junio 17, 2026, Puebla, México

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México entre la Copa Mundial y sus realidades / Daniel Flores Meza

La Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), o Copa Mundial de Futbol, o simplemente “El Mundial” es el torneo internacional oficial de fútbol a nivel mundial de selecciones nacionales desde 1930.  Alegría y euforia, angustia y tensión, tristeza y frustración, coraje y llanto, sentido de pertenencia; pero sobretodo, dinero, mucho dinero, un negocio multimillonario  privado que envuelve el fútbol.

América del Norte, ahora sede del Mundial 2026, con  México en su tercera ocasión como sede.

El fútbol forma parte del mundo actual de la sociedad de masas, está presente en cualquier parte del mundo, y tras él, enormes intereses que solo queda reservado a los espacios  de la FIFA. 

En muchos sentidos, el fútbol es usado como instrumento de poder para generar riqueza de una élite, controlar y manipular masas.

El antes y el después de lo que ocurre en la cancha, debe analizarse desde el sentir de la afición, la sociología, la economía, los medios de comunicación, y la política.

El futbol es un espejo de nuestra sociedad donde se pueden observar pulsiones competitivas, la forma exacerbada del nacionalismo, el capitalismo más voraz de las élites, pero también, es la forma de identidad colectiva de las clases populares.  Según expertos, este deporte, tan simple como el hecho de patear un balón y gritar ¡goooool! ha servido como una amalgama de los diversos conflictos sociales que pueden existir en el ámbito económico, político y social.

El futbol es un fenómeno de masas y en él intervienen numerosos actores.  Es utilizado por empresarios, políticos y medios de comunicación para alcanzar distintos fines.  Es un enorme negocio que reporta grandes beneficios. Los valores deportivos han sido sustituidos por criterios mercantiles y los jugadores son productos para comerciar,  usados para entretener a espectadores como gladiadores en un coliseo.  Para apuntalar a un preferido,  ponlo frente a un rival débil.

En una sociedad de consumo, el aficionado es un simple espectador sin posibilidad de respuesta o intervención,  su opinión queda restringida a su nivel.  Como aficionado, siempre será el que sufra si su equipo pierde o desciende de categoría, su opinión quedará desplazada  por lo que digan los medios de comunicación.  En cuanto a los jugadores,  al final,  se irán a otro equipo y recibirán un sueldo acordado. 

Las empresas consideran a los futbolistas mercancías que explotan hasta que dejan de ser rentables; esto como reflejo de los valores materialistas en una  sociedad capitalista.

La FIFA como corporativo internacional y propietaria de la “Copa Mundial” cuenta con una estructura financiera poderosa y un modelo basado en el  incremento  de partidos, expansión de la base de aficionados, y la retención de exorbitantes ganancias; mientras le trasfiere el costo de infraestructura a los países anfitriones.  Sus pilares financieros son los derechos de televisión y trasmisión; marketing y patrocinios; venta de entradas a los estadios; y cesión de sedes.  Los países anfitriones llegan a otorgar exenciones fiscales masivas a la organización; de modo que, con su estrategia de comercialización y expansión, hacen del fútbol un negocio multimillonario para pocas manos.

Los medios de comunicación tienen el papel de construir la realidad futbolística. Un  jugador solo es un buen jugador, si los medios afirman eso, y si no, nunca lo será.  Mientras tanto, al término del juego,  el aficionado volverá a su realidad.

El futbol es utilizado como instrumento mediático desde el poder político.  Muchos gobiernos participan en su administración. Silvio Berlusconi, pasó de la presidencia del AC Milán a Presidente del Gobierno de Italia, gracias a su imperio mediático y poder económico, alcanzó el poder político.  Es una muestra del circo mediático que envuelve a la sociedad,  usando el futbol como uno de sus instrumentos.

El dictador Rafael Videla utilizó el Mundial de Argentina 78 para engañar al mundo. Durante la celebración de aquel campeonato hubo desaparecidos, torturas y asesinatos. Desde el gobierno argentino todo eso se silenció, se pretendía lograr que la gente solo pensara en los goles de su equipo, y se utilizó a la selección para mostrar al mundo que los argentinos eran ganadores.  Argentina se coronó campeona por primera vez al derrotar 3-1 a Holanda.  La situación fue terrible con más de 30 mil muertos y desaparecidos.  Mientras las Madres de la Plaza de Mayo pedían justicia, los medios argentinos narraban el progreso de su selección. 

A un día del acto inaugural del “Mundial” en la CDMX, el país no precisamente está en sus mejores momentos; Guadalajara y Monterrey, están haciendo lo conducente para ofrecer lo mejor a los visitantes del exterior, aunque de prisa y de último momento.   Analistas mencionan que el “Mundial” dejará a México una derrama económica de alrededor de 3 mil mdd  y la generación de unos 100 mil empleos directos e indirectos.

Desde el gobierno de México, se plantearon propuestas como la suspensión de clases, vacaciones anticipadas a escolares, negociación con la IP para que sus empleados no asistan a laborar los días juego, etc.  México ha dado cumplimiento a las exigencias de la FIFA en materia de infraestructura, logística y seguridad; sin embargo, hay enormes contrastes evidentes en la agenda pública. Todo de prisa y de última hora pintando, despintando y volviendo a pintar.

Las críticas y realidades sociales contrastan fuertemente con la atención y los recursos canalizados al Mundial.  Mientras se despliega un enorme operativo de seguridad para los turistas, el país continúa lidiando con altos índices de violencia, delincuencia, desapariciones, etc.

El Mundial es una buena razón para entretener a la sociedad o hacerla olvidar de su realidad por unos días.  Minimizar,  ignorar o aplazar asuntos de interés nacional prioritarios, no hará que los problemas se resuelvan o desaparezcan.

Inseguridad desbordante y crimen organizado expandido; Madres buscadoras sin ser atendidas; un sistema de salud precario; un sistema educativo retrograda;  un campo rural en abandono; un grave deterioro de los recursos naturales.  No hay semana en la que no que salga a la luz un escándalo de corrupción de enorme magnitud gubernamental.  Rispidez con EE.UU. por negarse a entregar a políticos de Morena presuntamente ligados al crimen organizado. Una deuda pública sin precedente con un raquítico crecimiento económico del 0.4%.  Marchas y protestas gremiales, toma de carreteras por agricultores y transportistas. Una larga lista de proyectos de muerte ligados a la destrucción de ecosistemas y vidas comunitarias que no son escuchadas: Planta de amoniaco en Topolobampo, Gasoducto Saguaro en Sonora, Tren Maya en el sureste, Desarrollos Inmobiliarios en el Caribe y Golfo de California, Fracking en la Huasteca Potosina, etc.

¿Qué viene después del Mundial?  México seguirá enfrentando realidades complejas que contrastan fuertemente con el discurso oficial de fiesta y unidad internacional.  La euforia deportiva pasará, por ahora, coexiste con las tensiones sociales agudas y cambios estructurales en el entorno.  Mientras se proyecta una imagen internacional de modernidad, de honestidad y humanismo al pueblo bueno y sabio, persisten temas críticos que generan malestar en la sociedad.

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