agosto 24, 2026, Puebla, México

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Consuelo Maquívar, investigadora emérita del INAH: una mirada inquieta / Emma Yanes Rizo

Impulsora de la maestría en historia del Arte, en el Instituto Alfonso Vélez Pliego de la BUAP    

De mirada penetrante, inquieta y pelo entrecano, recuerdo a la doctora Consuelo Maquívar Maquívar alrededor del año 2010, recorrer las calles de Puebla, solía caminar   tranquila rodeada de sus alumnos, a los que por fortuna me integré, como parte de la Maestría en Historia del Arte, en el Instituto Alfonso Veléz Pliego de la BUAP, en colaboración con el Instituto de Estéticas de la UNAM. En su andar mesurado  de repente se detenía de manera impulsiva, aquí y allá, para enseñarnos a mirar lo que teníamos enfrente y no entendíamos. –Qué ven, decía, por ejemplo ante la Puerta de la Casa del que mató al animal. Y luego de nuestras opiniones nos daba lecciones de iconografía.

Puerta de la Casa del que mató al animal, portada del edificio del siglo XVI, centro histórico de Puebla,  2 Sur 306.

El 18 de agosto del presente año, la doctora Consuelo Maquívar recibió un nutrido homenaje por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, por sus cincuenta años de trayectoria académica.  Se destacó desde luego su labor como investigadora, sus libros, su trabajo museístico, su docencia, sus puestos directivos y su calidad humana. Para enriquecer tan nutrida lista quisiera añadir algunas reflexiones sobre el  oficio del historiador que la doctora Maquívar ejerce a lo largo de 50 años como investigadora del INAH y que deduzco, entre otros elementos, porque formó parte de mi comité tutorial en mi tesis de doctorado. 

Una mirada crítica del arte colonial

Cúpula del Camerín de la Virgen de Ocotlán elaborado en el siglo XVIII por el indígena Francisco Miguel. Foto: Sergio Mastretta.

La doctora Maquívar ha insistido desde sus primeros trabajos en mantener una mirada crítica hacia el arte colonial de México y destacar sus aportes a los largo de tres siglos, lejos de la mirada reduccionista que incluso en la actualidad, desde el propio Estado, ve al arte colonial como una etapa de “oscurantismo”.  Por ejemplo, como parte de la cátedra antes mencionada y los recorridos por la ciudad de Puebla, Maquívar nos hablaba de su interés particular en la escultura en piedra (de ejemplos diversos en la Angelópolis), como producto del arte colonial y desde luego los estofados: “la incorporación de la escultura tridimensional, nos decía, fue rápidamente aprendida por los indígenas que trabajaron incluso como maestros en la imaginería colonial desde el siglo XVI”; en tus múltiples ensayos Consuelo Maquívar ha documentado con detalle cómo, haciendo un estudio comparativo entre las ordenanzas de escultores en España (1527 y 1632  y en la Nueva España 1568 y  1589), salió a la luz el ejercicio de la imaginiería elaborada por los indígenas sin restricciones, dicen las ordenanzas de 1568: “ …que los indios de está ciudad sean examinados y que tengan cuenta y razón de estos dichos oficios y se señalen para ellas personas de las más hábiles y suficientes que entre ellos se hallaren, para hacer el dicho examen”. En 1589 incluso además de permitírseles ejercer el oficio, se les exenta de hacer el examen y se les protege de la compra y venta de sus imágenes por parte de los españoles, so pena de  multa a estos últimos. El hallazgo de las ordenanzas de escultores novohispanos, dirá Maquívar “ Me dio mucho gusto, porque en los estudios que se hicieron en el pasado sobre arte colonial se tenía la idea de que los indios y los mulatos no sabían trabajar, pintar ni esculpir, y por eso eran incapaces de elaborar imágenes religiosas. Hoy sabemos que eso no es cierto”, comentó la doctora en una entrevista.  

Su rigor académico sobre cómo mirar el arte colonial, la ha llevado a estudiar con atención el significado de los objetos, dónde están colocados y qué se quiso decir con ellos en la época de su elaboración. Dirá: “En cuanto a la arquitectura religiosa, todos los elementos ornamentales poseen un sentido iconográfico, por ejemplo, los racimos de uvas tienen que ver con la sangre de Cristo, hay espigas de trigo, hojas de acanto, granadas, que son también símbolo de la Iglesia”. Sus análisis y rigor académico la ha llevado incluso a criticar al clero, ya que sobran los curas que de manera arbitraria hacen uso de las imágenes en las iglesias, sin comprender entre otros el significado de las esculturas en los retablos. Al mismo tiempo que exige rigor al clero, Maquívar considera como válidas las licencias que se toma la religiosidad popular en torno a la interpretación y escenificación de los sagrado, ya que lejos de ser una “herejía” son una representación de la fe del pueblo mexicano. Recuerdo por ejemplo que como jurado del Concurso de Nacimientos del FONART (2021), Maquívar premió una escena donde Jesús, María con el niño en brazos y los Reyes Magos, viajan en un automóvil convertible, con destino desconocido.  O su apreciación sobre el Niño Jesús Futobolista, al que hace referencia Consuelo en alguna de sus entrevistas.

   

Foto tomada del catálogo de FONART 2021.

El contacto entre el arte indígena y las vicisitudes que implicó su relación, aportaciones y transformación con el arte occidental, ha sido una constante en las  investigaciones de Maquívar. Por ello, no se puede concebir, creo yo, la cultura de los ahora llamados pueblos originarios y su producción artesanal, sin el estudio de las tradiciones y costumbres que adoptaron, heredaron y transformaron en la etapa colonial.

Niño de los Milagros o Niño Futbolista en el uniforme del equipo Nacional Mexicano para la Copa del Mundo en 2010. Fotografía Alejandro Linares García. Iglesia de San Miguel Arcángel, Tacuba, ciudad de México. 

Una Historia del arte integral y transversal

En la propuesta metodológica de la doctora Maquívar, hay búsqueda de una historia del arte integral y transversal, que tome en cuenta tanto los estilos propiamente dichos, como el uso de los materiales, quién o quiénes hacen las cosas, cómo y por qué, tomando en consideración las particularidades técnicas, los oficios, los contextos sociales y las aportaciones regionales. Mujer de palabras y de hechos, está inquietud la llevó, junto con la doctora Montserrat Galí Bedolla (1947-2023), del Instituto Alfonso Veléz Pliego de la BUAP, a apoyar la firma de un Convenio de colaboración entre la BUAP y el Instituto de Estéticas de la UNAM, para la apertura de la Maestría en Historia del Arte (más tarde incluyó el doctorado), que se firmó a mediados de la década de 1990, con planes de estudio y registro en la UNAM.

Montserrat Galí Boadolla (1947-2023).

Dicho convenio, ya mencionado a principios de este artículo, fue lidereado por la doctora Montserrat Galí y representó “uno de los capítulos más importantes para la profesionalización de la historia del arte en México”. La cátedra se impartió por seis generaciones. En dicho tiempo se graduaron más de 50 especialistas en Puebla, se produjeron más de 40 tesis enfocadas al estudio del arte poblano y se impulsaron líneas de investigación sobre el patrimonio histórico de la región que antes no existían. Como parte de dicha labor se publicó por parte del Instituto Vélez Pliego el libro El mundo de las catedrales novohispanas (2002), coordinado por Consuelo Maquívar y de igual modo el libro Ensayos de escultura Virreinal en  Puebla de los Ángeles (2012), editado por el Museo Amparo.

Portada del libro respectivo, editado por el Museo Amparo, con introducción de Consuelo Maquívar (2012).

La labor del INAH como un trabajo colectivo

El exdirector del INAH Diego Prieto y la doctora Consuelo Maquívar.

Habrá que destacar también la insistencia de la doctora Consuelo en fortalecer al Instituto Nacional de Antropología e Historia desde el trabajo colectivo. En primer lugar deben estar las personas, dirá Consuelo, “yo soy un poquito de todos”. No en vano ha sido defensora de los derechos laborales de los trabajadores y formó parte sustancial del equipo de investigadores y autoridades que se reunieron durante la administración de Diego Prieto para elaborar el Reglamento de Ley Orgánica del INAH y dar cabida a la  la propuesta de crear consejos consultivos por área para afianzar la labor del Instituto. Sobre las horas de trabajo para dicho labor, cuenta: “A veces salíamos agotados, por cierto a veces sin comer, otras muy bien comidos, a mí realmente lo que me gustó y que me llenó en mi interior fue el trabajo en equipo. Estoy plenamente convencida de que nuestros consejos van a hacer que nuestro Instituto se fortalezca. No va a ser fácil porque no está acostumbrada la autoridad a trabajar con consejos.” Dichos consejos serían responsables de proyectar y planear la investigación; Evaluar proyectos y resultados; Analizar y apoyar a las personas y su labor; y difundir el resultado del trabajo académico. Independientemente de la implementación de dicho Reglamento, Consuelo Maquívar siempre estuvo ahí.

Detalle de estofado de escultura Virreinal, tomado del libro Ensayos de Escultura Virreinal, p. 20

Un legado con vulnerabilidad estructural

El director del INAH Omar Vázquez Herrera entrega reconocimiento a Consuelo Maquívar, en su homenaje en el auditorio Torres Bodet, 16 de agosto 2026.   

El legado de la doctora Maquívar no es menor. Implica colocar a la historia del arte colonial como parte sustancial de la vida académica y de los pueblos, lejos de una mirada reduccionista que busca eliminar en un santiamén tres siglos de aportaciones y transformaciones de la historia del arte mexicano. Coincido por ello con Modesto Colunga quien comentó:

El homenaje a María del Consuelo Maquívar en la FILAH no solo reconoce una trayectoria de más de cinco décadas; también pone sobre la mesa el peso que las trayectorias individuales tienen en la salud institucional del patrimonio mexicano. En su caso, el reconocimiento llega a una investigadora que ha trabajado entre archivos, colecciones y museos clave para la historia del arte novohispano, y eso importa porque su labor ha contribuido a fijar criterios de lectura, conservación y divulgación en un campo donde la memoria pública suele depender de especialistas con larga experiencia. Ese valor no es menor en un momento en que los museos y las áreas de investigación del INAH enfrentan presiones simultáneas: renovación generacional, necesidades presupuestales, demanda social de acceso y la exigencia de producir conocimiento público sin perder rigor. El caso de Maquívar muestra que la autoridad académica no se construye solo con publicaciones, sino con trabajo sostenido de institución, formación de equipos y capacidad de leer acervos complejos. Ese capital humano fortalece la credibilidad del INAH y, por extensión, del ecosistema patrimonial del país. Sin embargo, el homenaje también recuerda una vulnerabilidad estructural: cuando gran parte del prestigio y de la memoria operativa se concentra en figuras de larga trayectoria, el relevo puede volverse irregular. Si ese conocimiento no se documenta, sistematiza y transfiere con métodos claros, el resultado puede ser una discontinuidad en la investigación y en la gestión museal. La admiración por los grandes nombres no debe ocultar que los campos especializados requieren equipos renovados, formación de archivistas, conservadores e historiadores del arte capaces de continuar líneas de trabajo que hoy dependen demasiado de trayectorias individuales” (Modesto Colunga, 19 agosto 2026,Nexus Actual). 

Partidaria como es Consuelo del trabajo en equipo, nos toca ahora a nosotros como investigadores e investigadoras y a las autoridades del Instituto, junto con ella, fortalecer las enseñanzas y líneas de investigación y propuestas metodológicas propuestas por tan distinguida investigadora.

Consuelo tiene el atributo de poder hablar con Dios. Agradeció en su homenaje  en  primer lugar “A  Dios que me ha permitido llegar a este día sana, bueno a veces medio loca, hoy en la mañana hablando con él se lo dije. Y muy afortunada de estar rodeada en este lugar de mi familia, mis amigos queridísimos de toda la vida y de ustedes  agradezco mucho.”

Ojalá que ese Dios que la ha conservado entre nosotros, la escuche siempre.

 

Iconografía de la Santísima Trinidad en la Nueva España, foto tomada del libro de María Consuelo Maquívar  De lo permitido a lo prohibido: Iconografía de la Santísima Trinidad en la Nueva España, INAH-Conaculta, 2006.

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