Varias áreas de la administración no ofrecen resultados con la pasión que demanda el Ejecutivo
Dura, durísima la admonición del gobernador Alejandro Armenta dirigida al presidente municipal Pepe Chedraui. La reflexión terminante, el rostro adusto, la ira contenida. Los términos puntuales: “No hay solidaridad Pepe, amigo… necesitamos pasión por servir… hemos pavimentado 33 avenidas y ni un peso nos han dado!… No nos han pagado ni un trabajador… ¡Tenemos que barrer las calles!
El tono severo, el verbo seco, los datos puntuales. Hacía tiempo que no se veía un llamado así.
El video del hecho circuló profusamente por los medios y redes. Los simpatizantes del gobernador y sus opositores, cada uno con su estrategia y fines, pusieron a circular masivamente la grabación. Yo lo recibí de unas diez fuentes distintas.
Ha sido proverbial la asimetría de los gobernadores y alcaldes de Puebla. Crónicas y relatos abundan sobre el particular, unos testimonian discrepancias serias, otros solamente anécdotas para la historia del poder.
En este caso, no hay duda que Chedraui ha puesto todo su empeño para ir a contrapelo del gobierno estatal. Su origen mismo no lo coloca alineado con Morena. Fruto de extraña negociación, llega desempacado de los cuadros advenedizos del PRI y nada ha hecho para remontar el “hierro de origen”.
Un vistazo al Centro Histórico y una somera revisión de su “obra” ofrecen una imagen pésima, vulnerable desde diversos ángulos. Los ambulantes se enseñorean en calles por doquier, venden espacios y retan a la fuerza pública. Los mercados se han desbordado con vendedores en las arterias adyacentes y están horrendos, véase como modelo La Acocota.
Pero algo de lo más escandaloso es el sistema de parquimóvil que se aplica en una enorme cantidad de calles. La verdad es que, para efectos de interpretación objetiva, se trata de “un cobro de piso” disfrazado de orden urbano. Nada se sabe qué resultados positivos aporta, pero el cobro de multas es millonario cada mes y la ola de molestia y verdadera indignación se mantiene durante meses. Una reciente encuesta mostró a Chedraui en el último sitio de presidentes de capitales del país.
Pero el efecto intangible -por ahora- es peor: es el flanco más negativo para Morena en el estado y nadie lo corrige. Se ignora qué beneficios reporta este programa, pero visibles ninguno. Y habrá elecciones el próximo año, ¡ojo!
Con iniciativa de ayuda y propósito de enmienda, la dirigencia de Morena podría demandar la anulación del programa y con ello cosechar un torrente de simpatías, pero pasa el tiempo y los líderes partidistas no mueven un dedo. Le dejan la bandera en bandeja de plata al PAN, que ya vela armas y ve como bocado apetitoso la capital que “les trabaja Chedraui”.
En verdad, Morena podría ayudar al gobernador, pero igual que otras áreas, se mantiene ajeno a las causas políticas y lo dejan solo.
Hablando de ayudas ausentes, otro punto vulnerable es seguridad. La Secretaría del ramo en el estado, con el almirante Francisco Sánchez González, ha dejado esta materia sin correctivos. Si bien hay reportes de reducción leve de índices delictivos, en el aspecto cualitativo no hay semana que no traiga delitos escandalosos.
Las redes reportan que en 2025 hubo cinco delitos diarios en promedio en las carreteras poblanas, pero hubo meses de hasta 30 delitos por día. Otro dato: en siete meses de 2025 hubo en carreteras mil 400 robos y asaltos y sólo entre el 7 y 10 por ciento son denunciados. Esto ocurre, pese a que, según datos de internet, en febrero de 2025 había en el estado al menos 40 municipios con mandos militares en sus áreas de seguridad.
Esto, al margen de que en Puebla “el círculo rojo” se mantiene intocable.
A ver, una idea que tan solo con sentido común alguna vez le expuse a un experto en seguridad y no la vio nada mal: la autopista Puebla-Orizaba tiene 146 kilómetros y está considerada como una de las más peligrosas del país; si se asignara una patrulla para supervisar diez kilómetros cada una por día, con 14 patrullas (de las que por cientos se adquieren con frecuencia) se establecería un sistema dinámico de prevención y combate al delito con buenos augurios. Si se destina el doble de vehículos muy probablemente el logro sería superior.
Y este modelo, con método y supervisión, si se lleva al resto de vías importantes, sin duda abatiría considerablemente este grave problema que tan negativa fama deriva a Puebla, sin que al paso de los días y meses se modifique. Aquí y en otros rubros de su área, el Almirante mucho podría ayudar al gobernador que, como él ha dicho “necesitamos pasión para servir”.
Veamos otro escenario. Hay decisiones o acciones que sin ser obras públicas ostentosas, dejan una excelente imagen. Recientemente dispuso el gobierno que todos los directivos de las escuelas normales de la entidad sean designados de acuerdo con estándares de alta calidad académica y con apego a los protocolos de cada institución. Magnífica medida para esos centros dedicados a formar maestros.
¿Y si se sigue el mismo patrón en todas las universidades e instituciones de educación superior estatales? Conocí desde dentro el modelo de la UTP y la Politécnica de Puebla, ambas con directivos de enorme calidad académica que las llevaron a los primeros lugares entre los cientos de planteles de este tipo que hay en el país. Hoy no ocurre eso.
¿Y si desde la Secretaría de Educación se empeñan realmente en ayudar al gobernador en esta y otras áreas?
Vayamos al transporte urbano. Ahí, la titular Silvia Tanús realiza una magnífica labor, pero da la impresión que le hacen falta facultades y recursos para echar a andar planes ambiciosos a la altura de la cuarta ciudad capital del país como es Puebla. Un viaje reciente a Guadalajara me permitió ver un sistema de transporte urbano excelente, limpio y moderno.
Monterrey ni se diga: tiene la meta de poner en circulación 4 mil unidades modernas y en recientes meses ha entregado su gobierno 260 flamantes autobuses. Ahí está otra área de oportunidad que requiere visión, planeación estratégica… y recursos.
Una actividad del gobierno estatal en marcha ahora mismo y poco aquilatada es la pavimentación de grandes arterías. Aquí pareciera que lo necesario es poner de relieve esta formidable obra que comprende 33 avenidas y calles, para que la ciudadanía aprecie la calidad y envergadura de este paso. ¿Cómo?
Muy sencillo, decirle a la gente con peras y manzanas la dimensión de la obra: sin son 33 arterías y le ponemos una extensión conservadora de 5 kilómetros a cada una, resulta que en unos cuantos meses, el gobierno ha repavimentado, ha construido nueva, una extensión más larga que la autopista México-Puebla. Sí, ha hecho en meses una nueva autopista.
Otra forma: decirle a la gente, con propaganda igualmente, que millones de viajes cada día (hagan ustedes la cuenta) son ahora más cortos, más económicos ¡y sin baches!, que es el cáncer que ha sufrido Puebla estos años.
Otra idea más: la zona Texmelucan-Huejotzingo es un foco interminable de robos, asaltos y muertes bajo el negocio de la ”venta de coches”. Muy sencillo si se acude a la comunicación primero y luego a la fuerza: inunden de información por los medios de la región (la capital incluida) que esa es zona de riesgo, peligrosa pues. Que nadie se atreva a realizar operaciones de tal naturaleza en las fauces de la delincuencia. Eso machacarlo intensa e inteligentemente por todas las vías. Al ladrón, quitarle la ocasión, dice el refrán.
En cada una de estas áreas de responsabilidad de la administración pública estatal, y en otras más, hace mucha falta que ayuden al gobernador, no lo dejen solo.