junio 5, 2026, Puebla, México

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Por culpa del calor y del mundial / Manuel Santiago Pérez Chalini

Prefiero ser un buen ejemplo para los niños a ser una estrella. Zinedine Zidane

A reserva de conocer en qué acaba el melodrama gubernamental, todo indica que los 34 millones, 374 mil, 600 alumnos de educación básica (https://www.eleconomista.com.mx/politica/sistema-educativo-mexico-cayo-matricula-total-estudiantes-20250910-776596.html), ya estaban muy ilusionados con unas vacaciones de casi tres meses.

La noticia fue dada a conocer por el aún secretario de educación del gobierno Mario Delgado, quién señaló: El actual año escolar (2025/2026) termina el próximo cinco de junio, para dar inicio al nuevo año escolar el próximo treinta de agosto.

Las razones fueron claras y contundentes: Hace mucho calor y estará en curso el Mundial de Futbol.

En nuestro país se jugará en tres sedes. Corresponde el partido inaugural al otrora estadio Azteca (hoy llamado Banorte), y además de ese partido, habrán de disputarse la gloria deportiva (¿?) cuatro partidos más, cinco en total. Las otras sedes mundialistas son:

El estadio Akron (Guadalajara), con 4 partidos y el estadio BBVA (Monterrey) con 4 partidos. Es decir. 13 partidos de futbol, son suficientes para suspender las clases a 34 millones de chamacos.

Bueno, no todo es futbol, también es el calor. Este año, al igual que los demás años, habrá calor en amplias zonas del país, y no por ello se han suspendido las clases escolares. Es más, ni siquiera está a discusión (y sólo se trata de un ejemplo) reducir el precio en el cobro de luz eléctrica en estados cómo Tamaulipas en dónde el calor resulta insoportable y el uso de ventiladores, y sistemas de aire acondicionado (así se dice, pues) resulta de primera necesidad. No, para eso no hay programa social ni mucho menos suspensión de pago.

En fin, que la ocurrencia gubernamental de suspensión de clases académicas, pasó de ser algo cierto y perfectamente pensado y justificado, a tan solo un proyecto según la presidenta Sheinbaum, quién desdijo al tal Mario Delgado, quién horas después de la mañanera, a su vez desdijo a la presidenta insistiendo en que la suspensión de las clases se quedaba para el cinco de junio; así, con esa idea nos fuimos (muchos de nosotros, no todos) a dormir de viernes para este sábado nueve de mayo. Y ahora resulta que siempre no, que el gobierno federal en general y la secretaria de educación (así, con minúsculas) se los van a pensar, o al menos eso dicen.

(Ilustración tomada de revista Nexos)

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