abril 15, 2026, Puebla, México

abril 15, 2026, Puebla, México

Recordando al militante comunista, escritor, guionista y líder social, José Revueltas,  a 50 años de su fallecimiento (14 de abril de 1976) / Entre Mundos 11

                                                               Número 11                                                                                                               

Recordando al militante comunista, escritor, guionista y líder social, José Revueltas, a 50 años de su fallecimiento (14 de abril de 1976)  

Mi vida literaria nunca se ha separado de mi vida ideológica. Mis vivencias son precisamente de tipo ideológico, político y de lucha socialUno hubiese querido amar, sollozar, bailar, en otro tiempo y otro planeta.

 Colaboran en el presente número,

Textos: Gabriel Hernández  E., Amaranta Dafne Pérez H. , Pedro Bravo.

Fotografía: Mauricio Delgadillo.

Obra gráfica: Gerardo Rivera K.    

Si el aire…..

José Revueltas

Si el aire no tuviera sangre
si el agua del océano fuera pura
y no trajera jóvenes despedazados
si las playas fueran limpias, serenas
y en ellas no la muerte sino el amor golpeara.

Enloquecidos pájaros del viento
han llegado hasta aquí para no alejarse nunca.
Todo mundo nos está gritando

en el filo mismo de la Historia

en la frente escupida de las cosas que existen.

Hay que saber, irrevocablemente, de nuestra eterna eternidad.

Más que la hormiga, más que el siglo y que el arado,

más que las lenguas del tiempo y el caer de los hombres

durarán nuestras manos de huesos y agonía.

Saben ya los roncos pájaros de nuestras lágrimas despiertas

lágrimas sonando tercamente sobre los tercos tambores

que anidan en el fondo.

Y nuestro par de rotos corazones vivos

nuestro par de ojos que ven cuando se cierran

se habrán unido ya
al rumor de los brazos, eternos como piedras,

como piedras duros, y amorosos, y tristes

Mi pobre corazón es inútil para toda la tristeza.
Dejo de sufrir a cualquier hora
cuando todos lloran cuentas vivas de cal, granos amargos.

Se pueden hacer versos que sean un grito solo,

se pueden cantar canciones con los labios mudos.
Hay que llorar por todos nosotros

y yo no he llorado todavía.

Hablad, mirtos de hierro y desventura, junto a los niños.

Hay niños.
Hay hermanos vivos y destruidos con el alma

quebrada y una luz en la frente.

Si mi pobre corazón no fuera tan pequeño

y pudiera tener una gran casa abrigada

y una dulce, larga superficie de trigo y sollozos.
Si mis labios fueran agua, manos y peces soñadores

y no tristes vocablos y silencio.

He llorado todo esto, yo.
Pero oíd que no he derramado una sola lágrima todavía.

Duraremos duramente más que la larva, más que el espanto

porque somos eternos y condenados,

somos de tierra, y de tierra de la tierra.
Nuestros hermanos quebrados,

más puros que Jesús,

más olvidados,
quedan gritando con los pájaros del viento.
Porque el aire tiene sangre
y el agua del océano es impura
y en las playas sólo la muerte golpea
podemos hacer versos todos juntos
hasta que la tierra se parta
hasta que nuestras lágrimas derriben al mundo

hasta que brote de la nada una paloma.

Sordo estoy y puedo todavía humillarme,

puedo tomar un cuchillo y enseñar mis abismos

mis glorias, mi desamparo.
Podemos.
Para llover del cielo
virtuosamente limpios, desnudos y dispuestos.

Mauricio Delgadillo. Día de Muertos en Tlacotepec de Benito Juárez, Puebla

Sk´inal xikitin: k´opojel yu´un nupunel /Fiesta de la chicharra: un discurso ceremonial para matrimonio de Manuel Bolom Pale.

Gabriel Hernández Espinosa

Cuando aún no había flores en las sendas

porque las sendas no eran ni las flores estaban;

cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,

ya éramos tú y yo. Alí Chumacero

En esta ocasión recomiendo la lectura de un poemario ligado e inspirado en una aplicación práctica y social de la poesía, Sk´inal xikitin: k´opojel yu´un nupunel / Fiesta de la chicharra: un discurso ceremonial para matrimonio (2017) del autor tsotsil Manuel Bolom Pale. Originario de los Altos de Chiapas, Jocosic para ser más exactos, quien ganó el Premio Nezahualcóyotl de Literatura  en Lenguas Mexicanas en 2016. Este libro se divide en cuatro partes, que van desde la invocación a Divina señora, la naturaleza, la esencia femenina, en búsqueda de palabras que le permitan concretar su deseo; después, pasa por la declaración del sujeto lírico a sus padres, de su deseo de contraer matrimonio; en tercer lugar, se hace referencia a la solicitud de mano propiamente, en la que el discurso se dirige a los padres de la mujer amada; para finalizar con un discurso final, dirigido a la comunidad en el que se menciona la continuidad de la vida mediante la unión de la nueva pareja.

En estas cuatro partes asistimos al vuelo poético de la cultura tsotsil, tanto en su dimensión escrita como en la sonora. Esto debido a la versión en audio de este libro y que coloco en los enlaces de interés, de manera que el lector pueda recurrir al material original y saque sus propias conclusiones. Cabe destacar que la versión impresa del libro, incluye un cd bilingüe con la lectura del poemario en voz de su autor. Respecto a la versión en español se pueden identificar diferentes recursos retóricos desde el apóstrofe en la invocación a la naturaleza como divina señora, fórmula recurrente a lo largo de la primera parte:

                Divina señora, que estás en el cielo;

                divina señora, que estás en la tierra;

                dueña del firmamento,

                dueña del mundo. (p- 73) […]

Y que se va transformando de acuerdo con la idea y la petición en turno, por ejemplo, en la página 79 se lee:

                Divina señora, que estás en el cielo;

                divina      señora, estás en la tierra;

                recibe estas lágrimas como rayo de luz,

                como el crujido de una brasa

                o como una breve mariposa verde

                una verde palabra

                una sola palabra desde mi corazón incandescente

                como parturientas con sed

                que oigan su crepitar de luz en su danza

                que se hunda como una piedra que arde en el corazón

                que vengan sus mariposas

                que venga su bramar de monos

                que se unte en mis visiones

                que se unte en mi lengua

                como el humo que arropa mi cuerpo.

Del mismo modo se pueden leer diferentes imágenes surgidas del deseo del hablante lírico:

                […] Padre, ya no puedo vivir por la joven

                ya no aguanto más

                les ruego que me pidan a mi futura compañera

                porque su cuerpo es de tierra

                y mi cuerpo es de tierra

                de qué sirve la tierra sin su cuerpo

                de qué sirve la tierra sin mi cuerpo,

                de qué sirve mi cuerpo sin su cuerpo

                y de mi cuerpo y su cuerpo, de qué sirven

                si su cuerpo y mi cuerpo son de tierra

                tierra más tierra nuestros hijos

                tierra con espiral, la tierra

                y todo lo que existe sobre la tierra

                tierra    tierra    tierra    tierra. (p. 88)

Un ejemplo más:

                Papá, mamá,

                que humillante sentir este jaguar de deseos

                esta piel de hormigas sedientas

                y no poder beber a sorbos la noche

                y comulgar con la madera,

                ya los vientos suenan como pájaro madrugador,

                ya los pájaros gotean para refrescar la vida

                y todo el campo un momento se queda

                mudo y sombrío, meditando.

                A ti te canto mujer

                porque en ti florecen simientes deseos

                oh, belleza de jade

                en ti la vida se agita

                los ríos se mecen

                en tus ojos de noche

                que se cuiden los coralillos

                y las nauyacas

                porque tienes los ropajes floridos. (p. 89)

En este poemario tiene una fuerte conexión con la idea de la continuidad de la vida humana, como un ciclo, pero no un ciclo aislado, sino como parte de un todo más grande en unión con la naturaleza, una danza cósmica:

                Hoy celebramos

                desde temprano empezaron los preparativos

                para el encuentro

                los ancianos partieron, rumbo a la casa de los músicos

                ahora la tarde está cerrando sus puertas

                y nos está vaciando la noche encima

                a la orilla de la tierra está naciendo la luna

                la divina señora

                la dueña del mundo

                y poco a poco va desdibujando nuestro contorno,

                nuestros jacales,

                nuestra vida. (p. 119)

La lectura de este poemario es revitalizante, por supuesto, parte del tema amoroso pero no en una perspectiva solitaria o egoísta, sino que resalta la visión comunitaria a través de un uso retórico y rítmico notable en ambas versiones. No me resta más que invitar al público a la lectura y escucha de esta obra, muestra de la

amplia gama de literatura en lenguas mexicanas y que no siempre tiene la circulación y lectura que se merece. Espero esta breve reseña pueda estimular la curiosidad de los lectores y visite la obra o la adquiera.

Enlaces de interés:

Entrega del 14º Premio Nezahualcóyotl al escritor tzotzil Manuel Bolom Pale

Libro: culturaspopulareseindigenas.cultura.gob.mx/pdf/2022/libros/Fiesta de la chicharra Web.pdf

Manuel Bolom Pale – Enciclopedia de Literatura Indígena

Culturas Populares – Audios “La fiesta de la chicharra”

Gerardo Rivera Kura. Cráneo. Óleo sobre Tela

                                                          

Ahí…

Amaranta Dafne Pérez Hernández

Ella estaba ahí, tendida en la cama, ojos abiertos, boca cerrada, cuerpo desnudo acobijado entre un par de sábanas. Quería morir, esa mañana quería morir, ese año quiso morir, esa vida quiso no vivir. Veía el techo y escuchaba el ruido que atravesaba la puerta, pero el ruido solo hizo más silencio en su mente y comenzó a apoderarse del cuerpo vivo de alma vacío de una mujer, una mujer joven para los estándares de pensamiento deconstruido, evolutivo y perspectivista del siglo XXI, pero vieja para regresar a los años de Lolita, vieja par encontrar a un Humbert Humbert que la secuestrara en un viaje de auto infinito que la hiciese desconectarse con el mundo, con el pasado y con ella misma, porque así como Kundera tituló una vez a su obra maestra, lo más insoportable del ser es su levedad (La insoportable levedad del ser), es la única patología implícita que lleva consigo el humano.

Hace ya tiempo que ella dejó de ser Lolita y ahora era turno de morir; esperar unos cuantos años y morir como la madre vieja de Dolores o, morir ahora para encapsularse en la frase célebre, célebre, cierta y dolorosa, de Allan Poe: no hay nada más bello que la muerte de una mujer hermosa. Y si bien ella no era hermosa, todavía le quedaba algo de juventud, algo de tiempo rechazado y un poco de mundo aún sin destruir. Ella llevaba planeando ese momento, incluso parece que nació planeándolo; siempre lo imaginó más creativo, con más dolor, con menos cuerpo, pero hoy es domingo y es un buen día para esfumarse, para dejar de respirar, para ser sábana entre las sábanas y esparcir unos senos sin pecho, sus senos huecos como la oqueda oquedad de su cuerpo, encima de una cama que acogió durante años pequeñas fracciones de su ser de complexión ruin: medio imberbe y medio puritano. Hoy es domingo y toca morir, pero hay una sensación que le oprime la vejiga: la chica tiene ganas de orinar. Tira la sábana, camina a la puerta, la abre, va al sanitario y luego se viste para salir a morir, salir a sentirse igual de muerta, tan muerta como nació y tan muerta como se quedará siempre, porque quizá, al final de todo, sí sea hermosa, ya que la muerte de una mujer hermosa no solo es bello, también es poético, es tan poético como nacer sin vida y es tan poético como el dolor que cada día destroza su cuerpo.

Embeleso


Pedro Bravo


Lancé mis redes al mar
pensando pescar la Luna,
más cuan grande mi fortuna
encontrarme tu mirar,
y en el vaivén de tu andar
donde mi vista se mece,
un verso fresco florece
en éste andado corazón,
que tu mirar estremece.


Tumba Verde

Tumba que tumba palmas el viento
de tumbo en tumbo inventose el tiempo,
mira p’a dentro, mira pa’l cielo
vida es encuentro, vida es anhelo.
Astilla olas Laguna Verde,
natura falsa que todo ofende.
El hombre es derrama del mar,
Laguna Verde lo va a matar.           

(musicalizada por el Grupo Combo Ninguno)