Un hilo conductor en el país de las dudas

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Vida y milagros

Muchos hemos tenido el gusto de oír tocar a las orquestas infantiles que nacieron en Puebla hace casi diez años y que hoy conocemos como Orquestas Esperanza Azteca. Inspiradas en las populares orquestas infantiles de Venezuela y Colombia, en México fue un pequeño grupo formado por el maestro Julio Saldaña, Leonor Mastretta y Mónica Rotlander, quienes iniciaron con la primera orquesta de 300 niños en 2009. A ellas las trato y las he visto trabajar desde entonces como promotoras incansables del proyecto, cuya idea escucharon en la Ciudad de las Ideas en 2008 en la conferencia que dio Benjamín Zander, el reconocido director de la Filarmónica de Boston. En ese 2008 él contó la historia de éxito y evolución de las orquestas infantiles en Venezuela a lo largo de 30 años. Leonor se acercó a él y lo invitó a conocer a la pequeña orquesta que Julio Saldaña, maestro de violín de sus niños, había formado en Cholula. Zander los animó a abordar el proyecto de lleno. No les hago el cuento largo porque ya lo conté en este espacio en otra ocasión, solo los actualizo.



Orquesta Esperanza y los esfuerzos anónimos que sostienen a México

Orquesta Esperanza y los esfuerzos anónimos que sostienen a México

En México se crearon muchas orquestas apoyadas por el gobierno federal y la Fundación Azteca y en Puebla el proyecto creció y llegó a tener mil niños repartidos en cuatro orquestas, cada una con 17 maestros hasta el año pasado. La ayuda local ha venido de varios lados. El gobierno del estado de Puebla cuando Moreno Valle era gobernador, rehabilitó con recursos mixtos la primera fábrica textil de Puebla, La Constancia Mexicana, y la convirtió en sede y albergue de las orquestas infantiles de Puebla, y así es hasta la fecha. Fundación Azteca y la federación bajaron recursos desde la Secretaría de Educación Pública y promovieron las orquestas en el país teniendo al frente a Esteban Moctezuma. Hoy en México hay cerca de 80 orquestas funcionando con financiamientos mixtos público y privados, y aunque mayoritariamente públicos, la administración de los fondos ha tenido una fuerte participación e intervención administrativa civil. La participación civil es importantísima para hacer transitar esfuerzos como este, en especial cuando llegan los cambios de gobiernos federales o estatales. El hilo conductor entre un gobierno y otro lo sostiene la sociedad civil.

Notas para cantar a la esperanza



Notas para cantar a la esperanza

Un problema que tiene nuestro país es el de dar continuidad a las cosas que se están haciendo bien cuando hay cambios políticos. Cuando se trata de asuntos públicos o proyectos mixtos públicos y privados, romper la maldición que se cierne con cada cambio de gobierno o en cada nuevo presupuesto emanado de los congresos locales y federales se vuelve todo un reto. La palabra austeridad llena la boca de muchos políticos, pero generalmente la aplican en los bueyes de sus compadres o en las cosas que no son prioritarias para ellos. La austeridad a veces se aplica de manera errática, absurda e ineficiente y suele dañar a iniciativas que van caminando bien. Dicen austeridad y sacan sus tijeras para algo fundamental como la educación o los temas ambientales. Rara vez la aplican en los caros anuncios y promociones de sus imágenes. Solo en el estado de Puebla, el gasto en comunicación social ha llegado a ser de mil millones de pesos anuales. En eso sí no se recortan. Anuncian hasta hartarnos lo que es su obligación hacer y rara vez la comunicación social es para dar información útil a la sociedad. Pues el recorte llegó a las orquestas. Cada orquesta cuesta dos millones de pesos al año, y eso incluye el transporte y la alimentación de los niños que viven a una o dos horas de la sede y que cada día se echan el viaje para llegar a ensayar. El trabajo de las personas que trabajan voluntariamente en el proyecto es hacer que las cosas funcionen. No tendrían que estar pensando en cómo conseguir el dinero que haría falta para suplir el faltante. Su labor es otra. Este año el recorte federal al gasto en educación repercutió en recortar el funcionamiento de una orquesta completa con sus 17 maestros. El gobierno del estado puso el inmueble, pero no ha puesto en estos años la contra parte federal para la operación de las orquestas. Con el recorte de la federación y sin el auxilio del estado, desapareció una orquesta de 250 niños al faltar dos millones de pesos que bien hubieran podido recortar del gasto anual en espectaculares y anuncios en medios.

Hoy en el mundo no hay mejor inversión, y así se ha entendido en los países que han salido adelante, que la que se invierte en educación y en conservación de la naturaleza. En México suele ser lo primero que recortan los gobiernos y los congresos cuando quieren verse austeros y responsables. Nada más erróneo. No sé en otros estados, pero en el de Puebla los congresos suelen palomear los presupuestos que les envía el ejecutivo sin mayor reparo. Hablar con los diputados es como hablar con la pared. La pared nunca ofende, pero cómo limita. De ahí no pasas. Ahí entiende uno el dicho de "toparse con pared". Así ha sido con los recortes en el tema ambiental. Así fue el año pasado con el recorte en educación que llevó a la desaparición de una orquesta infantil con todo y maestros. Las orquestas están formadas por niños que vienen de comunidades lejanas, muchas veces de alta marginación. La participación en la orquesta para los niños con talento musical cambia para bien el futuro de estos niños. Les doy un ejemplo: en 2009, en el primer concierto de la Orquesta Infantil en la iglesia de Santo Domingo, a todos nos dejó impresionados el solista del concierto para violín de Sets, un niño de seis años. Hoy este niño pronto cumplirá quince y es ya un maestro del violín. Y no lo digo yo, lo dicen los que saben.

La semana pasada vino a Puebla el ex-director de la Filarmónica de Viena, Clemens Hellsberg, para escuchar y dar asesoría en la sede de La Constancia a los niños y jovencitos de la orquesta, cuyo límite de edad para permanecer en ella es de 18 años. El sábado se sumaron a la visita cuatro músicos de la Filarmónica de Viena que vinieron a tocar con ellos y a dar una clase magistral. Ahí oyeron tocar a los chavos. Se sorprendieron con su maestría y porque son capaces de tocar cosas muy complicadas sin partitura. Ayer, viendo el video de las prácticas de este sábado, mis amigas me dijeron que uno de los músicos era el pequeño violinista de 2009, Javier Alfonso Medina, convertido ya en un excelente músico, el mismo niño que hace casi 9 años nos sorprendió con su solo de violín. La tenacidad de años de todo un grupo, plasmada en un precioso concierto de chelos y violín ¿No pueden el congreso o el gobernador Gali etiquetarle dos millones de pesos al año a este esfuerzo que desde luego nos enorgullece a todos? Tanto Fundación Azteca como el gobierno estatal han mostrado el trabajo de los niños en programas de tele, en informes , inauguraciones y eventos políticos importantes. Que su interés se refleje en un apoyo que garantizaría la formación musical de otros 250 niños y el trabajo para 17 maestros.

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Sobre el autor

Verónica Mastretta