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25 Julio 2021, Puebla, México.

Amantes de las letras: el matiz humanista que requiere la formación universitaria

Cultura /Universidades | Opinión | 28.ABR.2021

Amantes de las letras: el matiz humanista que requiere la formación universitaria

Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Una propuesta desde la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Ilustración de Portada: Alberto Caudillo

Juvenal Cruz Vega, director de Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz:

Οὐκ ἔστιν μαθητς ὑπὲρ τὸν διδάσκαλον οδὲ δοῦλος ὑπὲρ τὸν κύριον ατοῦ. Ἀρκετὸν τμαθητῇ ἵνα γένηται ὡς ὁ διδάσκαλος ατοῦ, καὶ ὁ δοῦλος ὡς κύριος ατοῦ. El discípulo no es mayor que su maestro, ni el siervo es mayor que su señor. Bástele al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Mt. 10, 24-25.

En este artículo quiero compartir algunos fragmentos de la conferencia dictada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México con motivo del XV Coloquio de Estudiantes de Letras Clásicas. Ciudad de México, 16 de abril de 2018. Aquella ocasión fui invitado para hablar sobre el humanismo y las actividades que hacemos desde la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz. Omito las notas al pie de página y los textos en diversos idiomas para que la lectura sea de corrido tal como expuse. A esto sólo agrego la pasión con que lo diserté aquella tarde.

Queridos amigos, me siento muy contento y honrado en esta Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, y desde aquí les comunico que las lenguas clásicas han congregado a numerosos humanistas mexicanos y extranjeros en los catorce coloquios nacionales e internacionales, donde la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, de donde yo vengo, ha sido el centro de convocatoria de las humanidades en Puebla durante doce años consecutivos. Y de esto me siento muy honrado al haber sido hasta ahora un líder del humanismo, se me reconozca o no, pues “contra facta argumenta non valent”.

Después de trabajar arduamente muchos años con fe y dedicación desde la ciudad de Puebla, he sido testigo ocular y autorizado de los resultados de nuestro trabajo sobre la enseñanza de las lenguas clásicas, lo cual ha venido a llenar un hueco grande en las escuelas de nuestra entidad, tal como lo había escrito acertadamente el doctor Guillermo Hernández Flores en su artículo “La Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, una escuela entre las escuelas”. He aquí un fragmento: “El estudio del griego, del latín, del hebreo, del náhuatl y próximamente del sánscrito, cumplen además en esta escuela la función de servir a las universidades donde las lenguas clásicas –y con ellas el humanismo- están ausentes. Y como de difusión de cultura se trata, en torno a la enseñanza de las lenguas se alinea un vasto programa de cursos –todos a nivel universitario- que complementan la formación humanística de los alumnos con la guía y la enseñanza de un equipo bien selecto de intelectuales, de los mejores en este campo. Meritísima la empresa de todos estos espíritus inquietos que le roban a los pasillos de este caserón de la 7 poniente y 5 sur, los recuerdos del siglo XVII. Siglo próximo al del más grande humanista novohispano que completa el nombre de esta Academia de lenguas clásicas: Fray Alonso de la Veracruz”.

Hoy me siento parte de esta institución (UNAM) porque ha sido en buena medida continuadora del proyecto originario de la Real Universidad Pontificia de México, de la cual también me siento heredero, y al trasladarme a la ciudad de Puebla, los ángeles de Dios me han custodiado, aún de los enemigos del auténtico humanismo. Y por eso felizmente los deleito con el emblema que inmortalizó el Rey Carlos V para la fundación de Puebla, el 16 de abril de 1531, el cual puedo leer del siguiente modo: “Angelis suis Deus mandavit de te ut custodiant te in omnibus viīs tuis” ( Dios mandó a sus ángeles alrededor de ti para que te cuiden en todos tus caminos).

A continuación diré las tesis principales o propuestas que traigo desde la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz.

La formación de las tres lenguas fundamentales de esta escuela (griego, latín y español) reúne el contenido de la materia de tronco común de la universidad, porque una materia de tal magnitud requiere de una formación integral e interdisciplinaria, comenzando con la lengua y otras disciplinas, tales como: etimología, ontología, lógica, gramática, filosofía, ética, axiología, oratoria, música y teología. A partir de este proyecto hemos propuesto recientemente cuatro cursos fundamentales impartidos por algunos de los profesores de la Academia de Lenguas Clásicas, los cuales expondremos con frecuencia en distintos periodos: Roberto Carlos Pavón Carreón, Porfirio Tepox Cuatlayotl, Gabriel Castillo Espinoza y Juvenal Cruz Vega. Arabismo y hebraísmo del español, etimologías nahuas del español, anglicismos del español y etimologías grecolatinas del español. Los contenidos de este proyecto sirven para fundamentar el conocimiento de las diversas facultades de una universidad bien pensada y organizada, y sobre todo, para fortalecer la materia de español y materias complementarias en la educación básica, media y superior.

Todos sabemos que una de las materias menos fuertes en el sistema de educación a nivel nacional es la lengua española o la materia de español con sus respectivos nombres (Español, Taller de Lectura y redacción, Lengua y expresión y literatura).  Con razón Décimo Junio Juvenal  decía: “Mali hominis pars pessima in lingua est (La peor parte de una persona mala está en su lengua)”. Nuestros alumnos que son estudiantes regulares de distintas carreras universitarias y de distintas partes de la nación lo han reconocido a la hora de la clase, porque ahí no cuentan los títulos, los diplomas, los demás grados académicos, ni el amiguismo tan extendido en todos los ámbitos de la sociedad. Esto prueba que la verdadera escuela es lo que son los maestros y los alumnos. Este aspecto nos recuerda el lema de la universidad de Salamanca que nos conmueve a estudiar con seriedad, libertad y honestidad, independientemente del prestigio de la institución que es el que más promueve la actualidad estudiantil, y así leemos: “quod natura non dat Salamantica non praestat” (Lo que la naturaleza no te da, Salamanca no te lo presta). Por eso insisto que la hora de la verdad está en la cátedra, allí es el momento en que estudiamos una de estas lenguas y nos enfrentamos a las características de un texto, pues en ese lugar se puede apreciar el sentido originario y real del estudio, porque se ven aspectos de distintas disciplinas que son urgentes necesariamente en la escuela de la nación. 

El método que trabajamos se llama: “método ecléctico analógico” tal como lo he venido diciendo en diversas disertaciones.  Parte de la estructura que ha propuesto el doctor Mauricio Beuchot Puente en su hermenéutica analógica, y toda la fisiología de la lengua, la hemos venido construyendo a partir de las ideas eje de un equipo interdisciplinario de humanistas, al cual venimos llamando “profesores magistrales de la Academia”. También utilizamos métodos o manuales ya existentes, igualmente hemos extraído los conocimientos comunes que están puestos en los veinticinco siglos del pensamiento occidental, y muchos de ellos están implícitos en los planes de estudio de una buena universidad. Cinco son las partes del método: ortología, traducción, estructura lógica y sintáctica, vocabulario y recapitulación.

Para esta tarea hemos echado mano como dije arriba de un grupo interdisciplinario de pensadores de lo mejor de nuestro país y algunos del extranjero, y que nos han acompañado en los catorce coloquios nacionales e internacionales dentro de nuestra institución; además de los aportes de nuestros profesores de planta y del llanto cotidiano de los estudiantes al tener sed de sabiduría, porque al mismo tiempo son alumnos de las mejores universidades de Puebla y de México.

Uno de los éxitos de la academia es el mejoramiento del estudio entre los alumnos, y se nota que al regresar a su escuela de origen, le toman más seriedad a sus estudios, porque prueban que al ir a las cosas mismas como es el método fenomenológico,  comprenden que el –studium humanitatum classicarum- no sólo se reduce al aprendizaje de la lengua como lo presenta la mayoría en las universidades cuando estudia un lengua moderna, sino también, es el aprendizaje con cinco características que exige una buena universidad, nacional e internacional a saber: cientificidad, interdisciplinariedad, normatividad, criticidad y aplicabilidad.

Y esto con más seriedad es el estudio para la vida y para la virtud desde el trabajo sistemático de la escuela, esto es, “propositum studii est vitae (el propósito del estudio es para la vida”. Pues el estudio del humanismo clásico, ya que es un asunto específico y universal no puede ser la comercialización del aprendizaje de la lengua como se ha visto en las escuelas de lenguas modernas en nuestra nación o en la misma enseñanza del español en nuestro país, cuando se carece de toda la ciencia y la cultura de la misma lengua. Desde el punto de vista aposteriori los hablantes de inglés no están estudiando para comprender a William, Shakespeare o a Bernardo Lonergan, o en México ya que hablamos español no estamos estudiando en los planes de estudio a Cervantes, a Sor Juana o a los grandes autores del español como lo hace ver la doctora Carmen Chuaqui cuando habla del avance del griego moderno en Grecia desde 1900 hasta nuestros días, sólo por poner un ejemplo.

En cada curso que impartimos en la academia se ve este ambiente. Por ejemplo en griego, latín, español, inglés, italiano, náhuatl, árabe, hebreo, chino entre otras lenguas. Porque estudiamos la ortología de cada lengua; además del estudio de diversas disciplinas tales como: lógica y sintaxis, vocabulario (tipología, etimología, flexiología, semántica y pragmática), traducción (transcodificación gramatical), filología, hermenéutica, exégesis y filosofía. Para disfrutar y divertirse más en la clase, usamos la recapitulación cuyo fin es integrar y vincular todo el trabajo en un programa mediante un cuestionario en español y en latín de una forma sintética. Pues así, la conversación de cada lengua en un nivel, desde lo elemental hasta cuestiones más profundas es más ordenada e integrada con el método ecléctico analógico. Aquí vemos el trabajo y el aporte de todos los académicos y los profesores magistrales de la academia que a menudo nos acompañan.

El estudio se pone interesante, porque todos los destinatarios de nuestra escuela vienen por gusto o por amor a la cultura, principalmente los niños, los jóvenes y con mucho esfuerzo los adultos o profesionistas que después de haber terminado su carrera se dan cuenta de lo que debieron haber estudiado antes de entrar a la universidad. (Aquí sobre entiendo los tres tipos de destinatarios: los que estudian las lenguas clásicas por razones académicas, por razones religiosas y por razones culturales o por gusto). La formación que estamos ofreciendo es para todos los estudiantes de distintas etapas de la escuela, y uno de los propósitos más significativos, es que los estudiantes se nutran de esta sabiduría antigua y se formen como si fueran a ser maestros, lo sean o no, porque cuando eres maestro comprendes mejor lo que no comprendiste cuando eras alumno, y además comprendes medianamente lo que vas a enseñar al alumno ya como maestro; todo lo cual vinculado dentro de un proyecto educativo que toda reforma educativa a nivel mundial y a nivel real espera en el aula; más aún, cuando se vive una seria crisis y jerarquía de valores desde el núcleo de la familia, la escuela y la sociedad.

La Academia de Lenguas Clásicas después de doce años de experiencia y de un largo itinerario académico, y singularmente después de haber edificado un método para la enseñanza, ya tiene también la ciencia que se requiere para fundamentar la parte científica de las lenguas clásicas y modernas, y por deducción y por analogía, la parte científica y humanista que requiere el tronco común universitario, desde su prenotando con el antiguo trívium y quadrivium, pasando por la parte fundamental de la filosofía sistemática tan necesaria a la hora de la cátedra, hasta el posgrado universitario. Ahora, la labor de cada maestro es exponer la ciencia en cada una de las lenguas. Por ejemplo para la enseñanza del latín se requieren conceptos interdisciplinarios, a los que ya hemos aludido en otras ocasiones; y para fortalecer la clase se pueden poner en latín, adaptados a la temática y al contexto del programa establecido. Aquí puedo poner varios conceptos como: gramática, unidad sintáctica, estilística, hipérbaton, sintaxis, funciones gramaticales, lógica, filosofía, historia, fragmento, periodo y algunos ejemplos de composición latina a partir de lo aprendido, concretamente en los diversos géneros literarios que se estudian en el plan de estudios de una buena universidad, como ya dije arriba.

Esta formación de las tres lenguas: griego, latín y español se sintetiza en una sola palabra: humanismo. Pero aquel humanismo al cual se refierió el poeta mexicano Alfonso Reyes Ochoa y que “hoy es más apremiante que nunca”. Igualmente al humanismo que nos invita Mauricio Beuchot, porque toma en cuenta nuestra tradición y los aportes significativos de otras vertientes. Así, pues, esta formación que hemos venido ofrendando va más allá de la mera enseñanza de cada uno de los idiomas que se imparten, porque al final de cuentas el latín, el griego y el español son instrumentos que el auténtico humanista necesita para expresar los contenidos del proyecto y del plan de estudios de cada una de las carreras y de las facultades, como lo había dicho magistralmente el gran humanista mexicano Gabriel Méndez Plancarte en su discurso sobre el humanismo, aludiendo a los grandes humanistas de la historia hasta nuestros humanistas, especialmente, los grandes del Siglo XVII.

Hay una cosa fundamental que el humanismo de la Academia, toma en consideración en sus planes de estudio y que lo insistimos a menudo en el Seminario de formación de docentes, esto es, la recuperación del espíritu del propio humanismo, el cual está presente en nuestro ideario: la patria, Dios y el hombre, los cuales no se oponen uno con el otro y para dejar abierta la tesis, con uno de los tres aspectos que haya es suficiente para que se promueva el ideal del humanismo. De ahí que nuestro proyecto tienda a fortalecer la filantropía, viva y fundamental en la familia, la erudición, tan necesaria en la escuela en todos los niveles, la virtud y la fe, que es un modus vivendi en todos los credos de nuestro país tal como lo marca la Constitución de la República Mexicana. Visto así, nuestra educación no es tan laica en sentido univocista, extremista o totalmente, ya que entre los valores de todos los mexicanos hay de todo un poco, por eso he insistido en el método ecléctico analógico porque le da unidad e integración a las minorías de la enseñanza, y hablando de métodos, aún a los que ofrecen poco, siempre recuperando lo positivo y lo más granado del humanismo.

Mi actitud como director al emprender la enseñanza ha sido en sentido positivo, con fe, dedicación, visión, conocimiento, experiencia, benevolencia, talento, emoción, alegría, virtud, compromiso, piedad, amistad, mano firme, y sobre todo, amor; similar a un mensajero que va corriendo por las montañas, anunciando la buena nueva, pues a decir verdad, esta expresión abarca todos los valores, como dice el doctor Justino Cortés Castellanos al referirse a los hombres que defienden los valores supremos en todas las culturas: “felices los que oyen a un mensajero que va corriendo de un lugar hacia otro, anunciando la liberación a los hombres”. 

Síntesis y conclusión. Así, pues, reuniendo toda la disertación en unas breves pinceladas, veo el valor de los estudiantes y de los profesores en la relación recíproca del mismo maestro y del alumno de la siguiente forma: el maestro debe ver lo que hay dentro sí mismo y también del alumno; igualmente el alumno necesita ver lo que hay dentro de sí mismo. Pues si el alumno es un diamante como suelen decir los optimistas de la educación, qué sería del diamante si no hay quién pueda darle su valor. El que le da el valor es más que el diamante, porque aunque el diamante sabe que es lúcido, brillante y duradero, sólo podría ser, si hay quien lo haga ser, pues sólo un maestro de verdad, es capaz de ver un diamante: al alumno.

De este modo le doy aplicación a lo que el poeta Quinto Horacio Flaco decía de su propia obra: Exegi monumentum aere perennius regalique situ pyramidum altius. He construido un monumento  más duradero que el bronce y más alto que las pirámides. Hor. Od. 3, 30, 1-2.  Μαθητὴν εἶναι αὐτοῦ διδασκάλῳ ὁμοῖον δεῖ. Discipulum esse magistro similem oportet.

Para terminar esta disertación quiero dar lectura a un hermoso texto bilingüe de Esopo: Las dos alforjas - Δύο πέρας, el cual nos deja abierta la puerta a la verdadera crítica: positiva y negativa.

Muchas gracias.

Ἀνθρώπων ἕκαστος δύο πέρας φέρει, τὴν μὲν ἔμπροσθεν, τὴν δὲ ὄπισθεν. Γέμει δὲ κακῶν ἑκάτεραἀλλ μὲν ἔμπροσθεν ἀλλοτρίων, δὲ ὄπισθεν τῶν αὐτοῦ τοῦ φέροντος.

Καὶ διὰ τοῦτο οἱ ἄνθρωποι τὰ μὲν ἐξ αὐτῶν κακὰ οὐχ ὁρῶσι, τὰ δὲ ἀλλότρια πάνυ ἀκριβῶς θεῶνται.

Τούτῳ τ λόγῳ χρήσαιτο ν τις πρς νδρα πολυπράγμονα, ὃς ν τοῖς ἑαυτοῦ πράγμασι τυφλώττων τῶν μηδὲν προσηκόντων κήδεται.

Cada uno de los hombres lleva dos alforjas, una la lleva adelante y la otra, la lleva en la espalda. Cada una de ellas está llena de males. La de adelante está llena de los males ajenos, la de atrás está llena de los males del mismo que la lleva. Y por esto, los hombres no pueden ver los males de ellos mismos, pero pueden ver perfectamente los males ajenos.

 

 

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