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15 Julio 2024, Puebla, México.

El Cura del Morral, memoria de Gustavo Rodríguez / Ibero Puebla

Cultura /Sociedad civil organizada | Reseña | 24.AGO.2023

El Cura del Morral, memoria de Gustavo Rodríguez / Ibero Puebla

La masacre de cientos de personas en Monte Chila en 1970 fue una herida viva del padre Gus, él fue el testimonio vivo que no dejó que ese crimen sea olvidado”, así lo dijeron autores del libro “El Cura del Morral” Una biografía narrativa del Pbro Gustavo Rodríguez Zárate, un ser humano extraordinario”, presentado en la Universidad Iberoamericana (UIA).

La doctora en Sociología Rosalinda Vázquez Arroyo y el doctor en Antropología Neftalí Ramírez Reyes, biógrafos del sacerdote que hizo de “los fregados el pilar de su ministerio”, sostuvieron la exigencia de justicia que siempre mantuvo el padre Gus de un hecho histórico ocurrido en el estado que a la fecha ha sido ignorado y permanece sólo en la memoria de unos cuantos.

Padre Gus rompe el "inmutable silencio" de la Masacre de Monte Chila

Los biógrafos revelan que la imagen de las decenas de cadáveres a la intemperie de ancianos, niñas, niños, mujeres y hombres, cubiertas de cal, con las que se encontró el padre Gus en abril de 1970 en la comunidad serrana de las que fue testigo, habría sido “la que más lastimó su corazón”, pero la que nunca dejó de denunciar a propios y extraños. “A nosotros, siempre, siempre nos contaba ese suceso que contaba con dolor, el testimonio tenía que ser parte de su biografía”, coincidieron los académicos.

Aunque los hechos se perpetraron el 28 de enero de 1970, el último año de gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y el primero del gobierno de Rafael Moreno Valle, abuelo del fallecido gobernador de Puebla, el padre Gus fue testigo de ese brutal hecho tres meses después, confirmando que militares dejaron los cuerpos expuestos, prohibiendo darles sepultura como una forma de escarmiento, para sembrar el terror en esta región, como recuerdan algunos pobladores.

El escarmiento logró su propósito, pues a 53 años de los hechos, fueron los testimonios de sacerdotes, entre ellos el padre Gustavo Zárate sobre los que se construye la tesis de maestría en Historia de Itzel Adelita Olivo Vázquez “Y por la tierra y la vida. Monte de Chila y el inmutable silencio”, presentada recientemente en la BUAP, es hasta el momento el único documento oficial al respecto.

“Lo que vi en Monte Chila me marcó para siempre”: padre Gus

“Una de las cosas que marcaron la vida de Gustavo siendo seminarista fue la atrocidad cometida contra la población de Monta Chila en Jopala. En varios momentos, viviendo en su casa o cuando iba a visitarlo, platicaba esa experiencia tan horrenda que vivió de cerca, desgarrándole el corazón en lo más profundo. Imagen atroz que quedó impregnada en su mente el resto de su vida.

“…A mí me marcó la vida un acontecimiento de abril de 1970 cuando yo había ido a la Semana Santa a una comunidad a una parroquia que está cerca de Monte Chila, me tocó ver con mis propios ojos los resultados de una masacre del ejército a 325 indígenas en un sólo día. Los mataron y no nos permitieron enterrarlos, hasta los tres meses se enterraron los cadáveres, eso te marca la vida, te impacta el dolor de los más pobres, de los más empobrecidos, los problemas fueron la injusticia, lo que tú quieras, pero estaba el dolor humano ahí, y cercadas todas las comunidades. Eso a mí me impactó, después del 68, son de las cuestiones que te van marcando, la época de las guerrillas en América Central y Sudamérica y que ahí en esos lugares se habían capacitado guerrilleros de Cuba y de otros lados, y que por eso tenían miedo de que surgieran esas cosas, pero el hecho de que las otras tres parroquias o los tres párrocos no les permitieran [recuperar los cuerpos], a mí me dolió muchísimo, eso me hizo optar por la opción preferencial por los pueblos indígenas.

Los tres sacerdotes que estaban en esas parroquias estaban dando un testimonio de amor y de perdón, me decían, no crezcas en odio, ama a tu enemigo, no te dejes contaminar con la violencia. Nosotros somos mensajeros de amor y de perdón. El testimonio de estos tres sacerdotes que vivían ahí, me hizo que entendiera que el evangelio es amor y no odio. Tenías las influencias de que estaba la época de guerrillas, de violencia, de asesinatos, si, pero yo dije, este testimonio me marcó.

Los sacerdotes están para amar, para provocar perdón y para incidir en la reconciliación. Ese testimonio me hizo también creer que en mi camino no era la violencia, no era la guerrilla, no eran las armas, sino el amor y el mensaje de Jesús, la adoración diaria. Creo que eso me planteó mi opción para el ministerio, con toda esta criticidad que tenía, había cosas que me molestaba de algunas parroquias, de algunos lugares, de algunos católicos, y yo decía, bueno, si existes Jesús tiene que cambiar esto, yo le preguntaba ¿te vas a meter a esto, a un cura corrupto, con religiosas y laicos hipócritas? yo sólo una razón tengo, que si esto es de Jesús, tiene que cambiar y voy a empezar a quemarme dentro de mí, no se trata de cambiar a los otros, yo debo cambiar, no ser corrupto, no odiar sino amar, y eso me hizo definirme y optar por el ministerio sacerdotal”, refiere la biografía.

Monte Chila, la gran fosa

La tesis que rescata testimonios de pobladores tampoco deja claro si fueron menos de 100 personas o más de 500 las víctimas de esa masacre. Pobladores aseguran que en los montes, barrancas, caminos e incluso árboles se pueden encontrar calaveras y huesos, convirtiéndo a Monte Chila en una gran fosa que apenas empieza a desenterrarse.

A 53 años del crimen apenas es reconocido por pobladores que realizaron el primer acto conmemorativo en Monte Chila, sostienen que el etnocidio tuvo como propósito el despojo de tierras a indígenas y campesinos, donde jugaron un papel fundamental los caciques locales y regionales durante el mandato de Rafael Moreno Valle.

“Contamos esto porque es importante que casos como el de Monte Chila no puedan volver a repetirse, para ello es necesario que la memoria se mantenga viva. Un evento de este calibre donde interviene el Ejército es necesario que se documente a través de la investigación pues al momento sólo se ha logrado mantener en la oralidad, se tiene que exigir justicia aún cuando ha pasado tanto tiempo”, sostuvo Ramírez Reyes.