febrero 5, 2026, Puebla, México

febrero 5, 2026, Puebla, México

Minneapolis: terror de Estado / Saúl Escobar Toledo

Los acontecimientos ocurridos en la ciudad de Minneapolis, ubicada en el estado de Minnesota, en la frontera con Canadá, han llevado a concluir por parte de distintos observadores que se ha tratado de una operación de Estado “destinada a provocar el terror en Estados Unidos”.

Así lo aseguró el periodista del diario New York Times, M. Gessen, quien afirmó en un editorial publicado el día 3 de febrero:

“Después de las tres últimas semanas de violencia en Mineápolis, ya no es posible afirmar que el gobierno de Donald Trump sólo pretende gobernar este país. Pretende reducirnos a todos a un estado de miedo constante, un miedo a la violencia de la que algunas personas pueden librarse en un momento dado, pero de la que nadie estará nunca de verdad a salvo. Esa es nuestra nueva realidad nacional”

El periodista repasa los acontecimientos ocurridos en los primeros días de enero de este año, cuando el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) amplió sus operaciones en Mineápolis y St. Paul (una localidad vecina, por lo cual se les conoce a ambas como las “ciudades gemelas”). El asesinato de Renee Good, una mujer blanca y madre de clase media; las amenazas brutales  a una abogada embarazada en el estacionamiento de su bufete; la detención de varios ciudadanos estadounidenses incluyendo uno que sacaron de su casa en ropa interior; el asalto indiscriminado  a automóviles que pasaban por la ciudad, rompiendo cristales de las ventanillas;  la detonación de granadas y gases lacrimógenos contra manifestantes; los arrestos de personas en el aeropuerto; la detención de un niño de cinco años junto con su padre;  y el homicidio de otro ciudadano estadounidense en la calle cuando se encontraba ya en el suelo, con varios disparos a quemarropa, Alex Pretti, enfermero de la unidad de cuidados intensivos sin antecedentes penales . Este caudal de agresiones agrega el columnista, tiene una explicación: “El presidente Trump está utilizando todos los instrumentos: las cuotas de detenciones del ICE que se han reportado; la fuerza paramilitar formada por matones embriagados de su propia brutalidad; el espectáculo de la violencia aleatoria, particularmente en las calles de las ciudades; y el vilipendio post mortem de las víctimas muestran una lógica, “y esta lógica tiene un nombre. Se llama terror de Estado”.

Una conclusión similar sacó Robin Kaiser-Schatzlein, un periodista independiente que creció en St. Paul, autor de un relato de primera mano, el cual fue publicado en la revista New York Review Books.

Según Robin, ICE no llegó a las ciudades gemelas para detener y deportar personas sino para “aterrorizar a sus habitantes”. Agrega que los agentes no estaban bien preparados ni la operación fue planeada correctamente: sus autos se atascaban frecuentemente en la nieve y los agentes se resbalaban en las calles heladas (a menos de 15° bajo cero). Sin embargo, señala, su incompetencia los hacía más peligrosos. Agrega que los agentes no dieron muestras de temor ante las cámaras de los ciudadanos o de la prensa. “En realidad, participaron activamente en difundir su propia brutalidad, a menudo usando botes de humo de colores para generar efectos teatrales.”

El reportaje de Robin destaca que las personas han resistido al miedo y a la violencia de diversas maneras. “De la noche a la mañana, varias iglesias han logrado almacenar comida, gracias a las donaciones y el trabajo voluntario de miles de ciudadanos, para entregarla a quienes han tenido que esconderse en sus casas y no pueden salir de compras ni ir a trabajar”. Muchos ciudadanos también se han organizado para transportar en sus vehículos a las personas que pueden ser objeto de persecución para llevarlos a sus trabajos y citas médicas, incluso se formaron redes para proveer leche materna a bebés cuyos padres han sido detenidos por ICE. Esas redes han creado chats en Signal y WhatsApp para alertar a los residentes cuando ICE aparece y convocar a muchos observadores, haciendo sonar silbatos y cláxones.

“La magnitud del esfuerzo de ayuda mutua es difícil de comprender – dice Robin- al igual que la velocidad con la que se ha organizado y la valentía de quienes lo llevan adelante para enfrentar a tres mil agentes federales”. Y resume: “El tamaño de la Operación Metro Surge (en las ciudades gemelas) es delirante y desmesurado; no obstante, la gente ha hecho todo lo que puede para protegerse mutuamente y resistir”.

Un caso especial ha sido el de las personas de origen somalí, las cuales fueron señaladas por el presidente Trump en diciembre como inmigrantes “basura”. Más de sesenta mil personas de este origen radican en Minneapolis, de un total de aproximadamente 170 mil en todo Estados Unidos. Sin embargo, el 90 por ciento de aquellos que viven en las ciudades gemelas son ciudadanos estadounidenses, de tal manera que los indocumentados apenas serían unos 5 mil. Lo anterior confirmaría, igualmente, que el objetivo de Trump no ha sido cazar inmigrantes ilegales sino agredir sin misericordia a los ciudadanos de las ciudades gemelas. Según Robin, “mujeres somalíes en el vecindario Cedar-Riverside se han organizado para patrullar por turnos las calles con chalecos de seguridad, informando a las personas acerca de sus derechos y ofreciendo bebidas calientes, y han montado una guardia casi permanente frente a un centro comercial somalí en Minneapolis y un supermercado mexicano en St. Paul, blanco de las redadas”.

Vale la pena recordar que Minneapolis han sido escenario de protestas en los últimos 20 años. Una de las más relevantes que tuvo impacto mundial fue la que ocurrió por la muerte de George Floyd a manos de agentes policiacos en mayo de 2020.  La agresión se gravó en un video y exhibió al oficial Chauvin poniendo su rodilla sobre el cuello de Floyd durante varios minutos mientras la víctima murmuraba “no puedo respirar” hasta su fallecimiento. Otros crímenes pueden mencionarse: Jamar Clark en 2015, un joven afroamericano también asesinado por policías. O Philando Castille en 2016 en circunstancias similares, entre varios más.

 Es difícil pensar que el terror de enero en las ciudades gemelas fue simplemente una venganza contra una población que ha mostrado su enojo y la búsqueda de justicia por sus muertos a manos de agentes policiacos locales o federales. Tampoco puede decirse que el objetivo principal fue detener inmigrantes ilegales. De acuerdo con los reportajes citados se trata de algo más:  demostrar fuerza excesiva y usarla para infundir miedo, con el propósito de reforzar el mensaje de que cualquiera puede ser la próxima víctima.

Otras guerras desatadas por Trump:  mediante la imposición unilateral de aranceles a casi todos los países del mundo; incursiones armadas en Irán y Venezuela; y las presiones a México, se han basado en la amenaza de la fuerza, pero, al mismo tiempo, han buscado abrir espacios de negociación para lograr algunas ganancias. La guerra contra la inmigración desatada por Trump en su propio país parece tener un carácter distinto. Se trata de infundir miedo sin que se busque algún logro material a cambio. El objetivo es demostrar que por medio de la violencia se puede lograr imponer la voluntad del gobernante. ¿Un aviso de lo que pude suceder en las elecciones de noviembre? Quizás: no obstante, también es cierto que la respuesta ciudadana en Minneapolis y muchas ciudades de Estados Unidos pueden hacer recular al tirano, así sea por un tiempo. La movilización de la sociedad tendrá que mantenerse y, en su momento, traducirse en un enorme caudal de votos. O ese régimen basado en el terror de Estado se afianzará por un tiempo indeterminado.

saulescobar.blogspot.com