julio 6, 2026, Puebla, México

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Vallarta y Ciro / Víctor Reynoso

Pudiera ser que el revivir este caso sea una distracción. Lo que no es distracción son las deficiencias de nuestro poder judicial y el acoso desde el grupo en el poder a periodistas que le son incómodos.

Desconcertante el caso de Israel Vallarta: casi veinte años en la cárcel acusado de secuestro, sin sentencia, y finalmente declarado inocente. La cuestión es que para algunos la verdad legal en este caso no coincide con la verdad “histórica” (o verdad a secas).

Es el caso del periodista Ciro Gómez Leyva, quien afirma que, a partir de la evidencia que tiene, Vallarta es culpable de secuestro.

Vallarta fue en días pasados al programa de Ciro. Lo encaró. Y más: lo insultó y lo amenazó de llevarlo a los tribunales.

Con razón, Vallarta argumentaba que si el poder judicial lo declaró inocente, es porque es inocente. Con razón, Ciro le respondió que en nuestro país las resoluciones judiciales no siempre coinciden con la verdad.

Las razones de Ciro se refuerzan ahora con los llamados “jueces del acordeón”, que surgieron de una elección muy cuestionada, sin demostrar trayectoria y conocimientos adecuados a sus cargos. “90% de lealtad, y 10% de experiencia”. ¿O 100% de lealtad y 0% de todo lo demás?

Grave, muy grave, que no podamos confiar en las resoluciones judiciales. ¿Cuántos casos hay de inocentes que pasan años o décadas en la cárcel? Pero ahora el caso Vallarta da lugar a otro problema, grave también: el posible acoso a un periodista independiente e incómodo.

La beligerante actitud de Vallarta (insultar y amenazar al periodista) puede entenderse: quiere limpiar su nombre. Pero ¿qué necesidad? si ya el poder judicial lo limpió. ¿Para qué exponerse? ¿No sería mejor retirarse a la vida privada y cerrar esa terrible herida? Llevar el asunto a la opinión pública, ¿no es mantenerla abierta?

Y es por esto por lo que algunos piensan que el objetivo del disculpado es otro: molestar a un periodista. Si el asunto llega a los tribunales será un dolor de cabeza para Ciro. Más si cae en manos de los del acordeón, y hay consigna política.

Llama la atención el profesionalismo del periodista. Le dio la palabra a Vallarta, un amplio espacio en su programa. Pero se mantuvo en su posición: su trabajo como periodista (no como ministerio público ni como juez, aclaró) lo hace concluir que Vallarta es culpable.

Muchas opiniones se han vertido sobre el tema. Destaca la de Samuel González Ruiz, por su trayectoria en temas de seguridad. Para él, el caso Vallarta fue una “cochinada”, manchada por intereses políticos (entre otros, los del entonces presidente francés, Nicolás Sarkozy, hoy condenado por la justicia de su país). Pero no duda: hay evidencia suficiente para considerar culpable de secuestro a Israel Vallarta.

Pudiera ser que el revivir este caso sea una distracción. Lo que no es distracción son las deficiencias de nuestro poder judicial y el acoso desde el grupo en el poder a periodistas que le son incómodos.

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