17 de septiembre de 2026
Antes de adquirir un ejemplar exótico, pregunten, piensen, infórmense. Antes de adquirir una mascota, midan bien que la responsabilidad sobre otra vida es larga, y que un ser vivo se merece felicidad y libertad tanto como nosotros. No sabemos lo que piensan otras especies, pero si sabemos que tienen capacidad de sufrimiento. La belleza de la mayoría de las especies está en su libertad.
Hace ya más de un año, alguien nos avisó que un cocodrilo estaba cerca de las lanchitas de remos de la laguna de San Baltazar, en la ciudad de Puebla. Creímos que era un equívoco. Y sí, lo era. El cocodrilo, pequeñito, estaba ahí. Ese era el verdadero equívoco. Le tomé un foto y la inteligencia artificial me informó que era una especie de cocodrilo moreletii cuyo hábitat es la vertiente del golfo, desde Tamaulipas hasta la península de Yucatán, incluyendo Veracruz, Tabasco, Chiapas. Vive en climas cálidos, lagunas, ríos de poca corriente y selvas inundables de agua dulce. Alguna vez, hace unos años, al regresar de Tabasco, vi que en la orilla de la carretera había muchachos vendiendo pequeños cocodrilos recién salidos del huevo a los que podían atrapar con las palmas de sus manos. -¿Quién y para qué comprará un cocodrilo y a dónde irán a dar?-, pensé entonces.
El ser humano se cree el centro del mundo. Se siente con derecho a disponer de cualquier ser vivo. Los derechos de los animales y las leyes que supuestamente los protegen son letra muerta, por lo menos en México. El cocodrilo Moreletii es especie nativa mexicana, en peligro de extinción y protegido por la NOM-059. Aún así, se venden impunemente en la orilla de las carreteras. Alguien lo compra por diversión o curiosidad, se lo lleva a su casa, lo mete en una pecera o en una tina, hasta que crece, le empieza a complicar la vida el tenerlo que alimentar y cuidar y comprende que cometió un error al comprarlo. Habrá quien simplemente los mate. Otros, que deciden trasladar su problema a un espacio ajeno sin medir el problema que causarán con su actuar. Probablemente así llegó a la laguna de San Baltazar el pequeño ejemplar de cocodrilo, escondido en una hielera o en una maleta. No preguntaron. Lo abandonaron a su suerte y ya. A otra cosa.
Como Puebla Verde A.C. , responsables del cuidado y manejo de la Laguna de San Baltazar desde el año de 1987, no habíamos tenido un caso así. Nos han ido a dejar tortugas, iguanas, patos, tlacoaches, cacomixtles, aves raras, gatos, perritos, gallos de pelea, pericos uruguayos, serpientes, a veces preguntando, a veces a escondidas. Te los dejan por la buena, de frente, o por la mala, aventándolos por encima de la cerca. En particular en la laguna estamos protegiendo al pato mexicano, Anas Diazi, aunque hay varias especies de patos entre residentes y migratorios que van y vienen a la laguna durante el año, como el pato cucharón, cercetas canela y de alas azules y el pato Friso. Protegemos también a la tortuga de casquito, a la iguana de Puebla y el águila pescadora que llega en invierno, así como varios tipos de garza, blancas, la gris y la garza nocturna corona negra. Los peces de la laguna dan sustento a esa cadena de vida. A los largo de los últimos 8 años hemos hecho un monitoreo e inventario estacional de la flora y fauna de la laguna y desde hace dos años, un inventario de mariposas y colibrís.
Definitivamente un cocodrilo moreletii no pude estar en la laguna por tiempo indefinido. Estamos haciendo todos los protocolos para trasladarlo a un hábitat adecuado con todo el apoyo de la PROFEPA y hemos solicitado el consejo de Africam para su manejo oportuno y la evaluación de riesgo de acuerdo a su edad. Hoy no representa un riesgo ni para los humanos ni para las aves. Tardan cerca de 8 años en alcanzar su tamaño adulto, que puede llegar a los tres metros. El que ahora está ahí y fue abandonado de manera clandestina es un ejemplar aun muy joven, que se alimenta de peces, que no ha devorado ningún pato y teme sobre todo a la especie humana, el verdadero depredador de todo ser vivo. Es activo de noche y de día solo toma el sol y se sumerge en el agua si se ve obligado a huir. Si representara un riesgo para los visitantes del parque tomaríamos las medidas pertinentes para evitarlo. Así lo hemos explicado a los medios de comunicación que amablemente nos han contactado, así como los visitantes del parque que lo han avistado. Es un dato falso que el cocodrilo sea grande, peligroso y mucho más el que se haya reproducido y tenga ya una cría, a menos que un milagro o una epifanía hubiera sucedido de ayer a hoy.
Antes de adquirir un ejemplar exótico, pregunten, piensen, infórmense. Antes de adquirir una mascota, midan bien que la responsabilidad sobre otra vida es larga, y que un ser vivo se merece felicidad y libertad tanto como nosotros. No sabemos lo que piensan otras especies, pero si sabemos que tienen capacidad de sufrimiento. La belleza de la mayoría de las especies está en su libertad.












