Los empeños de un lector en Profética: El espejo del solitario Destacado

Compartir

De la columna Empeños de un lector



Si algo debemos hacer notar, además de la forma, en este primer libro del joven Víctor Carrancá, es su amplia gama imaginativa que nos plantea un espacio narrativo llamado Solón en el que percibimos una realidad, valga el adjetivo, ficticia que nos permite observar ciertos espacios y éstos recuerdan la realidad que pisamos y que, a su vez, mantiene cierto paralelismo con Enogea. Víctor Carrancá presenta enEl espejo del solitario (Ficticia, 2014) una colección de relatos integrados, ya que el novel escritor organizó una serie de textos autosuficientes que, relacionados, constituyen un todo.

Tenemos en estos cuentos algunas anécdotas que no dejan de resultar atractivas para el lector, el caso de una posible esterilidad por parte de un padre que tiene un hijo de un francés inexistente o, la no menos curiosa vida de un anciano que extraía intestinos de los cuerpos de los niños para colgarlos en las ramas crujientes de un árbol.

‘Hoy llovió mujer sin piernas’, cuento que narra el inquietante hecho de la caída del cielo de una mujer con caudal de pez. Aquí el mundo de Enogea hace intrusión en Solón a través de los sueños de José el Solitario, hecho del que nos enteramos cuando la doctora Ava Clotilde, le hace una visita en su habitación, del mismo hospital, para preguntarle sobre el extraño ser. La directora, más que intriga, siente envidia por los enormes senos desnudos que tiene la mujer con cola, pero no sabe de qué tipo de organismo se puede tratar por lo que recurre al catedrático, a pesar de que es interno del hospital por sus problemas mentales. A través de la voz de un narrador poco fiable, nos enteramos que el fenómeno sin piernas es una cevereta, criatura de agua dulce como las marsopas, aunque más peligrosa debido a que su canto hipnotiza a los hombres. La cevereta, probablemente cayó en el mundo de Solón debido a que José la soñó, o lo que es más perturbador, existe la posibilidad de que todos se encuentren dentro de un sueño del que no ha despertado.

De la plática con el soñador se deriva una segunda historia, contada en el pie de página para no quitarles tiempo a sus visitantes, ésta surge del sueño de José el Solitario con las ceveretas, y es el protagonista quien la narra. Habla de cuándo en Enogea llovieron ceveretas y los acontecimientos que genera dicho suceso.



En ‘Las mujeres siempre mueren en las historias’ Víctor Carrancá crea una trama que sólo existe en el terreno de la posibilidad, la narración en primera persona plantea un relato desde la metaficción que permite reconocer el recurso de la escritura de textos del género negro.

‘Un veloz comentario en torno a la obra de Josaeph Crinee’ es una interesante puesta en abismo, una reseña crítica a un libro apócrifo que, en un espacio paralelo, podría tratarse del mismo libro que leemos y que a su vez, contiene una crítica aleccionadora sobre la existencia de cuentos que componen el libro.

DSC_2198_TW

Carrancá echa mano del símil para potenciar el significado de sus oraciones: “Sobre la acera, debajo de un poste que vomitaba una luz ambarina como la bilis en la boca del viejo…” o el caso de este que me parece un menos afortunado “Los pobladores de Trilce, asombrados por el suceso, se congregaron a su alrededor como hormigas hambrientas”, lo que sí, es que estos elementos permiten el matiz que, me parece, buscaba el autor para crear ese espacio imaginario que va de la mano del real y producen el sabor onírico y alterno que nos deja el libro. Para contrarrestar esto, en algunos cuentos hay elementos que producen cierta veracidad en la creación del espacio ficticio Enogea, por ejemplo en ‘Un caso llevado ante el Ilustre y Noble Ministerio de Asuntos Artísticos de Relevancia’ que emplea un lenguaje muy estrecho al de acuerdos legales.

Es una sorpresa encontrar en un primer libro el acierto del autor al plasmar el efecto que pensaba al escribir su libro y que éste produciría en el lector. Vale la pena estar pendiente de la producción que apenas comienza de Víctor Carrancá.

Compartir

Sobre el autor

Pepe Prado/La reseña de Profética

Dice Pepe Prado, en una reseña de sobre Pastoral americana de Philiph Roth,  que "la única forma de terminar con el bloqueo del escritor, es, por supuesto, escribiendo. Y la mejor forma de continuar escribiendo a pesar del miedo a los lectores es emplearse a fondo en su oficio. Emplear la costumbre, los temas, las formas que nos han permitido expresarnos continuamente. Roth tiene un libro que se llama precisamente El oficio, pero creo que prefiero leer sus novelas para saber cómo sale de losimpasses: recurriendo al viejo Newark y a su ascendencia judía. Por mi parte, lo único que se me solicita es hablar de libros y, cómo se le dice al personaje de Woody Allen en el final de Deconstructing Harry, conocerme a mí mismo, dejar de engañarme, conocer mis limitaciones y seguir con mi vida. No sé si Álvaro podía anticipar que me aficionaría tanto a los libros, como vehículos de las obras y como objetos, pero estoy contento con retomar esta etapa librera de mi vida."

Pepe Prado publica también estas reseñas en el portal poblano Lado B.