mayo 1, 2026, Puebla, México

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e-consulta, pausa y giro

Durante más de dos décadas e-consulta ha sido un modelo exitoso de periodismo en Puebla. Y un proyecto que nada pide a otros periódicos digitales del país. De hecho, este sistema fue uno de los pioneros en México.

Su director, Rodolfo Ruíz, ha sido la bujía y sostén de una empresa que se volvió un referente obligado aquí por varias razones: contenidos, equilibrio, noticias y opinión. En esta sección última han desfilado (me excluyo) una cantidad enorme de plumas de excelente calidad y valía.

Los hay de diversas corrientes ideológicas y políticas, variada procedencia profesional, enfoques distintos y contrastantes. Y todos tienen cabida. Incluso el gobernador Armenta fue colaborador algunas veces. Mantener esta pluralidad y riqueza de ideas ha sido pieza clave en la esencia de este equipo periodístico.

Algo notable en este espacio de expresión de ideas es el ambiente libérrimo. Nadie, que yo recuerde, ha sufrido el aguijón de la censura. Flora, en este segmento -¿a qué hora descansa?- ha sido una pieza fina y tesonera.

Los reporteros han constituido un filón fundamental en todo esto. Han pasado por ahí y están, jóvenes que escogieron y porfían en este difícil oficio con agudeza, ingenio, perseverancia… y sudor. Su trabajo crea la cara noticiosa y cubre un enorme espectro en la vida de Puebla, el país y el plano internacional.

Desde afuera se aprecia que sudan la camiseta y se mueven por la inspiración del director. Ese es precisamente el nuevo liderazgo, el que inspira, no el que se mueve por paga, imitación u obediencia.

Todo esto, en conjunto, explica los resultados al cabo de veintitrés años.

Algo, no menor y que abona el respeto, es el cuidado de este medio en verificar sus fuentes, “trabajar la nota”, el sentido de la oportunidad y tener perfectamente claro cuándo un material se ofrece como nota -sin comentarios u opiniones editorializando- y cuando se trata de un comentario con el juicio del autor.

En lo primero, múltiples veces hemos leído cartas aclaratorias, rectificaciones o desmentidos, lo cual es también requisito indispensable si de honestidad en la información se habla. No han jugado al monopolio del micrófono ni de la verdad ni de la razón.

Creo que la dirección y quienes por ahí han pasado, han tenido perfectamente claro algo que se suele olvidar en este maravilloso oficio (el mejor del mundo, García Márquez dixit) que conjugamos en realidad un derecho de toda la sociedad. Eso es la libertad de expresión, un derecho social que se conjuga en lo individual

Sostener este estilo en el tiempo en México, no es nada fácil. Es sabido que el periodismo así entendido no es un camino para el enriquecimiento, sí en cambio ofrece un sendero digno.

Nuestro país presenta una multitud de ejemplos al respecto. También de lo contrario: casos de fortunas inmensas al amparo del “otro periodismo”, el que sólo lo entiende como una práctica del verbo “servir”, adular, aplaudir. Y amasar bienes… Ese existe en todo el país, ahí está. Hay una zoología enorme evidente y documentada.

Este último modelo, hay que aclararlo, como tantas cosas en la vida, no va solo. Es bipartita. Siempre hay quien mata la vaca y quien agarra la pata, “el que paga por el elogio y el que cobra por el servicio.” Sor Juana lo dijo de otra manera: “La que peca por la paga o el que paga por pecar…”

Hoy este diario en el que escribimos hace una pausa o da un giro. Se ha expuesto públicamente que retoma una nueva ruta, un nuevo aire. Y es entendible. Lo único constante en la vida es el cambio. Absolutamente seguro estoy que no es un retroceso de Rodolfo. Su pasión periodística es tal, que su caso es inconcebible con las manos cruzadas, sin hacer periodismo, con la modalidad que marque el tiempo.

El valor que ha construido en la autopista de la comunicación en Puebla se puede aquilatar mejor, si de pronto como mero ocio nos formulamos la pregunta ¿quién o qué ocuparía el lugar de e-consulta? Por supuesto, nadie es insustituible, pero cada quien tiene una talla y horma de sus zapatos.

En todo este tiempo, este diario digital ha dejado una honda y respetable huella en Puebla. Ha sido una extraordinaria contribución a la democracia y a la lectura del paso de los días desde la trinchera de la comunicación. Un discrepante de Rodolfo me lo decía recientemente: “he de reconocer que en todo este tiempo él representa lo mejor del periodismo en Puebla, su trabajo ha sido extraordinario…”

Precisamente el fondo de los avatares de e-consulta, más de una vez ha puesto en la mesa la relación entre el poder y los medios. Y al respecto siempre me ha parecido (y lo he expuesto en esferas de poder diversas) que no se requiere un acto de osadía, atrevimiento o riesgo, el intentar modelos sencillos, directos y pragmáticos para articular caminos lícitos y funcionales de entendimiento. Siempre que se parta de buena fe, voluntad política, equilibrio, aseo de las partes y compromiso real con la sociedad.

Un vicio nato de la prensa y la comunicación en general en México, es la dependencia casi unilateral de recursos provenientes del sector público. Esto no es correcto y así lo prueba el ejercicio de esta actividad en muchos países.

Pero si debiera revisarse esta situación, habría que profundizar un poco en qué tienen en común el gobernante y el comunicador. Sencillo: el servicio al público. Es su origen y su destino. De ambos. Ahí está su naturaleza y su propósito.

Entonces, si el gobierno no produce ni busca vender camisas, zapatos o coches, sino servicios, obras y buscar en el fin, el fondo y la forma, el bienestar de la sociedad, y si la comunicación es, o debiera ser el puente para llegar a ese objetivo, pues construyan los conductos, los mecanismos.

Se requiere imaginación y voluntad. Y disposición desde luego. Ánimo innovador y un poco de sentido disruptivo.

Pontífice, en su acepción original, es hacer puentes. Hagan puentes, construyan puentes, dejen huella…

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