(El siguiente texto escrito por Raymundo Rivera Lopeztiana enmarca el nacimiento.del Frente de Artistas Contra el Imperialismo)
A veces prefiero hablar con obreros y albañiles que con esa gente estúpida que se hace llamar gente culta. Frida Kahlo
Raymundo Rivera Lopeztiana
Este domingo no es una fecha más en el calendario cultural. Es un punto de encuentro entre la memoria y el porvenir.
Estamos llamados a unir nuestras luchas con un mismo fin común: dejar al mundo mejor de como lo encontramos. Y esa tarea no es exclusiva de los gobiernos, ni de los parlamentos, ni de los ejércitos. Es, sobre todo, responsabilidad de la cultura.
Porque cuando el poder endurece su lenguaje, el arte lo humaniza.
Cuando la violencia normaliza su presencia, el arte la denuncia.
Cuando el miedo intenta disciplinar conciencias, el arte las libera.
A lo largo de la historia, ningún régimen autoritario ha temido tanto a las armas como a las ideas. Y las ideas encuentran en la música, en el teatro, en la literatura, en el cine y en la danza su forma más poderosa de expansión.
El fascismo no comienza con botas; comienza con silencios.
El imperialismo no se sostiene solo con ejércitos; se sostiene con narrativas.
Por eso la respuesta debe ser cultural antes que retórica.
Hoy más que nunca urge actuar, cantar, recitar, bailar y gritar por la paz. No como consigna vacía, sino como afirmación ética. La paz no es pasividad; es construcción activa de justicia, dignidad y soberanía.
Desde esta asamblea constitutiva, el llamado es claro: que el arte no sea ornamento del poder, sino conciencia del pueblo. Que la cultura no sea espectáculo despolitizado, sino espacio de reflexión crítica. Que cada pincelada, cada verso y cada acorde recuerde que la humanidad no avanza por imposición, sino por creación colectiva.
No estamos aquí para dividir. Estamos aquí para elevar el debate. Para recordar que la cultura es el terreno donde se disputan los significados del mundo.
Dejar el mundo mejor implica asumir que el arte tiene responsabilidad histórica. Y cuando los artistas se organizan, no lo hacen para imponer una visión única, sino para defender el derecho de todos a imaginar un futuro distinto.
Que este domingo no sea solo un evento.
Que sea el inicio de una convergencia cultural permanente.
Que sea la reafirmación de que la creatividad es más fuerte que el autoritarismo.
Porque los pueblos que cantan, piensan.
Los pueblos que piensan, cuestionan
Y los pueblos que cuestionan, nunca se someten