El panismo en Puebla está desarticulado, polarizado, fragmentado, corrompido y morenizado.
Cuando desde la endeble oposición poblana pretendan defender a una parte importante del panismo, por favor hay que recordarles que varios de sus “militantes” que gozaron de puestos, cargos, negocios, candidaturas aplicaron la máxima yunquista: Durante un buen tiempo pegaron con la derecha y sí, efectivamente hoy cobran con la izquierda.
Hay que empezar por la actual dirigencia estatal liderada por Mario Riestra y su obsesión por el edil Pepe Chedraui, pero su aversión a tocar al gobernador Alejandro Armenta. Acuerdos son acuerdos.
El panismo de doble moral ha sabido transitar siempre que se haya en el desempleo, en la zozobra o en el riesgo de convertirse en asalariados de medio tiempo, restauranteros o comerciantes informales.
Muchos de ellos mutan y doblegan los principios de Manuel Gómez Morín para trabajar en administraciones morenistas donde sólo hay que estirar la mano, cobrar e ignorar la corrupción, porque experiencia la tienen.
Ahí están los casos de Paola Angón, Jesús Giles y el más llamativo es el de Luz Rosillo, cercanísima al grupo de Eduardo Rivera Pérez con quien en la pasada administración municipal se desempeñó como titular de la Coordinación General de Transparencia y Gobierno Abierto.
En ese cargo más que transparencia, alentó la opacidad que se reflejó en todos los excesos que se cometieron en ese trienio panista donde los negocios estuvieron a la orden día.
Hoy Rosillo cobra puntualmente como directora de Ingeniería y Planeación de la Secretaría de Movilidad y Transporte del Gobierno del Estado de Puebla.
Chamba, sueldo, sillón y comodidad matan militancias.
Porque aquí cabe la pregunta: ¿La hoy funcionaria en el gobierno morenista de Alejandro Armenta, sigue militando en Acción Nacional?
Y es que cuando el jefe del gabinete armentista José Luis García Parra, tenga la idea de citar la corrupción del panismo, pues habrá que recordarle que ellos son quienes los están empleando, colocándolos en direcciones claves o en comités, porque la ex mano derecha del edil Lalo Rivera, también forma parte del Comité para la Evaluación y otorgamiento de Concesiones.
Quién iba a decir que una mano muy azul, conocerá todos los tejes y manejes en negocios y cadenas de diezmos que se puedan dar en la administración armentista.
Al menos en su responsabilidad como titular de transparencia demostró todo, menos claridad y sí mucha opacidad para proteger a su entonces jefe, Eduardo Rivera Pérez.
En el PAN de Puebla cada vez queda menos valentía, militancia, convicciones, pero sobre todo, cada vez se extingue más, la dignidad.
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