¡A las armas muchachos, la patria está en peligro! Teniente José Azueta Abad.
A raíz de la intervención militar de las tropas norteamericanas en Venezuela y después de haber secuestrado al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores y en particular, ante la amenaza del pirómano, narcisista, moderno Moloch/Mammon e imperialista y neocolonialista, Donal Trump, se reavivó el sentimiento antiimperialista y antifascista en nuestra patria y en la patria grande, América Latina y se reactivaron los lazos de solidaridad con nuestros hermanos de Venezuela y ni que decir, con digna isla de Cuba y su digno pueblo. Al calor de estos ataques impunes del imperio yanqui contra los pueblos hermanos y ahora contra el pueblo y gobierno persa y continúa contra el pueblo Palestino, han surgido en nuestro territorio un conjunto de Frentes antiimperialistas y de solidaridad con dichos pueblos.
Es en este contexto que me llama la atención de estos frentes, la enorme pérdida de la memoria histórica tanto de las intervenciones imperiales en los países de América Latina y en particular, la pérdida de la memoria histórica de las múltiples intervenciones del imperio yanqui en nuestro país. Pongo como ejemplo los acontecimientos sucedidos hace 112 años. Me refiero concretamente a la invasión del gobierno norteamericano a nuestro país el 21 de abril de 1914, es específico, a la invención gringa al puerto de Veracruz. Invasión que sucedió 67-68 años en que los norteamericanos nos arrebataron un poco más de la mitad de nuestro territorio (1847-1848.) Lo importante es que en la defensa del puerto de Veracruz y nuestra patria, participó un gran poblano, Don Gilberto Bosques Saldívar.
El pretexto de la invasión norteamericana
A inicios de abril de 1914, fueron detenidos en el puerto de Tampico, Tamaulipas, unos marinos estadounidenses por tropas federales mexicanas, lo cual fue considerado un insulto a la bandera y dignidad de Estados Unidos al no recibir disculpas oficiales inmediatas. En 1914, el país era gobernado por el traidor y asesino del presidente Francisco I. Madero, Victoriano Huerta, llamado popularmente como el Chacal. Algunos historiadores mencionan que la verdadera intención de la intervención norteamericana era la detención del barco alemán Ypiranga que traía armas para el chacal Huerta e iban a descargarlas en el puerto de Veracruz, ante lo cual, el presidente norteamericano Woodrow Wilson dio la orden de tomar la ciudad. Fue por la vía de los hechos, la implementación de la doctrina Monroe (1823). Las tropas estadounidenses ocuparon la aduana, la estación de ferrocarril, el correo, el consulado, entre otros edificios importantes. Las tropas de Huerta se replegaron se retiraron hacia la comunidad de Tejería y posteriormente abandonaron la ciudad, dejando la defensa de esta en manos de los jóvenes cadetes de la Escuela Naval Militar quienes les hicieron frente a las tropas gringas, comandadas por el Contraalmirante Fletcher.Los cadetes de la naval, estuvieron dirigidos y lidereados por Teniente José Azueta (Juan Barragán Rodríguez, Historia del Ejército y de la Revolución Constitucionalista.) Las tropas norteamericanas se quedaron en el puerto hasta el 23 de noviembre de 1914.

Fotos: Open Edition Journal.
Al joven teniente Azueta lo hirieron y producto de ello, falleció. La población del puerto les hace frente a las tropas con lo que tenían a la mano, ya sea parapetados en los techos de sus casas, tras los postes o disparando por las ventanas de sus casas. Sin embargo, estos heroicos ciudadanos estaban en clara desventaja táctica y sobre todo militar y centenas de ellos, fallecieron bajo las balas de los soldados del imperio.

Open Edition Journal
Don Gilberto Bosques y la defensa de Veracruz
Es a raíz de esta nueva intervención del imperialismo yanqui, que don Gilberto Bosques a sus 22 años de edad se alista para ir a defender el puerto de Veracruz y la soberanía nacional. En ese año, don Gilberto se desempeñaba como profesor en la Escuela La Fragua, pide una licencia laboral y parte hacia el puerto y junto con otros compañeros, forman el Cuerpo de Voluntarios de San Carlos. Cuando los estadounidenses se retiran del puerto, don Gilberto regresa a Puebla a terminar su carrera. (Se anexa permiso).
En 1916, don Gilberto escribe un poema que titula, En Veracruz, cuyos últimos versos dicen:
¿En busca de las viejas palmeras,
en busca de dolientes canciones costaneras
o en busca de la magia espléndida del mar?
No lo sé… pero sufro, pienso, sueño y suspiro
y si nada del mundo que me rodea miro,
es porque alma adentro, se muere un ideal.
El presidente norteamericano, Woodrow Wilson, luego de invadir México y obligar con ello a dimitir a usurpador Victoriano Huerta y apoyar a Venustiano Carranza, hizo una declaración xénofoba, racista, clasista y profundamente discriminatorio hacia las y los mexicanos, que suscribiría sin lugar a dudas el Nerón moderno, Donal Trump. Woodrow Wilson declaró:
Los mexicanos son así, no hay de qué preocuparnos… ellos se encargan de matar por la espalda a sus valientes, lo llevan en la sangre, son traidores y cobardes… sólo les interesa cuidar el plato de frijoles y el aguardiente que beben… ellos mismos matarán a su Zapata y a su Pancho Villa… ellos mismos se matarán entre sí, no saben pelear con honor y menos vivir libres… nacieron prietos y esclavos, nacieron nuestros.
Sus palabras resultaron premonitorias. El 10 de abril de 1919 Emiliano Zapata fue asesinado en Morelos y el 20 de julio de 1923, Francisco Villa fue acribillado en Chihuahua, pero no a causa de los improperios que nos endilgo Wilson, pero eso es otra historia, diría la Nana Goya.

Portal Las Diligencias, puerto de Veracruz. Civiles mexicanos y soldados norteamericanos yacen muertos.
Para ir cerrando, considero que es importante, impostergable y como una tarea pedagógica necesaria por parte de los frentes antiimperialistas, documentar, recuperar y divulgar las ricas y diversas luchas de nuestros pueblos, a lo largo y ancho de nuestra América, de nuestro país y sobre todo, de nuestro estado. De lo contrario, estaríamos cayendo, si no es que ya lo estamos, bajo el influjo y control de la tecnología, en lo que escribió el escritor Checho Milan Kundera, plasmó en su novela El libro de la risa y el olvido:
El primer paso para liquidar a un pueblo es borrar su memoria. Destruir sus libros, su cultura, su historia. Luego hacer que alguien escriba nuevos libros, les escriba una nueva cultura, inventa una nueva historia.
No me resta más que despedirme, dejándoles con otra faceta de don Gilberto, la de poeta
el tiempo de la vida se lo damos al agua
el tiempo de la esperanza se lo damos a la sementera
el tiempo del camino se lo damos al hombre
el tiempo del hombre se lo damos a la tierra
el tiempo de la verdad se lo damos al pueblo
