¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos? Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
Uno de los sexenios más cuestionados y criticados en nuestra historia reciente de nuestro país, tanto desde su inicio hasta su final, ha sido sin duda el de Carlos Salinas de Gortari. Salinas de Gortari inicio su sexenio con la sombra del gran fraude electoral y la caída del sistema en 1988 y terminó su sexenio con la insurrección del EZLN hace treinta años, un primero de enero de 1994, que constituyó un cisma y sismo político y social que puso en la mira las pésimas condiciones sociales de existencia y el histórico despojo de que han sido y siguen siendo, nuestros pueblos originarios, y representó una luz de esperanza en amplios sectores de la sociedad mexicana, cansada de los partidos políticos, en especial del ex gobernante y corrupto PRI. Fue la irrupción del México profundo que le frustró y nubló la entrada de México al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados y Canadá. Tratado qué, de acuerdo a los neoliberales en el poder de ayer y hoy, nos iba a llevar directamente al primer mundo, la modernidad y al paraíso. El declive y tragicomedia de Salinas de Gortari, continuó con los asesinatos de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia de la República y del diputado electo y cuñado de Carlos Salinas, José Francisco Ruiz Massieu. Durante su gobierno se reformó uno de los artículos emblemáticos de la Revolución Mexicana, el artículo 27 (1992) constitucional y se declaró el fin del reparto agrario. Privatizó cerca de 400 empresas estatales, entre ellas, tres empresas icónicas de nuestro país: TelMex (Carlos Slim), TV Azteca (Salinas Pliego) y AHMSA. Igualmente privatizó los 18 bancos que habían sido nacionalizados en 1982, entre ellos: Banamex, Bancomer Serfin, Comermex y Somex. La orden era vender nuestros recursos energéticos, naturales financieros, para convertirnos en México, S.A.
En 1992-93, Salinas de Gortari emitió un decreto en el cuál creaba una nueva unidad monetaria mediante a la que se le quitaron tres ceros lo que en el fondo fue una devaluación de nuestra moneda. Durante su gobierno aumentó la pobreza y la marginación (53. 1%. CONEVAL) y los pobres se convirtieron en apetitosa carne de cañón electoral. Fue un sexenio con mucha corrupción y represión contra los movimientos sociales y políticos.
En un artículo publicado en 2021, Hélène Combes, menciona que entre 1989 y 1994, fueron asesinados 265 militantes del PRD. Y que, los homicidios de perredistas se concentran en cuatro estados, en los que se registran el 77% del total de los casos: Michoacán (27%), Guerrero (25%), Oaxaca (15%) y Puebla (10%). Es en ese contexto que hace su aparición el EZLN el primero de Enero de 1994 y pone en jaque la política indigenista implementada desde los años 40´s.
Las demandas de la Primera Declaración de la Selva Lacandona
Más allá de los personajes centrales del EZNL y su iconografía, me interesa poner en el centro sus demandas y aquilatar que tan pertinentes y válidas siguen siendo en estos tiempos políticos a 30 años de emitirlos, expresadas tanto en la Declaración como en el documente que llamaron ¿De qué nos van perdonar?, publicado el 18 de Enero de 1994. Veamos el primer documento.
El documento lo titularon ¡Hoy decimos ¡Basta! y está dirigido Al pueblo de México y a los Hermanos Mexicanos. Declaración en el cual le declararon la guerra al gobierno mexicano. Me parece interesante el primer párrafo y que le da sustento y contenido al texto. Escribieron los Zapatistas lo siguiente:
Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la guerra de Independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, luego por promulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo, después la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes; surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos.
Casi al final del texto, los neo Zapatistas nos advertían de una guerra genocida no declarada contra los pueblos, ante lo cual pedían la participación social y ciudadana para apoyar su plan de lucha que consistía en demandar: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Finalmente declaraban que no dejarían de pelear hasta logra su cumplimiento y formar un gobierno libre y democrático. A diferencias de muchos textos de izquierda largos y farragosos, que van de lo internacional a la situación del barrio o colonia en donde se vive, el EZLN, no hablaba de lucha de clases, expropiación de medios de producción o plusvalía. Fue un texto elaborado con palabras simples, sencillas, entendibles y muy sentidas por la población. Me parece que el uso del lenguaje, fue una de las grandes virtudes iniciales de neo Zapatismo.
El texto-documento ¿De qué nos van a perdonar? es un texto con gran fuerza, contundencia y de gran calado político y social. El texto es una respuesta directa a Carlos Salinas de Gortari y a su gobierno que en un mensaje a la nación por televisión, acusó al movimiento zapatista de recibir dinero del extranjero y negó que el conflicto se tratara de una guerra contra su gobierno y le ofreció al EZLN el perdón, en caso de que abandonara las armas. He aquí la respuesta del EZLN, y juzgue usted mismo la pertinencia del mismo:
¿De qué nos van a perdonar? 18 de enero de 1994
“Hasta el día de hoy, 18 de enero de 1994, sólo hemos tenido conocimiento de la formalización del perdón que ofrece el gobierno federal a nuestras fuerzas. ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos? ¿De habernos preparado bien y a conciencia antes de iniciar? ¿De haber llevado fusiles al combate, en lugar de arcos y flechas? ¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo? ¿De ser mexicanos todos? ¿De ser mayoritariamente indígenas? ¿De llamar al pueblo mexicano todo a luchar de todas las formas posibles, por lo que les pertenece? ¿De luchar por libertad, democracia y justicia? ¿De no seguir los patrones de las guerrillas anteriores? ¿De no rendirnos? ¿De no vendernos? ¿De no traicionarnos? ¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿Los que, durante años y años, se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo? ¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas? ¿Los muertos, nuestros muertos, tan mortalmente muertos de muerte «natural», es decir, de sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares? ¿Nuestros muertos, tan mayoritariamente muertos, tan democráticamente muertos de pena porque nadie hacía nada, porque todos los muertos, nuestros muertos, se iban así nomás, sin que nadie llevara la cuenta, sin que nadie dijera, por fin, el ¡YA BASTA!, que devolviera a esas muertes su sentido, sin que nadie pidiera a los muertos de siempre, nuestros muertos, que regresaran a morir otra vez pero ahora para vivir? ¿Los que nos negaron el derecho y don de nuestras gentes de gobernar y gobernarnos? ¿Los que negaron el respeto a nuestra costumbre, a nuestro color, a nuestra lengua? ¿Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una ley cuya existencia y justeza ignoramos? ¿Los que nos torturaron, apresaron, asesinaron y desaparecieron por el grave delito de querer un pedazo de tierra, no un pedazo grande, no un pedazo chico, sólo un pedazo al que se le pudiera sacar algo para completar el estómago?
Una disculpa por la transcripción un tanto larga, pero creo importante leerla lo más completa posible. En lo personal, considero que la gran mayoría de sus demandas, denuncias y posicionamiento político a 30 años de distancia, me pareciendo válidas e igualmente pienso que es importante que los jóvenes poblanos que no habían nacido en 1994, conozcan un poco de la historia reciente de nuestro país y de la lucha de los pueblos originarios del México profundo, a 503 años del inicio de la conquista de nuestro país.
Al igual que en 1994, en el presente año habrá elecciones en todo el territorio nacional y es imperativo conocer que proyecto de nación propone cada candidato, partido y coalición; no todo se reduce a impulsar candidaturas bofas y candidatos/as cínicos y simuladores sin propuesta alguna y en no pocos casos, estamos viendo el regreso de caciques y políticos quienes han despojado a los pueblos indígenas de sus tierras, territorios, agua, bienes comunes, bosques, etc. y lo más contradictorio y deleznable, por el partido que dice defender al pueblo: Morena.
Mikel Ruíz y el etnonarco
Miguel o Mikel Ruíz es un escritor Tsotsil, originario de Chicumtantic, Chiapas, quién escribió la novela La ira de los murciélagos (2020) que echa abajo esa visión romántica, bucólica y folklorizante de los pueblos indígenas y retrata muy bien la penetración del narco en las comunidades indígenas.
Uno de sus personajes Ignacio Ts´unun, nos dice los mismos chamulas somos nuestros propios caciques, jefes y verdugos; nos estamos ahogando de balas, de cocacola y cocaína. Chamula –opina el Ignacio Ts´unun–se ha ido a la mierda en manos de los propios chamulas. De los hombres murciélagos.
Ignacio Ts´unun, describe la casa de Don Ponciano Pujuk, el jefe indonarco
En su mansión tiene una pintura de la iglesia de Chamula enmarcada en oro, se santigua ante Malverde, compra la voluntad del pueblo con refrescos y cervezas, tiene sicarios y jóvenes fans que “sueñan ser mulas, sicarios, dealers. Tienen la cabeza llena de narcocorridos, la nariz irritada de tanta cocaína en vez de masticar pilico. (salsa)
Miscelánea
Ganancias de los bancos de enero-noviembre 2023: 248 mil 23 millones de pesos. Comisión Nacional Bancaria y de Valores, CONSAR
Ganancias de las Afores en 2023: 9 mil 541 millones de pesos, 71% más CONSAR
Los multimillonarios de México crecieron su patrimonio 70% desde la pandemia: Oxfam.
Número de pobres en el mundo: 5 mil millones de personas. Oxfam.
Falleció el maese José Agustín, autor de los tres tomos de Tragicomedia Mexicana, lectura obligada para aquellos y aquellos que les interese la historia, la política, el activismo social, cultural y artística.
