mayo 29, 2026, Puebla, México

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Antígonas / Juan Carlos Canales

Diario de trabajo, 14. 00 Hs.

Méxicono solo está viviendo una crisis política que toca todas sus instituciones públicas. Lo que aquí ocurre es algo más hondo: una crisis civilizatoria que está trastocando nuestra relación con la vida y la muerte, la relacion con la ley y con los otros, y con la naturaleza misma. Posiblemente, donde mejor se vislumbre esa crisis sea en nuestra incapacidad para nombrar las formas del “horror” de las que somos testigos y el cambio en los rituales funerarios de nuestra vida en común .

¿Cómo nombrar los 130 mil desaparecidos; cómo nombrar los miles de esclavos que laboran en campos del narco; cómo referirnos a los cuerpos descuartizados, “pozoleados” que cotidianamente aparecen en nuestro horizonte vital ; qué pasa con los casi 50 mil muertos bajo control del estado que tampoco han sido identificados? “ Horror”, “horrorismo”, llama Cavarero estas nuevas formas de violencia. (1)

Al menos, después de la Guerra de las Malvinas, fue el propio Ejército Inglés el que identificó a los soldados argentinos y les dio una sepultura. Al menos, desde la ficción, I. Kadaré cuenta en esa maravillosa novela “ El general del ejército muerto” el rescate de los soldados italianos en Etiopía. Y Antígona muere por defender un lugar en la polis, en el “mundo” para Polinices. Porque eso que llamamos mundo es el espacio entreverado de los vivos y los muertos. Y como en Tebas, nuestros nuevos creontes tampoco reciben a esas madres buscadoras – antigonas- que buscan una sepultura para sus muertos.

“Más que salvar a los desaparecidos del olvido, la conmemoración restituye la dignidad ontológica de una existencia que, desde el momento del nacimiento hasta el de la muerte, hace de cada uno un alguien”. (2)

El Estado ha contraído prácticamente sus funciones a la de la de la autodefensa y, en función de esa, se encamina a lo que Schmitt y Agamben entendieron como “estado de excepción”, con la reducción del otro al binomio amigo-enemigo y la capacidad infinita de decisión del soberano. Sin embargo, en la medida que ese “ogro filantrópico” engorda, mórbidamente, su capacidad de gobernar decrece. El dato más notorio: el carácter casual de un número cada vez mayor de víctimas.

La “razón de estado” en este país tiene el atributo de inmolatorio.

1. Cavarero, A. , “ Horrorismo. Nombrando la violencia contemporánea, Anthropos-UAM, Unidad Iztapalapa

2. Opus cit.

(Ilustración de portadilla tomada de revista Nexos

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