¿De qué tequila toma nuestro congreso?

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Vida y milagros

Ahora sí que nuestros congresistas actuaron como borrachos en avanzado estado de ebriedad. Y no digo que apenas, llevan casi cuatro años haciendo malabarismos muy bien conjuntados para aprobar las cosas que les ordenan, porque eso de que son otro poder y actúan de manera independiente ya nos quedó claro que es un cuento. Hace ya muchísimos años, más de 80, que el congreso de Puebla obedece al poder ejecutivo y como sociedad no hemos podido lograr su independencia. Ese era nuestro sueño con la alternancia de 2010. No lo logramos. Todos los partidos, los ancestrales y los recién inventados, con excepción de dos o tres diputados, danzan animadamente al son que les tocan, y por cierto que lo hacen muy parejito, como si los entrenara un coreógrafo magistral de Broadway.



Para muestra un botón, para no aburrirlos. El congreso local tiene la facultad y la obligación de revisar las cuentas públicas del gobernador y de los ayuntamientos. Para cualquiera que se intereses un poquito en el actuar de los congresos, sabe que históricamente, de la mano del gobernador en turno, han utilizado esa facultad para alinear a los presidentes que no se porten de acuerdo a los intereses del grupo dominante. Con algunas excepciones también los han castigado reprobándoles su cuenta pública con sobrados motivos, pero casi siempre es porque no se alinearon, porque a veces hay cuentas impresentables que son palomeadas si el presidente municipal es "amigo".

Para nadie que se interese en los asuntos políticos de la ciudad de Puebla es ningún secreto de que el ex gobernador Rafael Moreno Valle (2011-2017) y el ex presidente municipal Eduardo Rivera (2011-2014), acabaron chocando a pesar de que fuera Eduardo, en su calidad de presidente del PAN, el que le diera la bienvenida a Moreno Valle en el partido Acción Nacional en 2006.

Aunque yo fui regidora en la administración de Eduardo Rivera, los motivos exactos de su distanciamiento con Rafael no los conozco, aunque puedo deducir que el estilo de gobernar de Moreno Valle no consentía disidencias ni independencia de nadie que estuviera por abajo de su jerarquía. Eduardo Rivera es panista desde los 18 años, y vivió y creció en un PAN en el que la disidencia era algo que se permitía y se fomentaba. Era parte de la forma de ser dentro de un partido acostumbrado a vivir siendo oposición.



En el imaginario de Eduardo Rivera estaba la idea de seguir con su carrera política después de terminar su periodo como presidente municipal, pero él no entraba en los planes ni en el primer círculo del nuevo grupo de poder del panismo.

Durante los tres años de su administración, cada mes y cada año. Las cuentas públicas de Eduardo fueron aprobadas por el cabildo sin mayor problema. El 2013 fue aprobado mes con mes, incluso con debates y revisiones de parte de cada comisión del cabildo. Por supuesto que hubo observaciones y discusiones sobre varios rubros, pero estos nunca sobrepasaron el 10% de la cuenta global. Llegó diciembre de 2013, y dentro del grupo de regidores que ganó la presidencia con Eduardo empezaron a hacerse cuestionamientos que parecían tener una línea clara de torpedear la aprobación de una cuenta que había sido aprobada mes con mes. Tres regidores panistas, dos del PANAL y el del PT, de repente vieron en las cuentas cosas que no observaron durante todo el año y decidieron reprobar todo 2013 en la revisión de enero de 2014. En la última votación, el grupo de cuatro regidores del PRI decidió no presentarse para no votar en contra, pues vislumbraron una operación política destinada a destruir a Rivera. Finalmente la cuenta pública 2013 fue aprobada en el cabildo con 5 votos en contra.

Hasta donde sé de manera directa, a Eduardo Rivera le dijeron que si quería llevar la fiesta en paz, se olvidara de sus planes políticos y bajara su perfil si quería ver aprobada su cuenta 2013 en el congreso. El alma mater de Eduardo, la UPAEP, abrió sus puertas para varios de los cercanos al grupo político de Eduardo, no así para él, quien solo recibió una oferta de trabajo de parte de la Universidad de las Américas, adonde entró en 2014.

En el congreso revisaron y aprobaron las cuentas públicas de la mayoría de los ayuntamientos en 2014. Sin embargo la cuenta 2013 del ayuntamiento de Puebla, el más grande del estado, permaneció congelado durante 2014, 2015, 2016. En 2016 Eduardo decidió irse a trabajar por su partido en otros estados del país. Aquí simplemente no tenía espacios. Dirigió la campaña aliancista PRD-PAN de Carlos Joaquín en Quintana Roo, y ganaron las elecciones. En el panismo nacional fue encontrando un espacio donde sobrevivir al invierno del PAN poblano. Digamos que asomó la cabeza.

En abril de 2017, después de más de tres años, el Congreso poblano liderado por Jorge Aguilar Chedraui y apoyado por el auditor del Congreso David Villanueva, de manera inesperada, decidió reprobar la cuenta pública 2013, observándole exactamente el 10% necesario para reprobarlo, un poco más de 400 millones de pesos. Se dictaminó la inhabilitación y una multa directa de 25 millones de pesos para Rivera. El bien que encontraron para embargarle fue su casa. Votaron a favor la mayoría de los diputados, excepto Pablo Montiel del PAN, un diputado del PRD y uno de MC.

Dos buenas decisiones tomó Eduardo Rivera: combatir todo el fallo y los procedimientos del congreso por la vía jurídica y resistirse a la tentación de abandonar su partido.

De oídas sé que la semana pasada le fue informado al diputado Jorge Aguilar Chedraui que no sería candidato a la presidencia municipal. Por el chat el jueves mandan una foto en la que aparece Tony Gali sonriente, con Martha Erika Alonso, virtual candidata a gobernadora por parte del Frente de un lado y con Eduardo Rivera del otro. Foto impensable hace un mes. Hace unas semanas Martha Erika dijo que Lalo tenía abiertas las puertas del PAN si remediaba su problema jurídico.

¿Qué pasó? ¿Hicieron cuentas en el PAN de que para ganarle a MORENA en las elecciones necesitan de todos sus militantes con capital político? Hasta donde sé, la buena defensa jurídica que Eduardo Rivera llevó a cabo mediante amparos y recursos, evitó que perdiera sus derechos políticos. Puede competir para ser senador, diputado o de nuevo por la alcaldía de Puebla. La foto evidencia que ha sido liberado de la persecución.

¿Y ahora? ¿Qué harán desde el congreso? ¿Qué maroma tendrán que echarse para desdecirse de su dictamen? ¿A quién responsabilizarán por los 400 millones que presuntamente se malversaron? ¿Hubo desfalco o no? ¿Si lo hubo, quiénes son responsables? Eso tendrán que contestarlo con puntualidad. ¿O todo fue un error de 400 millones que debemos olvidar? Todavía hace dos semanas Jorge Aguilar dijo que defenderían su dictamen ante los tribunales. ¿Qué dirá el auditor? Ahora resulta que tendrán que bailar otro vals, y para animarse a bailar tendrán que tomarse varias copas del tequila que se tomaron en abril de 2017, cuando de manera tan parejita reprobaron una cuenta pública que tan minuciosamente revisaron durante tres largos años.

¿Cuándo lograremos tener un congreso que piense por sí mismo, en cuyos dictámenes podamos confiar y que de verdad sea un contrapeso al poder ejecutivo, como debe de ser para tener mejores y más sanos gobiernos?

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Sobre el autor

Verónica Mastretta