero siempre buscando ser mejor --no mejor que otros, sino mejor ser humano.

En febrero de 1992, cuando mi papá Pancho Carral coordinaba las Fuerzas Básicas del Puebla FC, llegó al Centro de Capacitación de la Federación Mexicana de Futbol para hacer una estancia con la Selección Nacional por instrucciones de Emilio Maurer, en ese entonces encargado de las selecciones nacionales. El entrenador de la selección, Cesar Luis Menotti recibió a mi papá y desde su llegada le dio un trato muy especial. Lo consideró como si fuera un miembro más de su cuerpo técnico. Estaba en la cancha durante las prácticas, comían en la misma mesa (y compartían la infaltable botella de vino en la comida) y por las tardes, después del entrenamiento vespertino, se pasaban horas platicando cosas del fútbol y de la vida (¿qué no son lo mismo?). Incluso Menotti le permitió a mi papá sentarse en la banca en un partido amistoso contra Rusia. Ese día mi papá se encontró por casualidad con Maurer en un pasillo del estadio. Emilio se sorprendió al ver a mi papá ahí, porque según le confesó, había olvidado avisarle a Menotti que mi papá llegaría días antes a la concentración del equipo. Mucha era la nobleza de Menotti, que recibió a un desconocido entrenador de Puebla que no hizo más que anunciarse como coordinador de fuerzas básicas de su club para abrirle las puertas. Mi papá era un gran admirador de Menotti y compartían la forma de ver y amar el juego. ¡Gracias por todo Flaco!

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