Al día siguiente, nadie. La plaza amaneció barrida; los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo.
Rosario Castellanos
Una de las grandes heridas sociales que todavía sangran y supuran y que no han cerrado a pesar del tiempo es la vil y cobarde represión y matanza de estudiantes que hubo Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, esa tarde gris que se tiñó de rojo, un 2 de octubre de hace 58 años.
La Puebla de los sesenta. De acuerdo al octavo censo de población, el municipio de Puebla tenía una población en 1960 de 651,000 habitantes. Diez años después, ya eran 1,007,170 mil habitantes (IX Censo de población). Por el contrario, el anuario estadístico del INEGI nos dice que la Puebla de Zaragoza solamente tenía 401, 603 habitantes. Quizá lo anterior se debió a que muchos habitantes de las juntas auxiliares y de las rancherías ubicadas en el municipio no fueron censados.


En aquellos años, el gobernador del estado lo era el Ing. Aarón Merino Fernández y la ciudad de Puebla era gobernada por el Dr. Carlos Vergara Soto, ambos del partido aplanadora oficial y hegemónico del PRI. El Ing. Merino Fernández sustituyó al gobernador Ávila Camachista, Gral. Antonio Nava Castillo, que tuvo que renunciar por un conflicto social, el de los lecheros, al que se unieron estudiantes de la BUAP y contó con el total apoyo de la Central Campesina Independiente (CCI). El de Nava Castillo fue un gobierno autoritario, antidemocrático, aliado a los empresarios y rodeado de militares, casi como el actual gobierno.
El 3 de octubre, los estudiantes de la BUAP en protesta contra la represión del régimen de Díaz Ordaz a los estudiantes en Tlatelolco tomaron la calle; ante ello, el comandante de la XXV Zona Militar, Gral. Eusebio González, giró instrucciones a todos los destacamentos militares y defensas rurales en el estado para que cooperaran con las autoridades municipales y les otorgaran todo su apoyo para evitar la realización de actos sediciosos. El día 10 de octubre de 1968, el Ejército, en coordinación con otros “cuerpos del orden”, impidió mítines en los municipios de Chiautla, Izúcar de Matamoros, Atlixco, Ciudad Serdán y Huauchinango (2 de octubre no se olvida: así fue el movimiento estudiantil del 68 en Puebla | El Universal Puebla)
En esta última ciudad, un grupo de diez personas fue aprehendido y trasladado a la capital de la república, ya que había órdenes precisas de que se entregaran de inmediato todos los elementos subversivos a las autoridades judiciales del ex DF (Si es necesario, actuará el ejército con energía, Novedades, 11/X/1968). Un día antes, había sido detenido el universitario y líder comunista Joel Arriaga.
Como producto de la histeria anticomunista sembrada por el arzobispo Octaviano Márquez y Toriz, a mediados de septiembre del 68 fueron linchados varios trabajadores universitarios y un campesino en San Miguel Canoa.
Voces del 68. Correr como en una pesadilla
La periodista y dramaturga María Luisa La China Mendoza, contó: Vi mujeres jóvenes y viejas, hombres maduros, muchachos de suéter, niños y bebés en brazos, correr, correr, como en una pesadilla. Los oí gritar y oí las balas y las vi cruzar el aire, coloradas, y traspasar las paredes de los departamentos. (Antología La O por lo redondo, México, Grijalbo, 1971).
El periodista José Alvarado escribió: Había belleza y luz en las almas de los muchachos muertos. Querían hacer de México morada de justicia y verdad: la libertad, el pan y el alfabeto para los oprimidos y olvidados. Un país libre de la miseria y el engaño. Y ahora son fisiologías interrumpidas dentro de pieles ultrajadas. Algún día habrá una lámpara votiva en memoria de todos ellos.
Mientras tanto, el Obispo (rojo) Sergio Méndez Arceo, dijo lo siguiente: Ante los acontecimientos que nos llenan de vergüenza y de tristeza [ …] hay que considerar positivo y consolador el hecho de que los jóvenes hayan despertado así a una conciencia política y social y que aporten a México una esperanza que es nuestro deber alentar (Carlos Fazio, La cruz y el martillo. Pensamiento y acción de Sergio Méndez Arceo.)
Las voces de los poblanos


El obispo anticomunista y ultraderechista Octaviano Márquez y Toriz. Le hizo una llamada a Díaz Ordaz, manifestándole que nos estamos enterando con horror de que los comunistas hicieron una manifestación muy grande en el Zócalo de la Ciudad de México, y nos apresuramos a hablarle para que cuente con nuestro total apoyo y simpatía. No podemos permitir que los comunistas lleguen a agitar (Raquel Pastor, José Álvarez Icaza y la puesta en práctica del Concilio Ecuménico Vaticano II, 2004). Cabe mencionar que el obispo le llamó a Díaz Ordaz desde Medellín, Colombia, en donde se llevaba a cabo la III Conferencia del Episcopado Latinoamericana (CELAM).
A su vez, Vicente Lombardo Toledano, secretario General del Partido Popular Socialista, escribió el 29 de agosto de 1968 que Los enemigos de la Revolución Mexicana, que se autonombran de extrema izquierda, y los de la derecha, han realizado esfuerzos extraordinarios que implican una preparación previa y una organización bien meditada, que representan grandes erogaciones de dinero para transformar el conflicto estudiantil en un movimiento político contra el gobierno de la República, tal y como lo denunció el PPS en su Manifiesto del 5 de agosto. 1968… La conducta de las autoridades lo ha probado, que el camino para el diálogo está abierto. Está en marcha desde hace algunos años una gran conspiración contra México.
La escritora Daniela Spenser en su libro En combate. La vida de Lombardo Toledano (2018, Edit. Debate), menciona que Lombardo fue uno de los sembradores de la gran impostura de la izquierda.
Lombardo Toledano falleció en el Hospital Inglés de la capital del país, en una suite financiada por el filántropo británico Thomas Edward.
El genocida y agente de la CIA, Gustavo Díaz Ordaz (Litempo 2), afirmó enfáticamente un año después de la masacre lo siguiente: De lo que estoy más orgulloso de esos seis años es del 1968, porque me permitió servir y salvar al país. Los estudiantes dispararon perversamente contra los soldados y sus propios compañeros. El otro genocida y también agente de la CIA, Luis Echeverría (Litempo 8), murió en olor de impunidad.
Puebla y la llama Olímpica
Las demandas de los jóvenes estudiantes agrupados en el Consejo Nacional de Huelga eran totalmente viables en un estado medianamente democrático, veamos:
1) Libertad a los presos políticos
2) Destitución de los jefes policiales, generales, Luis Cueto Ramírez y Raúl Mendiola, y el teniente coronel, Armando Frías.
3) Extinción del cuerpo de granaderos
4) Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal que tipificaban el delito de disolución social.
La Dra. Gloria Tirado menciona que la BUAP fue la primera universidad que salió a manifestarse en apoyo a la lucha estudiantil (con más pancartas que estudiantes, según un participante). Dicha movilización estudiantil se llevó a cabo el 4 de septiembre del 68. Previamente, el 26 de julio de dicho año, se realizó una manifestación de apoyo a la Revolución Cubana y el 14 de septiembre se da el linchamiento contra trabajadores de la BUAP que iban a la Malinche en la comunidad de Canoa, bajo el clima anticomunista infundido por el arzobispo Márquez y Toriz. Este crimen fue azuzado por el párroco del lugar, Enrique Meza Pérez.
La Dra. Gloria Tirado, nos recuerda que la huelga en la UNAM duró 134 días, mientras que en la de la BUAP solo duró 110 días.
El 6 de diciembre de 1968, el Comité Nacional de Huelga-Puebla levantó el paro en la universidad.
La BUAP, tuve tres representantes ante el Consejo Nacional de Huelga, estos fueron, entre otros, Miguel Ángel Burgos y otro alumno; mientras que por Filosofía y Letras, fue Rosa María Barrientos.
Bien lo asentó la periodista y escritora Elena Poniatowska en su icónico, La noche de Tlatelolco, que en México es fácil producir cadáveres.
Fue en gran parte a esos valientes jóvenes del 68 y el 71 y de su lucha y sueño de tener una patria más libre, justa, libre y democrática, que hoy gozamos de los derechos y libertades que hoy tenemos a pesar de los émulos actuales de Díaz Ordaz actuales, Sería muy injusto no reconocer la lucha de las y los hermanos indígenas, campesinas, obreras, de los sectores urbano, popular, mujeres en la conquista de estos derechos y libertades.
Los dejo con un fragmento de un poema alusivo al 68 escrito por el gran poeta chiapaneco, Jaime Sabines. Ojalá lo lean completo.
Tlatelolco 68
Nadie sabe el número exacto de los muertos,
ni siquiera los asesinos,
ni siquiera el criminal.
(Ciertamente, ya llegó a la historia
este hombre pequeño por todas partes,
incapaz de todo menos del rencor.)
Tlatelolco será mencionado en los años que vienen
como hoy hablamos de Río Blanco y Cananea,
pero esto fue peor,
aquí han matado al pueblo
no eran obreros parapetados en la huelga,
eran mujeres y niños, estudiantes,
jovencitos de quince años,
una muchacha que iba al cine,
una criatura en el vientre de su madre,
todos barridos, certeramente acribillados
por la metralla del Orden y Justicia Social.
A los tres días, el ejército era la víctima de los desalmados,
y el pueblo se aprestaba jubiloso
a celebrar las Olimpiadas, que darían gloria a México.
¡¡¡2 de octubre, la herida sigue abierta! ¡A!
2 de octubre: ¡¡¡Ni perdón, ni olvido!!!
A la memoria de Gabino Palomares, gran trovador y juglar del pueblo, hombre de izquierda comprometido con la libertad, la democracia, la justicia social y la dignidad de los oprimidos ¡¡¡Vuela alto, Gabino, y expande tu canto en el universo!!!













