febrero 23, 2026, Puebla, México

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Puebla: mujeres y ciudad, datos concluyentes / Assenet Lavalle Arenas

Habitar Puebla por las mujeres es una experiencia de violencia estructural; se trata de datos

(Foto de portadilla: Samantha Páez)

En Puebla, habitar la ciudad por parte de las mujeres es una experiencia atravesada por una violencia que no es excepcional, sino estructural. Esto no es una aseveración retórica, se trata de datos concretos y contundentes.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, la ENDIREH (INEGI, 2021) el 70.8 % de las mujeres de 15 años y más en el estado de Puebla hemos sufrido algún tipo de violencia a lo largo de nuestra vida, una cifra que se relaciona en el día a día con el uso del espacio público y la movilidad urbana.

Por su parte, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública –ENSU– (INEGI, 2025) señala que casi tres de cada diez mujeres en la capital de la entidad hemos vivido acoso o violencia sexual en los espacios públicos o digitales, mientras que en el país el 96 % de las usuarias del transporte público hemos padecido algún tipo de acoso o violencia. Estos datos revelan que el temor no es una percepción aislada, sino un factor central en la forma en que las mujeres habitamos y recorremos las ciudades.

La violencia contra las mujeres no es un problema de conductas individuales, sino una falla persistente de las políticas públicas, del diseño urbano y de una planeación que no ha sido incluyente. El transporte público inseguro, comúnmente cubriendo rutas largas, pensadas bajo la lógica del viaje “casa-trabajo” masculino; las banquetas en mal estado, la iluminación deficiente y las barreras físicas que representan riesgos, especialmente para las mujeres, se suman a la permisividad social frente al acoso callejero, Así, caminar deja de ser una elección y se convierte en un acto forzoso.

Otra variable menos visible de la experiencia urbana diferenciada por género es la de las mujeres que sostienen colonias, barrios y periferias enteras. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, la ENUT (INEGI, 2024), las mujeres en Puebla dedican en promedio casi 42 horas semanales al trabajo no remunerado (actividades domésticas, de cuidados y de apoyo comunitario), mientras que los hombres destinan poco más de 18 horas a esas mismas tareas.

Esto implica una brecha de casi 24 horas semanales entre géneros, sin remuneración alguna y sin reconocimiento formal, lo que incrementa la vulnerabilidad económica de las poblanas.

De acuerdo con la Cuenta satélite del trabajo no remunerado de los hogares de México 2022 (INEGI), el trabajo doméstico y de cuidados en Puebla equivale al 30.6 % del Producto Interno Bruto (PIB) estatal, una proporción superior al promedio nacional (24.3%). El valor generado por el trabajo no remunerado en México supera al de sectores como la industria manufacturera, el comercio o los servicios educativos. Esto demuestra que las actividades de cuidado son un pilar económico fundamental para la vida en nuestras ciudades.

El trabajo informal en Puebla tampoco afecta por igual a hombres y a mujeres. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo –ENOE– (INEGI, 2025) señala que, para el tercer trimestre del año pasado, 70.2 % de la población ocupada de la entidad (2.2 millones de personas) laboraba en condiciones de informalidad y precariedad, es decir, sin contrato ni seguridad social. La ENOE también indica que las mujeres concentran el mayor crecimiento del empleo informal: entre 2024 y 2025, casi un millón se incorporó a este sector.

La elevada informalidad en Puebla limita el acceso a los derechos laborales y a otros (a la vivienda, a la salud), así como refleja la necesidad de compatibilizar el trabajo remunerado y las actividades de cuidado que lleva a muchas mujeres hacia estos empleos precarizados.

Este 8M, muchas saldremos a ejercer nuestro derecho a la protesta en el espacio público por estas y muchas más razones. Ahí estaremos quienes trabajamos en la Observatoria ciudadana urbana y ambiental para el estado de Puebla.

X: @AssenetLavalle