julio 11, 2026, Puebla, México

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El heredero / Víctor Reynoso

Hay en la Cuarta Transformación una novedad indudable: el intento de su fundador de dejar un heredero. Ya lo teníamos claro, pero nos llegó recientemente una ratificación de esta herencia: la fotografía del fundador (Andrés Manuel López Obrador) con su hijo y propuesta de continuador (Andrés Manuel López Beltrán).

El contexto y los antecedentes no dejan duda. Pocas fotografías conocemos del expresidente desde que dejó el poder. Y ésta, junto a su deseado continuador, se da en el momento en que el presunto heredero acaba de dejar su cargo en Morena y anuncia que será candidato a diputado.

No parece haber ningún antecedente en la historia política del país. Otro López, de Santa Anna, afecto al poder como pocos, ni lo intento. López Portillo, como parte de la actitud cínica que le costó tanto a nuestro país, nombró a su hijo subsecretario, y lo justificó con la célebre frase: “es el orgullo de mi nepotismo”. Pero lejos estuvo de querer imponerlo como sucesor.

No hay duda de que estamos ante algo nuevo. Entre paréntesis, esa novedad ¿es de izquierda o de derecha? Pregunta absurda, quizá. Pero indica que los términos de la geometría política pueden ser muy útiles para la identidad (propia o de los adversarios) pero inútiles para analizar las cuestiones decisivas de nuestra realidad.

Aparte de ser hijo del fundador de la Cuarta Transformación, ¿qué cualidades políticas o profesionales tiene Andrés Manuel López Beltrán? Parece que ninguna. Alguien preguntó si se le conocía alguna idea o frase relevante. La respuesta fue que sí: “no me llamen Andy”. Declaró a mediados de 2025: “yo me llamo Andrés Manuel López Beltrán, y mi más grande orgullo es llamarme como el mejor presidente que ha tenido este país”.

El tema de los herederos nos lleva al libro más célebre de Ortega y Gasset, La rebelión de las masas. Es interesante, por contraintuitiva, su caracterización de “hombre-masa”. Lo identifica con el niño mimado y con el señorito insatisfecho.

El heredero lo ha recibido todo, poco o nada ha hecho por sí mismo. Y lo que nos hace personas valiosas es enfrentar problemas y adversidades, luchar y esforzarnos por aportar algo valioso. El hombre masa es masa no porque sean muchos: es masa porque no tiene forma.

En ese contexto Ortega retoma una idea de nobleza distinta a la tradicional. Vida noble es lo contrario a la herencia. Es la vida con esfuerzo y compromiso. Es la capacidad de entender el valor de la civilización y de lo que ésta ha costado.

Acertadamente, recuerda la idea china de nobleza: no son nuestros antepasados los que nos heredan nobleza, somo nosotros los que los ennoblecemos con nuestras acciones.

Puede ser que esta imagen de Andy (un heredero, que poco ha hecho por sí mismo en esta vida y en la política) sea falsa, injusta. Ya se verá. En lo que no hay duda es en la novedad: la 4T inaugura en la política mexicana de más de dos siglos el intento de heredar el poder político.

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