junio 9, 2026, Puebla, México

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Los irrelevantes / Ivanhoe Abraham García Islas

Lo que ninguno de esos anuncios menciona es la razón por la que estos personajes merecerían la atención de los usuarios: no son políticos de carrera, no hay aportes legislativos trascendentes o relevantes de ninguno de ellos, no son figuras académicas reconocidas con trayectoria cultural o creación intelectual que los distinga, no acreditan carreras consolidadas en el servicio público, no exhiben carisma o personalidad atractiva más allá de los intentos de sus equipos de comunicación, ni relevancia social o humana que anteceda a su actual y artificial posicionamiento

Desde hace meses el feed de Facebook ha ido mostrando ante los usuarios poblanos, sin que medie búsqueda ni intención particular, los rostros de buena parte de quienes aspiran a un cargo de elección en Puebla; este “fenómeno” se ha intensificado en las últimas semanas. Cada anuncio lleva al pie la leyenda que Meta [1] está obligada a mostrar: Pagado por. La información que ofrece la red social en cuestión es parcial y genera más dudas que certezas, muestra el supuesto nombre de la organización de quien paga el anuncio, pero no hay una razón social, ni el nombre de un responsable y mucho menos dice de dónde viene el dinero, ni el costo, para que la red social invada a todas horas la experiencia del usuario de esta red.

José Luis García Parra, Coordinador de Gabinete del Gobierno del Estado, es promovido por “En equipo con García Parra”, clasificada por la propia plataforma como organización política, también por “La Moreniza Puebla” y por “Puebla Magazine”. En varios de esos anuncios aparece visible la imagen institucional del Gobierno del Estado, lo que contrasta con el hecho de que quien paga no es el gobierno sino una organización política. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 134 que “en ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.” [2] ¿Cómo se le llama a quien abierta y reiteradamente viola las disposiciones constitucionales?

Laura Artemisa García Chávez cuenta con “La Moreniza con Artemisa”, “Eres Arte” que publica encuestas donde aparece liderando con 26% rumbo al 2027, “Obradoristas MX” y “Referentes Fem”. Gabriela Sánchez Savedra es “financiada” por “Reporte Central”, “Enlace Ciudadano”, “Inspiratemex” y “Latido Deportivo”, este último difundiendo videos grabados frente a los logos oficiales del Gobierno del Estado con la leyenda “Por Amor a Puebla 2024-2030” visible al fondo. Celina Peña Guzmán cuenta con “Senda Política”, “Rostro Político Puebla”, “Ubicados Puebla”, “Red Puebla Informativa” y “Diario Rotativo Puebla”. Rafael Moreno Valle Buitrón con “Primera Línea Noticias”, “La Voz Pública” y “Radar Informativo”. Rodrigo Abdala con “Común”, que además de posicionarlo publica encuestas sobre su intención de voto para presidente municipal. Tony Gali López con “Vocero Nacional” y “La Era Digital”. Estos personajes no son todos, son los que el que escribe observó con más frecuencia en días recientes.

Es de destacar que todos los nombres de los supuestos patrocinadores no cuentan con antecedentes públicos rastreables ni verificables como medios de comunicación registrados, ni como colectivos con existencia pública o estructura organizativa conocida; son nombres que aparecen para pagar anuncios políticos ante una plataforma transnacional y no responden ante ninguna otra instancia. Es necesario aclarar que sólo se menciona lo que sucede en Facebook, pero seguramente algo similar pasa en otras redes.

Lo que ninguno de esos anuncios menciona es la razón por la que estos personajes merecerían la atención de los usuarios: no son políticos de carrera, no hay aportes legislativos trascendentes o relevantes de ninguno de ellos, no son figuras académicas reconocidas con trayectoria cultural o creación intelectual que los distinga, no acreditan carreras consolidadas en el servicio público, no exhiben carisma o personalidad atractiva más allá de los intentos de sus equipos de comunicación, ni relevancia social o humana que anteceda a su actual y artificial posicionamiento. Son, en cambio, operadores políticos, incondicionales del poder, familiares cercanos a políticos del viejo régimen, figuras cuyo único mérito es la lealtad al grupo que hoy gobierna local o nacionalmente, y cuya visibilidad no es consecuencia de sus logros sino de los recursos que alguien, desde algún lugar, está invirtiendo para construirla, gastando recursos que bien podrían ser del erario o de otro origen que se pierde en la opacidad.

Lo que sucede en las redes no es una práctica exclusiva de la 4T, ese proyecto que prometió acabar con la vieja mafia del poder y que en Puebla parece que compite por superarla. Quien recorra el estado encontrará también al PAN con sus propias estéticas de posicionamiento personal: “Es Amor”, reza la campaña por Genoveva Huerta, lo que no impide que ese mismo partido señale con dedo inquisidor las prácticas del adversario, la doble moral tan característica de Acción Nacional.

Guy Debord (1931-1994), escribió que: “El espectáculo, comprendido en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto del modo de producción existente. No es un suplemento al mundo real, su decoración añadida. Es el corazón del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de diversiones, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante. Es la afirmación omnipresente de la elección ya hecha en la producción y su consumo corolario.”

Lo que significa que los candidatos y partidos se presentan como mercancías diseñadas para el consumo pasivo del electorado; así, el ciudadano queda reducido a un mero espectador de narrativas mediáticas y estrategias de marketing que validan al sistema existente, comprendiendo dentro de él todo lo que el Estado en su acepción más amplia es (incluyendo las estructuras criminales paralelas y la cultura política con la corrupción que la caracteriza), sustituyendo el debate ideológico real por la ilusión de decisión soberana, que en la práctica ya ha sido predeterminada por el poder económico y político actual.

Pero no todo está perdido, la saturación del espacio público con imágenes de operadores sin mérito no es un fenómeno irreversible ni una fatalidad del destino, es una apuesta calculada sobre la pasividad ciudadana, sobre la desmemoria colectiva, sobre la capacidad del espectáculo en sustituir al análisis y el pensamiento crítico. La alternativa no es elegir entre las figuras que ofrece el feed, sino por la organización colectiva que obligue al poder a rendir cuentas, por la denuncia sostenida, por la fiscalización del poder, por la formación de una ciudadanía que no se deje gobernar por la cultura de las imágenes, y que construya el poder organizativo que obligue a quien esté en el poder, sea quien sea, a rendir cuentas.


Referencias

[1] Meta es la empresa matriz de Facebook desde 2021. La obligación de declarar quién financia los anuncios políticos es una política global de la plataforma, aplicable en México como condición para la publicación de contenido político pagado.

[2] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 134, párrafo octavo, reformado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de enero de 2016.

[3] Guy Debord (1931-1994), La sociedad del espectáculo, 1967, tesis 6.

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