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6 Octubre 2022, Puebla, México.

Crónica anónima de un asalto en la autopista México-Puebla

Sociedad /Gobierno | Crónica | 22.ENE.2022

Crónica anónima de un asalto en la autopista México-Puebla

Colaborador invitado

Mundo Nuestro. Ocurrió el martes 18 de enero, a las ocho de la noche. El auto circula de regreso de la Ciudad de México. Adelante del crucero de El Verde un cerco de piedras corta la vía. Publicada originalmente en Facebook, esta es la crónica  del asalto y el calvario que sufre una familia un día cualquiera en la autopista México-Puebla.

 

Hola. Quiero contarles lo que nos pasó en el trayecto de Ciudad de México a Puebla en la autopista el martes 18 de enero a las 19:50 horas, unos kilómetros antes de llegar a la caseta de San Martín Texmelucan. Para quienes conocen y no conocen la zona, es en dirección CDMX a Puebla, una vez que las curvas se terminan y el camino se vuelve recto. Justo en esa zona (google dice que se llama Cuala y está cerca San Lucas El Grande) pusieron rocas en la autopista que no pudimos esquivar porque de hacerlo hubiéramos provocado un accidente. El resultado fueron dos llantas ponchadas y los rines averiados.

Llamamos de inmediato al seguro del auto y nos dijo que el tiempo aproximado de llegada de la grúa era de 90 a 100 minutos. En ese momento pensamos que era lógico, pues iban a llegar de la CDMX. Justo cuando acabábamos de colgar con la aseguradora llegaron los ladrones, nos robaron todo lo que llevábamos, pero (aún no sé cómo) yo logré ocultar mi celular. A M. lo golpearon (afortunadamente nada de gravedad) y a mí me querían bajar del auto a pesar de que ya les habíamos dado todo. Fue un momento terrorífico porque nos dimos cuenta de que iban drogados, no sabíamos qué tan violentos iban a ser, por qué insistían en bajarme del auto y no entendíamos qué más querían. La verdad, amigos, pensamos que nos iban a matar o vaya a saber uno qué más. En algún punto, dejaron de insistir, aventaron a Miguel y se fueron corriendo.

 

Ayuda, pusieron piedras y el auto se ponchó dos llantas, estamos en acortamiento y nos acaban de asaltar… por favor reporten en CAPUFE para que venga un patrullero en lo que llega nuestra grúa…

 

Después de esto, la aseguradora nos volvió a contactar para avisarnos que ninguna compañía de grúas quería ir a la zona porque está marcada como zona de alto riesgo (debido a que es zona huachicolera y hay asesinatos y desapariciones). Dijo que intentaría contratar otra compañía de grúas y nos devolvería la llamada y ahí fue cuando entramos en verdadero pánico. Nos dimos cuenta de que lo más probable era que no enviarían grúa alguna y de que había una alta posibilidad de que los mismos ladrones u otros regresarán. Las piedras en la autopista seguían, pues vimos cómo otros autos que afortunadamente no se averiaron también se detuvieron pero muchos metros adelante a verificar algún daño, pero de inmediato volvían a arrancar.

Ese fue el momento en que vine a pedir ayuda completamente fuera de control a ustedes y el momento en que varios de ustedes y otres amigues nos ayudaron tanto. Yo había intentado llamar a CAPUFE sin que me contestaran, lo mismo al 911. Puede que mis nervios duplicaran la sensación del tiempo y tampoco me permitió contestar para compartir los datos que me solicitaban por aquí. Yo sentí los segundos eternos y la desesperación de no recibir respuesta me hizo venir aquí una y otra vez. Lo único que queríamos en ese momento era una patrulla para poder estar más seguros y lograr conseguir una grúa.

La señorita de la aseguradora nos volvió a llamar sólo para avisarnos que la grúa llegaría a media noche, pero no donde estábamos sino diez kilómetros adelante; de ninguna manera la grúa se detendría en la zona en la que nos encontrábamos y nosotros deberíamos buscar la forma de movernos diez kilómetros hasta la caseta de San Martín Texmelucan. Ahí sin grúa, sin patrulla de policía, en medio de la nada, la verdad cada uno comenzó a pensar en que estaba muy difícil salir de allí ilesos. Yo de alguna manera logré contactar un servicio privado de grúas en Puebla que llegaría cuarenta minutos después. Cuarenta minutos después era mil veces mejor que media noche y avanzar (no sé si mágicamente o cómo) diez kilómetros con el auto en esas condiciones.

 

Amix ya estamos en casa. Mil gracias por ayudarnos. Sin su ayuda y sin sus reportes no hubieran llegado tan pronto. Les agradecemos infinitamente...

Pero, afortunadamente, todos sus reportes surtieron efecto pues llegó una ambulancia y nos dijo que teníamos de dos (pues ellos pensaban que los ladrones regresarían con más gente): subirnos a la ambulancia y dejar el auto o que en cuanto llegarán más ladrones ellos nos dejarían a la buena de dios. Obvio, eso nos dio más pavor, y en ese momento deseamos abandonar el auto. Nos dijeron que esperáramos unos minutos y si no llegaba la guardia nacional, abandonaríamos el auto.

 

Amix, gracias ya llegó la guardia nacional…

 

Afortunadamente la guardia nacional llegó (antes que nuestra grúa privada) con su propia grúa y nos dijeron que ellos tenían la obligación de sacarnos de ahí hasta la caseta de San Martín en donde está su destacamento. Obvio, me incitaron a calmarme y a dar gracias a que no nos habían ni picado, ni baleado, ni violado ni desaparecido.

Pocos minutos después llegó nuestra grúa (no la del seguro) y nos sacó de la zona escoltados por la GN.

La GN nos comentó que esto estaba ocurriendo todos los días, que ellos no se están dando abasto para atender todas los delitos e incidentes cometidos en la zona y que ésta y otras formas de proceder para inutilizar los vehículos y obligar a las personas a detenerse han aumentado, por lo que recomendaban (aún si ponchaban llantas, rompían los parabrisas aventando rocas o golpeaban o provocaban accidentes de tránsito) no detenerse e intentar seguir avanzando, en caso de ser posible. 

 

La verdad es que sin todos sus reportes no sé qué hubiera podido pasar y les estamos M. y yo infinitamente agradecidos a todes.

Sólo quiero agregar que todo esto sucedió en una de las autopistas más transitadas del país, no era tardísimo ni de madrugada, no eran ni las ocho de la noche y que los seguros no aseguran nada (o por lo menos no el nuestro). La zona ya está marcada como zona de alto riesgo, pero ni la guardia nacional hace más rondines ahí, ni CAPUFE responde por el seguro que uno adquiere cuando circula por la autopista, ni nadie te hace caso cuando pides ayuda solo. La impotencia, la vulnerabilidad, la desesperación y la histeria que nos inundó no es algo que se desee absolutamente a nadie. Y la precariedad en la que nos ponen sólo la podemos combatir colectivamente.

Estamos en el proceso de recuperar nuestra documentación perdida así como otros datos y cuentas en banco. Este miércoles estábamos todavía muy asustados, pero esperamos en estos días ir a poner la denuncia y ver qué más podemos hacer con todo esto; además de ver cómo procederemos con el seguro. Mientras tanto, amigxs que viajan por la autopista Puebla-México con frecuencia, sepan lo que está pasando, no viajen después  de las seis de la tarde por ahí (si van de Puebla a México la zona peligrosa es después de la caseta de San Martín Texmelucan hasta donde empiezan las curvas; si vienen de CDMX a Puebla es de la zona en donde terminan las curvas e inicia camino recto hasta la caseta de San Martín Texmelucan), de preferencia háganlo de día. Lleven un cel escondido y lo primero que deben hacer es llamar a la Guardia Nacional, todas las otras "ayudas" no aseguran nada, porque todas afirman que lo único que pueden hacer es dejarte ahí, que los alcances fuera de la zona de peligro o que huyas con ellos.

El teléfono directo de la Guardia Nacional de esa zona es 2484846937 y de verdad, esperamos, por todas la buena voluntad del universo, que nunca, nunca, necesiten de este número. También si van a viajar por otra carretera siempre lleven activada su ubicación, vincúlenla con una cuenta segura y que alguien de confianza sepa su número de placas y si puede tenga acceso a su ubicación. Y nunca nunca, nunca duden en usar sus redes sociales para pedir apoyo.