
Viejo Fortín de las fuerzas conservadoras de Zacapoaxtla. Foto: Museo Casa Toral
5 de Mayo de 1862, más allá de una fecha emblemática
¡¡¡Los indios de Tetela no temblamos, ni de hambre, ni de frío, ni de miedo!!! Juan Crisostomo Bonilla. Gerardo Pérez Muñoz.
Le debemos al historiador Fernand Braudel el concepto de larga duración que coloquialmente conocemos como memoria larga, que nos permite no quedarnos anclados o petrificados en un hecho, un acontecimiento o figuras históricas, como si estos acontecimientos no fueran resultado de un largo proceso en el que participan distintos actores e intereses sociales, políticos, geopolíticos, económicos o culturales, a los cuáles pocas veces les damos la importancia y valor que tienen. Esta visión de memoria larga, hecha abajo la visión lineal y de bronce de la historia oficial. Sobre esta visión de memoria larga, el mismo Braudel llegó a apuntar lo siguiente: La historia es, en esencia, ciencia del cambio y remató No hay historia unilateral.
Bajo estas premisas, déjenme presentarles el presente artículo sobre la intervencion francesa y su repercusión en varios ámbitos de nuestra patria y estado, particularmente de la Sierra Norte. Me parece importante iniciar con una rebelión que se llevó a cabo en Zacapoaxtla, me refiero a La rebelión de Religión y Fueros. En 1855, en la entonces villa de Zacapoaxtla, Sierra Norte del Estado, el cura del lugar, Francisco Ortega y García, inició un levantamiento conservador en contra del Plan de Ayala y en particular, contra las Leyes de Reforma. La leyes fueron promulgadas por el gobierno del presidente Ignacio Comonfort. El cura se rebeló especialmente en contra aquella leyes que pretendía limitar los fueros eclesiásticos y militar, llamada Ley Lerdo, conocida también como Ley de Desamortización de Fincas (25 de junio de 1856) que ordenaba la venta de bienes inmuebles de corporaciones civiles y eclesiásticas. Esta ley también afectó a los pueblos indigenas y afectó la tenencia comunal de sus tierras. El lema de la rebelión del cura Ortega y García, lo decía todo: Religión y Fueros, o dicho de otra forma, todo el poder a la iglesia. En su proclama, el cura desconocía al gobierno liberal de Comonfort. El sacerdote Ortega capitaneó a sus feligreses que se dice, estaban armados y con una actitud beligerante frente al gobierno. El cura organizó el Batallón Guardia Móvil de Zacapoaxtla comandado por el teniente coronel Agustín Roldán.
En aquel tiempo, al igual que ahora, no era una sociedad homogénea y monolítica ni en lo social y religioso. Mientras Zacapoaxtla y Tlatlauquitepec eran comunidades fervientemente católicas, comunidades como Xiutetelco, Tetela, acogieron en su seno a Iglesias protestantes y a la masonería. Eran, para decirlo con el investigador Gut C. Thomson, sociedades más tolerantes en donde floreció un liberalismo popular.
El 5 de febrero de 1857, se promulgó la constitución del gobierno liberal bajo un eje central: la separación de la Iglesia y el Estado y el reconocimiento de derechos, por ejemplo, el de expresión, lo que obviamente enfureció tanto a la Iglesia Católica como a militares y a los conservadores mexicanos, en especial y dentro de estos, a los conservadores poblanos, pues veían en ello, amenazados sus privilegios sustentados en el acaparamiento de tierras y riqueza por las políticas liberales.
La rebelión de Haro y Tamariz
La rebelión del sacerdote Ortega y García, se entrelaza con la rebelión capitaneada por el poblano, hacendado, empresario y político conservador poblano, Antonio de Haro y Tamariz quien se sublevó, apoyado por militares como Leonardo Márquez y Miguel. Haro y Tamariz no es sólo el nombre de un hospital. Haro y Tamariz, fue ministro de hacienda de nuestro mejor vendedor: Antonio Lopez de Santa Anna. El 23 de enero de 1856, los conservadores tomaron Puebla. Actualmente es gente de derecha. El propio presidente Comonfort, encabezó un ejército para reducirlos al orden por la fuerza, lo que logró hasta el mes de marzo. Ante lo cuál, el presidente Comonfort decretó la intervención de los bienes del clero de Puebla para cubrir los gastos militares que se llevaron a cabo para sofocar la rebelión de Haro y Tanariz y sus secuaces. Finalmente el gobierno liberal pudo sofocar y derrotar estas rebeliones.
Lo que no podemos obviar y perder de vista es que estas rebeliones se dan unos años antes de la intervención militar del imperio francés y de la épica batalla del 5 de mayo de 1862.

Una comisión de conservadores mexicanos viaja a Trieste en 1863 para ofrecerle a Maximiliano de Habsburgo la corona de México. El 28 de mayo de 1864, Maximiliano y Carlora desembarcan en el puerto de Veracruz, ese hecho marca el inicio el Segundo Imperio de México. Imagen: Getty Images.

Zacapoaxtla Antigua 1800.Foto: Facebook.
La intervencion francesa y la élite de Zacapoaxtla
La élite racista, colonialista y conservadora de la Villa de Zacapoaxtla, junto con sus autoridades locales, apoyaron a las tropas francesas durante la Segunda Intervención. No solo eso, organizaron y celebraron un Te Deum a las tropas francesas, al igual que la élite política, empresarial y religiosa de la muy leal y racista capital poblana. Dicha élite apoyó plenamente al ejército invasor. Durante el periodo de 1862 a 1867, las autoridades conservadoras de la entonces villa, apoyaron tanto a los franceses como a las tropas austriacas. Cuenta la historia que al llegar el comandante de las tropas francesas, este fue conducido a la iglesia en donde se celebró el Te Deum. En Zacapoaxtla existía y sigue existiendo en muchas de nuestros municipios del estado, una clara división entre la élites racistas, clasistas y conservadoras, con las comunidades y pueblos indigenas que han oprimido y explotado y excluido hasta nuestros días. Actualmente bajo el progresismo buena onda y fashion, continúa la discriminación, racismo y clasicismo bajo la modalidad del colonialismo interno (Dr. Pablo González Casanova, doxit).
Fue en ese contexto del siglo XIX que se empezaron a conformar contingentes en comunidades de Xochiapulco, Tetela, Cuetzalan, Zacatlan, Huauchinango, entre otras comunidades como la de Comaltepec, que se agruparon en el Sexto Batallón de la Guardia Nacional de Puebla ( 4 de Tetela, una de Xochiapulco y una de Zacapoaxtla) que lucharon a machete y huaraches partido, contra las tropas invasoras y fueron claves en la derrota del ejército más poderoso y temido del mundo en esa época. Batallón que se coronó el 5 de mayo de 1862. El Batallón de la Guardia Nacional estaba formado por entre 400 a 600 milicianos de origen indígena. El mito de los Zacapoaxtlas De acuerdo a la excelente investigación del Etnohistoriador Venancio Aguilar Patlan, titulada El mito de los Zacapoaxtlas, nos dice que la idea errónea de pensar, hasta nuestros días, que nada más fueron los Zacapoaxtlas los que lucharon contra los frances, se debió fundamentalmente a un error del general Miguel Negrete quien tenía a su cargo la Segunda División de Infantería y determinó sin análisis previo, la procedencia real de los combatientes, los cuales eran en su mayoría indígenas, sin preparación militar y fueron distribuidos en seis compañías. Estos combatientes estuvieron bajo el mando de los Tres Juanes: Juan N. Méndez, Juan C. Bonilla y Juan Francisco Lucas, integrantes de la Sexta Compañía de la Guardia Nacional. Tras la victoria mexicana sobre el ejército más poderoso del mundo, la participación de estos indigenas y mestizos pobres de la Sierra, se convirtió en un símbolo de la resistencia indígena y popular y de la defensa de la soberanía nacional y la gesta de la batalla del 5 de mayo, fue incorporada a la liturgia y efeméride política nacional.

Francisco Agustín Dieguillo (Pala Agustin), un Masewual en defensa de la patria
Palagustin fue un líder de origen nahua de Cuetzalan, municipio del que fue presidente municipal. Dieguillo participó en la batalla del 5 de mayo de 1862. Después de la batalla y se encargó de organizar una compañía de 100 indígenas de Cuetzalan para luchar bajo las órdenes de Juan N. Méndez. Pala Agustin participó en la llamada Toma de Puebla el 2 de abril de 1867, junto a las fuerzas del Ejército de Oriente lideradas por el general Porfirio Díaz, para recuperar la ciudad de Puebla que estaba bajo control de las tropas conservadoras e imperialistas austriacas. En esta batalla participan también el general Juan N. Méndez como comandante de la Segunda División formada por tres brigadas: la primera está bajo las órdenes del general Ramón Márquez Galindo, cuenta entre sus filas con el Batallón de Tetela de Ocampo y el Batallón de Zacatlán además del escuadrón de caballería de Chignahuapan; la Segunda Brigada la comanda el general Juan Francisco Lucas y el general Rafael Cravioto, reintegrado al bando republicano como jefe de la Tercera Brigada. (Raúl González Lezama, 2009. Los héroes del 2 de abril de 1867. INEHRM.).
Dieguillo fue un reconocido defensor de la propiedad comunal de las tierras del pueblo nahua frente a la gente de razón Su legado incluye la lucha por la autonomía territorial y la protección del territorio contra el despojo. Palagustin fue capitán de la Guardia Nacional.

Los Tres Juanes y el Partido de la Montaña
El llamado Partido de la Montaña estuvo liderado por los tres Juanes de la Sierra Norte de Puebla: Juan N. Mendez (Tetela de Ocampo), Juan Crisóstomo Bonila (Tetela) y el patriarca, Juan Francisco Lucas (Xochiapulco), quienes defendían el liberalismo popular/radical (Guy C. Thompson). Fue una coalición política, ideológica y militar de corte liberal/radical que dominó la Sierra Norte de Puebla durante la segunda mitad del siglo XIX, aproximadamente entre los año 1854 y 1890.
Fue un grupo de poder serrano compuesto principalmente por líderes indígenas y mestizos, que defendueron la región frente a la intervención francesa y luchó por la autonomía local frente al gobierno del estado de Puebla, esto es, su lucha fue contra el clásico centralismo político, estuvieron confrontados con el Partido de la Llanura, que representaban a los grupos de poder de la capital de Puebla. Defendieron la propiedad comunal de la tierra, por la autonomía municipal, la educación secular y el autogobierno indígena.
Su fuerza política emanaba de los batallones de la Guardia Naciona que habían construido y organizados que fueron fundamentales en la Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862 y en la defensa contra los austriacos en 1865.
Tuvieron conflictos con el gobierno de Porfirio Díaz, a medida que éste centralización el poder y disminuía la autonomía serrana. El Partido de la Montaña fue fundamental para consolidar la lealtad de la Sierra Norte hacia la República liberal. Guy C. Thompson, concluye que el partido de la Montaña fue una expresión local del liberalismo radical en el México rural, que enfatizó la igualdad, el autogobierno local y las garantías constitucionales en contra de un gobierno arbitrario.

El Segundo Imperio y la Deuda Pública
El gobierno imperial inició con una deuda de guerra de 54 millones de pesos con Francia, a lo que se sumaron altos costos de mantenimiento del ejército francés y compensaciones por agravios. Cada soldado francés en territorio mexicano costó 200 pesos al año, un gasto enorme para el país. El imperio asumió 13 millones de pesos en indemnizaciones para franceses afectados por la expedición militar. A lo que había que sumar, el gasto del gobierno de Maximiliano para honrar a los extranjeros caídos. Por ejemplo, en 1865 se planteó la idea de levantar un monumento a los soldados belgas o bien, el proyecto que presentó el político Yucateco Pedro de Regil y Peón para construir un monumento en Yucatán a los caídos en la lucha contra los indios bárbaros, con un valor de aproximadamente cinco mil pesos En 1867, Después del triunfo de la lucha del pueblo de México contra los invasores extranjeros, en 1867, Benito Juárez se negó a reconocer las enormes deudas contraídas por Maximiliano que ascendían a 281 millones de pesos, así como lo hizo antes con los empréstitos que pidieron los gobiernos conservadores de Miramón y Zuloaga. Benito Juárez se opuso al pago de una deuda de 450 millones de pesos que le exigía Maximiliano. Benito Juárez y su ministro de Hacienda, José María Iglesias consiguieron hacer ajustes y bajar el adeudo con el exterior. Solo reconocieron 84 millones de pesos (González Luis, 1978:185).

Fragmentos de un par de telegramas del General Ignacio Zaragoza, dirigidos al secretario de Guerra y Marina, Gral. Miguel Blanco y Múzquiz.
Datos muy reveladores de un sector de las élites poblanas. – Telegrama del General Ignacio Zaragoza dirigido a Ministro de Guerra, fechado el 7 de Mayo de 1862: La persona que vd. me encarga que esté en la Oficina telegráfica no podrá decirle a vd. sino lo que yo le transmita, de modo que yo tendré cuidado de participar cuanto ocurra de interés para evitar noticias falsas y alarmas que en la traidora cuanto egoísta Puebla circulan. Esta Ciudad no tiene remedio.
Telegrama del General Ignacio Zaragoza, dirigido al Ministea de Guerra y marina, fechado el 9 de Mayo de 1862: En cuanto al dinero nada se puede hacer aquí porque esta gente es mala en lo general y sobre todo muy indolente y egoísta; sin embargo, acabo de mandar ver al Sr. Cabrera. Hoy no he podido completar ni para un día de socorro económico, que importa $3,700 porque solo tiene la comisaría $3,300 . La fuerza está sin socorro desde el día 5 y casi sin rancho. ¡Qué bueno sería quemar a Puebla! Está de luto por el acontecimiento del día 5. Esto es triste.