Diario de trabajo, 13 de Oct., 19.00 Hs.
Presente
¿Por qué no, en lugar de modificar el régimen de pensiones, intenta Ud. modificar el régimen de corrupción -entre cacicazgos, simulación, nepotismo- imperante en la institución?
¿Por qué no, en lugar de seguir castigando a los académicos y trabajadores de base, recorta Ud. los privilegios de la burocracia dorada?
¿Por qué no, en lugar de encarecer la calidad de los servicios médicos del HU, disminuye el gasto en su imagen, la estructura de la burocracia media, cuya única tarea es funcionar como sustento y correa de transmisión de la cultura patrimonial de la universidad?
Sería, mucho mejor -¿no cree usted?- modificar la opaceidad con que se ejerce el presupuesto, transparentar los convenios con medios de información; incluso, sería prudente, de su parte, nos diera a conocer el costo de cada uno de sus informes?
Sería importante que usted nos ofreciera un cuadro comparativo de lo sueldos de trabajadores de confianza y de los de académicos y trabajadores de servicios.
¿Cuál es el costo de toda la parafernalia por crear un dudoso espíritu de comunidad más parecido a un circo que a una institución de educación superior?
¿No cree usted, Dra. Cedillo, que su imagen se fortalecería en la medida que persiga a funcionarios del pasado y del presente, enriquecidos inexplicablemente, y no en función de mantenerla en una cápsula de cristal, exacerbando la banalización e infantilización, como signo distintivo de su rectorado?
Usted debe saber, mejor que nadie, que pocas universidades en el mundo cuentan con un subsidio como el de la UAP, con la diferencia de que pocas universidades en el mundo mantienen un nivel de gastos suntuarios como la nuestra.
Si bien los recortes a la educación superior son de carácter mundial y federal y, aún, el recorte al gasto público es una constante en todas partes como parte del proyecto neoliberal, revisar y modificar el modo en que gasta la institución es tan importante como la demanda de un mayor presupuesto.
¿Pretende usted retrasar la edad de jubilación, hasta exprimir la última gota de aliento de los trabajadores universitarios, y desecharlos como objetos inservibles?, ¿quiere usted elevar el costo de dichas jubilaciones en proporción inversa al valor del trabajo, y bajo qué régimen laboral quedarán los nuevas contrataciones?
El malestar crece, Dra. Cedillo. Ahora no solo se expande por Europa; también aquí ha prendido la mecha de la protesta, de la resistencia: las protestas de los trabajadores del IMSS son solo el comienzo. No contribuya a que este país arda.
Pese a la publicidad que proyecta una institución ideal, el hartazgo se cuela por cada uno de los salones, de los pasillos, de los laboratorios. Que usted no pueda, o no quiera verlo, no la hace menos responsable de la verdadera situación de la universidad.
Hoy, nada ejemplifica más el espíritu de la institución -no de los universitarios- que su participación en el Desfile del 5 de mayo: la sumisión al poder.










