Diario de trabajo, 31 de mayo, 16.00 Hs.
¿Alejandro Armenta, presidenciable?
En un país en el que ya todo es posible y donde la clase política se ha degradado hasta la ignominia, no dudaría que este personaje – por demás patético – pudiera llegar a la Presidencia de la República. Alejandro Armenta, desde su paso por el PRI, ha ido tejiendo una red de clientelas y complicidades- sin descartar, como es obvio , la del crimen organizado- que podrían catapultarlo hacia el 2030.
Si hasta el día de hoy el narco ha definido al menos 4 gubernaturas y su influencia en nuestra vida política es cada vez más notoria, no es descabellado pensar que el próximo presidente de MÉXICO sea impuesto por el crimen organizado.
Quién podría detener a un personaje que se ha valido de todo para ascender en la carrera política y, como pocos, encarna la imagen del ciclista a la que aludía Adorno : doblado siempre hacia arriba y pedaleando a los de abajo.
Así como ayer el gobernador poblano fue incondicional de Marín y hoy se declara incondicional de Claudia, no dudo que mañana, con tal de preservar en su carrera, Alejandro Armenta se declare incondicional de una dictadura o de cualquier poder fáctico. Siguiendo la idea de H. Arendt, Alejandro Armenta no piensa: no tiene límites.
Por otra parte, ante la inexistencia de oposición, la pulverización y voluntad de poder de MORENA y la crisis de estado, el panorama parece ideal para que un tipo así no solo sobreviva, sino también siga creciendo.
Así como las cucarachas y las ratas trepan por las cañerías y se alimentan de basura , hoy la clase política es una clase eminentemente carroñera.
¿A que viene, preguntémonos, ese afán de hacer obra si no a la voluntad de permanecer en el tiempo y de convertir esa obra en parte de la campaña política y económica de cara a las elecciones del 2030? Aunque el propio Armenta y su partido no pueden desconocer el riesgo que implica para su proyecto las elecciones del año que viene.