abril 13, 2026, Puebla, México

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Una tarde cálida de invierno / Manuel Santiago Pérez Chalini

Revive el reclamo a las autoridades: ¡Si no pueden, renuncien!

La tarde del 20 de febrero de 2026, fue cálida, y asistí a la convocatoria ciudadana por la Paz y la Seguridad.

La cita fue allá donde reubicaron, desde hace al menos 14 años, la llamada Estrella de Puebla, y a un costado del antro de moda y más caro de Puebla, ese que se llama “Sala de Despecho”.

Estuvimos aproximadamente mil personas, para manifestar nuestro malestar por el asesinato de tres jóvenes y cinco más qué resultaron heridos, la madrugada del pasado catorce de febrero.

La gran mayoría de esas mil personas iban vestidas de blanco y con veladora o vela en mano, algunos llevaban su mascota de compañía, su rostro dejaba ver la frustración, la desilusión, el enojo e incluso, la ira.

Frente a la “rueda”, algunos medios de comunicación establecieron un cerco informativo: cámaras y camarógrafos atraparon las imágenes de los asistentes.

Al menos, había 15 o más reporteros gráficos que acompañaron a reporteros, quienes realizaban interrogatorios a familiares de las víctimas.

Dando las siete de la tarde, al parecer, empezó eso qué podríamos llamar protesta. Digo al parecer, pues no hubo un orden establecido y tampoco equipo de sonido. Hubo, eso si, gritos aislados pidiendo justicia, seguridad y por momentos se escuchó el coro multitudinario pidiendo Paz.

La gran mayoría de los presentes ignoramos lo que dijeron los oradores de la reunión de protesta.

Minutos después, la mayoría de los asistentes, en voz alta rezaron. Primero el Padre nuestro, después un Ave María y algunas oraciones breves más.  En una pequeña bocina sonó una canción, una endecha, que fue un lamento que recordaba los nombres de los jóvenes asesinados.

Después, en silencio, uno a uno de los asistentes, depositaron las veladoras y velas a manera de ofrenda sobre una lona que dejaba ver los rostros de Gisele Ortiz Carreto, Emanuel Esteban Campaña y Joaquín Wirthy García; cuyas vidas fueron cegadas por manos asesinas bajo circunstancias poco claras y a las que lamentablemente nos estamos acostumbrando.

Así, concluyó el evento y comenzó el retiro apesadumbrado del lugar.

Nadie espera que el gobierno resuelva nada.

Hay cuatro supuestos sicarios detenidos, pero quién los mandó a matar y por qué motivo, eso se desconoce.

El móvil de los homicidios y la identidad de los autores intelectuales, nada se sabe.

Sólo se dijo y se sigue diciendo que fue un “ajuste de cuentas”, “un ataque directo” o bien, “que se trató de una confusión”. El hecho irrebatible es qué están muertos y eso no tiene remedio.

¿Quién los mando a matar y por qué? no sabemos. Una suerte de Fuente Ovejuna, denominado Crimen Organizado nos acosa. Y con eso, esa “Razón social”, puede ser “cualquiera” y actuar impunemente.

Cómo en muchos casos (la gran mayoría), la justicia no llegará.

Por si fuera poco, apenas una hora después de terminada la reunión, (20:30 horas), se difundió, en redes sociales, la confirmación del asesinato de una joven pareja: Alexandro Agustín Tello y Karina de los Ángeles Ruiz, fueron asesinados aquí en Puebla… no cabe duda, la inseguridad y la impunidad van en aumento en nuestra entidad federativa.

Más allá de declaración contradictorias y lamentables, las autoridades son incapaces de darnos seguridad y tranquilidad.

Y, por tanto, revive el reclamo a las autoridades: ¡Si no pueden, renuncien!