agosto 12, 2026, Puebla, México

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Megaproyecto Angelópolis 2.0 / Jorge Álvarez Méndez

Un hilo visible o una cadena o una enorme cerca unen o rodean el proyecto del Cablebús, la compra del centro comercial San Francisco por Slim, la amenaza de clausura contra el Foro Cultural Karuzo y los desarrollos inmobiliarios contra los pueblos cholultecas.

Se le ha llamado gentrificación y turistificación. Históricamente es la ejecución de algo que no se atreve a decir su nombre: Megaproyecto de Desarrollo Regional Angelópolis 2.0 en tiempos del bienestar y la transformación (¡!). Las bases fueron colocadas con la materialización del Programa de Desarrollo Regional Angelópolis (1992) en favor del gran capital comercial e inmobiliario. Más adelante también del capital ficticio/financiero.

Es el caso de Carlos Slim, quien recientemente adquirió una parte del centro comercial San Francisco ubicado en la zona de monumentos de la Ciudad de Puebla. Durante la década de 1990 el megaproyecto Paseo del Río de San Francisco se materializó sobre la base de la demolición y expropiación de vecindades como el hábitat originario-tradicional de las familias obreras en la ciudad fabril textil de lo que fuera la periferia industrial del centro histórico. Tampoco se salvaron dueños de fincas urbanas (como Villa Flora). La plaza comercial se ancló en el centro de convenciones en un continuo urbano hacia la zona de los fuertes y la nueva sede del gobierno del Estado.

El acecho gentrificador siguió sobrevolando los barrios populares como el Alto y Xonaca, ocupado por sectores depauperados en vecindades y casas deterioradas; en tal condición son la antesala de la demolición y compraventa. El capital como relación social requiere una nueva expulsión de población para acumularse mediante la compra de nuevas propiedades que le permitan fundar negocios y volver a acumular.

Y ese gran capital está impulsando así nuevos megaproyectos sobre la base de la década de los despojos operados mediante el Proyecto de Desarrollo Regional Angelópolis, la nave nodriza del aterrizaje de nuevas inversiones ya reconfigurado el territorio. Esa intervención gubernamental se dio también con un amplio programa de expropiaciones sobre todo en cuatro ejidos que nuclean la zona conocida como Angelópolis, (San Andrés, Santiago Momoxpan, San Bernardino Tlaxcalancingo y la Trinidad Chautenco, en total 1081 hectáreas en el año 1992). Hoy desborda extensamente a la zona expropiada en esa época.

Es decir, el capital está produciendo espacio (Lefebvre) para transformar las relaciones sociales hacia la valorización del capital. Eso desde luego, no es cuchillo sobre mantequilla cuando se despliega la resistencia social. Esta es débil cuando el movimiento urbano popular es prácticamente inexistente. Pero ha de machacar el capital que incrementa sus inversiones a condición de obtener tasas de ganancia importantes en aquellas industrias alentadas para permitirle ampliar su lucro.

Adquiere la lógica del capital y de la máxima ganancia que el gobierno en todos sus niveles le de posibilidades a un oligarca como Slim para satisfacer su hambre de tierra y de propiedades, mediante la inversión pública en megaproyectos como el Cablebús. Siendo importantes negocios ya de suyo, también arrastran inversiones de otros proyectos y escalas.

Slim Helú, encabeza un emporio con intereses directos en el capital inmobiliario y comercial. Inmuebles Carso con inversiones y propiedades en desarrollos residenciales, complejos corporativos, hoteles, centros comerciales, entre otros de gran magnitud. El más icónico es Plaza Carso en la capital del país. En seis décadas de operación es uno de los más importantes y diversificados en este tipo de inversiones. Históricamente sostiene la mayor rentabilidad con respecto a sus competidoras (utilidad neta).

Una cuestión sumamente amenazante contra los habitantes locales está en el negocio de los Fideicomisos de inversión en bienes raíces (FIBRAS) dedicados a la construcción y compra de propiedades. Estos fideicomisos se capitalizan mediante la emisión de certificados negociados en la bolsa de valores (certificados bursátiles fiduciarios inmobiliarios, CBFIs): los inversionistas que los adquieren participan de los rendimientos financieros sobre un portafolio diversificado. El problema social radica en la concentración y centralización de capital impulsadas con la especulación financiera que comanda el proceso: las edificaciones corresponden más al negocio bursátil que a la inversión productiva como tal, aun siendo cristalización del trabajo humano. Su destino es el del mercado financiero.

Mucho menos se orientan a la vivienda para los sectores medios y de trabajadores, ya que su producción habitacional se orienta al arrendamiento (como en los otros rubros). Ello da cuenta de cómo contribuyen a la construcción de obras que detonan una producción para consumo exclusivo, es decir, excluyente. Propician la multiplicación de centros comerciales, hoteles y desarrollos residenciales altos.

Estos desplazamientos se reconocen (como virtud) en su modelo de negocios:

“Como uno de los retos más importantes a los que se enfrentan los desarrolladores inmobiliarios es la falta de terrenos disponibles bien ubicados y de buen tamaño para construir, Inmuebles Carso acertó en su estrategia al lograr reconvertir viejos espacios industriales en desarrollos inmobiliarios de gran valor”[1].

Mecanismo que alienta la adquisición de reservas territoriales y zonas antes ocupadas en las ciudades por industrias obsoletas caídas en quiebra. Sus intervenciones han generado movimientos telúricos en la producción del espacio urbano. Ahí mismo se le rubrica como generador de “revitalización urbana” como en el caso de la Plaza Carso levantada sobre la antigua zona industrial de Ciudad Monstruo (hoy Nuevo Polanco también conocida conocido como Ciudad Slim). En cambio, señala, tras la crisis de 2008 se construyeron Museo Soumaya, Teatro Telcel, Museo Jumex y Acuario Inbursa. La élite contra la ciudad de las masas populares.

Si bien como tal grupo Carso de Slim no es propietario de FIBRAS, pero el capital retroalimenta sus circuitos en la misma clase social. El capital ficticio fagocita enormes cantidades de capital-dinero. Por ejemplo, es significativa la adquisición del 10 por ciento de certificados bursátiles de Fibra Danhos por parte de Slim a través de su Inbursa casa de bolsa. El respaldo de esto es el desarrollo y construcción del Parque Industrial Cuautitlán.

Las inversiones en capital ficticio se corresponden con una relación social materializada en las ganancias obtenidas por la producción de inmuebles e infraestructura, en última instancia. Permite un marco para actuar en los mercados de suelo, de propiedades y bursátil.

La ciudad de Puebla y su zona conurbada en Angelópolis es presionada por una fuerza centrípeta que atrae capitales como Airbnb y FIBRAS al mercado inmobiliario: pero es centrífuga en sus consecuencias al expulsar habitantes originarios, habitantes locales, así como negocios pequeños y medianos de menor capital.

Angelópolis 2.0 consumaría una escalada de estos capitales más sofisticados en su actuación y con mayor cobertura institucional. La polis sigue siendo cada vez más erosionada en sus vínculos tradicionales.

Bajo el signo de esos grandes capitales inmobiliarios/comerciales/ficticios se establece el común denominador entre el megaproyecto del Cablebús, la invasión inmobiliaria en los pueblos cholultecas, la adquisición de parte del centro comercial en el Paseo de San Francisco por Slim y la presión de clausura del Foro Cultural Karuzo. Este espacio ubicado en el centro histórico sigue presionado por el incremento de alquileres sostenido con la gentrificación y guarda la misma lógica de la zona.

Como ya se ha estado esbozando en las calles una sola lucha por resistir el despojo capitalista sobre el hábitat popular y el espacio público se va revelando la urgencia de no realizar micro luchas aisladas cuando el embate proviene de un frente común sin más fisura que la competencia capitalista.

Las siguientes consignas sintetizan la lucha por frenar desde los pueblos, los barrios y los espacios culturales la ciudad hegemonizada por el gran capital:

“¡Frente a la invasión inmobiliaria, el crecimiento natural de los pueblos!”

“¡No al Cablebús!”

“¡La cultura no se clausura! ¡Cerrar Karuzo es cerrar veinte años de cultura!”

Como advierte un defensor del territorio y el agua en Puebla: ninguna lucha más debiera ser epidérmica.


[1] Real Estate, market and lifestyle. Inmuebles Carso: Revitalización urbana.

En: https://realestatemarket.com.mx/mercado-inmobiliario/49617-inmuebles-carso-revitalizacion-urbana

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