Del dragón al dinosaurio, el eterno retorno del sistema en Puebla

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“La vida tiene que seguir”, dirá al final de la tarde Guillermo Pacheco Pulido. Una vida larga la suya, prueba de que todo cambia para seguir igual.

Ogro y lobo, dragón y dinosaurio. Inevitable pensar en esas figuras cavernarias para entender lo que ocurre en Puebla. Sin cabeza el cuerpo furioso del político imbatible se desvanece, ese es el rumor que corre en los funerales de la pareja Rafael-Martha Érika el 25 de diciembre. Nunca se fue, y aquí estamos para probarlo, dirán con Augusto Monterroso quienes atisban la llanura gris de los desamparados que se apretujan y reviven en el vestíbulo del Congreso poblano el 21 de enero.

De Moreno Valle recuerdo las historias de los celulares aventados al suelo y la palabra mamarracho con la que anula a sus cortesanos. El ogro no quiso nunca mirar sino vasallos. De Pacheco Pulido la quijada levantada y la sonrisa irónica y la mano que ajusta el nudo de la corbata para ilustrar la anécdota con la que ríen sus interlocutores en el café. Es un lobo viejo al que la manada acude por auxilio.



Mirar al sistema en dos tiempos, en dos personajes a los que el poder persigue, a los que el poder subyuga con estilos propios. Uno ha muerto, justo cuando su estrella cercaba toda sombra opositora en Puebla en los seis años que ya corren hacia su sueño mayor, la presidencia de la república. Otro, en esta parafernalia política en la que todos intercambian antifaces, ha renacido para confirmar con voz cascada que en política no hay cadáveres.

21 de enero de 2019

Resultado de imagen para pacheco pulido toma de protestaDiputados y medios desaburridos. Foto: Marlene Martínez / LADO B



El lunes 21 de enero a mediodía la gente de la prensa no puede más de nervio. Algo ocurre al fin en la aldea, se desaburren los reporteros. Y sus patrones ya huelen los convenios. Los diputados están reunidos en un salón arrebatado de humores entre libreros vetustos y celulares que todo lo absorben. Estoy en el segundo piso del Congreso, apenas llego a punto de que unos inexpertos diputados “nombren en Comisión” a Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino sin otra figura que rompa la pulcritud unánime en el dictamen. Porque hoy será el día de las unanimidades, el rasgo histórico por antonomasia de la “unidad de los priistas”. Me dicen que en la comisión hubo gritos y sombrerazos, pues no de muy buen modo encontraron el pretexto y echaron fuera a Rodríguez Almeida y a Gerardo Islas, pero es incomprensible que los panistas no se hayan fijado en que el policía morenovallista no reúne los requisitos constitucionales mínimos. Que se maneje el nombre de Gerardo Islas no deja de ser un buen chiste añadido a un jaleo que no ocurre aquí, sino en otros salones y desde celulares que gritan consignas. Imagino a Tony Gali decir el rey ha muerto desde el vestidor del dragón en búsqueda del saco camuflaje que lo contenga, y a Marko Cortés gritar en su ceguera para sí que es imposible entender la estupidez de los poblanos; imagino también que Manuel Bartlett sonríe cuando le llega el reporte hasta allá donde se encuentra apurado por los recibos eléctricos que precisan la quiebra de la empresa de clase mundial que –diría el boletín de prensa-- “este prohombre nacionalista intenta recuperar para el Estado”. O la mueca fría del rostro monolito del mayor de los santones en Puebla, Melquiades Morales. O el brindis socarrón de Mario Marín, surgido desde la resequedad añeja de la montaña mixteca.

Todo lo demás es añadidura a un proceso por el que Morena de los mil antifaces pone a un santón del todavía muy vivo sistema caciquil que gobierna en Puebla.



¿Por qué vine aquí, a una historia tan anunciada? Supongo que para decir que, como lo sabíamos, el dinosaurio no se ha ido.

Mucha prensa para este asunto tan planchado. Aquí me pasaré la tarde a la espera del regreso de las formas arcaicas, menos severas, de compadres, de peloteras y presídiums, que tanto le gustan al sistema priista que el acicalado e higiénico dragón transformó por ocho años de sedas y vallas, perfumes y guaruras, pantallas y publicistas, horizontes modernizadores sólo vistos en helicópteros.

7 de julio de 2015

Buscar en el tiempo ido los símbolos de un sistema. Rafael Moreno Valle lo llevó a al extremo más inteligente y autoritario de la historia nuestra. Intento describirlo: al dragón le gusta mirarse en el espejo, no puede vivir fuera del set. Esta escena narrada es de un día cualquiera del mes de julio de 2015, en la ciudad de México presenta el programa “Puebla es mi destino”:

Crónica de la derrota de los derechos civiles en Puebla / Cuando el destino (el Estado) es un levantón burdo, perfecto…

El poderoso lo es porque se mira a sí mismo siempre desde las pantallas. Todos los días se tiene a sus espaldas, con el mismo micrófono que sus manos sujetan. El poderoso lo es porque existe en las pantallas. Y porque el mundo que mira está en las sombras. Y él está ahí para alumbrarlas. Verano de nubarrones y luces en una tarde que no estallará en tormenta. Martes 7 de julio. Esta semana se cumplen aniversarios conflictivos: una declaratoria de expropiación en la antigua pirámide; un niño asesinado en una refriega entre un pueblo en rebelión y una fuerza policiaca represiva fundamentalmente estúpida. Los destinos formados por Rafael Moreno Valle para los poblanos que no están de acuerdo con su sino: órdenes de aprehensión con delitos inventados; jueces a modo que las sueltan; policías en redadas nocturnas que las aplican; formal prisión y que vengan los meses mientras averiguan…

“Elegir de dónde somos, es el verdadero viaje.” Profunda frase. Principio y fin es la imagen en el espejo del que manda. “Puebla es nuestro destino.” Ese slogan le han vendido a Rafael Moreno Valle sus publicistas. Lo imagino en una severa reunión aprobándolo. ¿Cuántas reuniones tiene como esas un gobernador? ¿Cuántos minutos les permite a los atemorizados ejecutivos y subordinados que le presentan en enormes pantallas el video que que lo presenta como proyecto político nacional en la ciudad de México?

Y ahí está en el evento. Ya el público ha visto el video. Ya todos han aplaudido. Y sí, qué padres los voladores de Papantla, qué ganas de ser esos jóvenes que trepan la montaña y se avientan con las chavas al estanque de los ahuehuetes en el Nexapa. ¡Y al cerrito de Cholula podremos ir en tren! ¡Qué mágicos pueblos, los indios se ven como en maqueta! Es el momento del vino y el canapé. Es una oportunidad más para convencer a la audiencia que está transformando destinos, hasta declarará que se debe dialogar con los enfurecidos maestros, eso sí, no fuera del salón de clases, ya lo dijo la Suprema Corte. ¿Cuántos videos turísticos caben en un sexenio? Seis años tiene un mandatario en México para elegir el destino de sus ciudadanos. Seis años sumados bloque tras bloque, gobernador tras gobernador, seis décadas de dinastías traspasadas entre Bautistas, Morenos, Morales, Bartletts, Marines, Piñas y Valles, décadas enteras de avilacamachismo enquistado y ciudadanos acasillados. Él ha elegido el destino de sus opositores. Ha encerrado de nuevo a Simitrio. Mantiene en la cárcel a los presidentes auxiliares de Canoa y Chalchihuapan. Y a Adán y paúl Xicale en el cereso cholulteca. Destinos que se heredan. Destinos que se crean. Todo está en las pantallas.

Crónica de la derrota de los derechos civiles en Puebla / Cuando el destino (el Estado) es un levantón burdo, perfecto…

21 de enero de 2019

Los diputados disfrutan el día. Al fondo, en luneta, se toman la foto. Maurer, a quién veo disfrutar este regalo del tsunami AMLO a sus 80 años, entre ellos. Supongo que como hombre pragmático que es, no le apura mucho la historia particular de Pacheco. Los dos vienen del mismo país construido tras los bastidores del viejo teatro que llamamos política.

Las diputadas se toman la foto.

Entiendo este apretujar de medios y curiosos: se trata de trepar en el trono de la aldea a un nuevo jefe entre tan arrebatadas tribus. Y quienes mandan ahora optaron por un tipo que como pocos los conoce y no les hablará al tanteo. Pacheco Pulido es experto en sótanos y arrabales, igual que de perfumes y consejos de administración. El interino pondrá orden. Pero no le dará al Estado una visión de futuro. Muchos años ha tenido para probarlo, aunque nunca en el cargo que hoy la suerte le pone en la mano.

Fortuna --escribo en el cel--, los diputados dejan fuera los puntos 5 a 14 que tenían para la sesión. Por fortuna también se dispensan la lectura del acta del 15 de enero. Y más, la aprueban con todas sus manos. Esta tarde es de unanimidades. Y luego la memoria de la Comisión Permanente. Ni modo, pero al fin se escuchó el "es cuánto, señor presidente". Ahora ya están en la lectura del dictamen que a todos nos tiene aquí. Y claro, nos dispensan la lectura. Aprueban por unanimidad el dictamen, está dicho. Y luego vienen un buen de artículos que avalan que se ponga a discusión. Y por supuesto, no hay diputado que pida la palabra. José Juan es un avezado lector de legalidades y sigue justificando en un alud de artículos pero llama finalmente a la votación secreta, pues así de formal es nuestra democracia, lista para salvar en el anonimato la honra y las traiciones de los legisladores.

Escribo en el celular: “Se vota por Pacheco Pulido a favor o en contra. No hay alternativa, y ni mucho menos la de una figura ciudadana. Una vez más los grupos de poder en Puebla arrojaron por la borda una oportunidad histórica. Pacheco Pulido me suena al retorno de los viejos brujos una vez que el dragón ha desaparecido.

”Sigue el escrutinio correspondiente", dice José Juan, muy en su papel de presidente. Se tarda 30 segundos el conteo. 40 a 1. ¿Quién se abstuvo? ¿Quién es el faltista? En la unanimidad también entraron los morenovallistas. Eso ahora no le importa a nadie ahora, ya le cortarán la cabeza después al publicista García Almaguer. Ya se colgará la aureola el morenista Biestro. A lo que sigue, José Juan Espinosa nos dice que está soberanía ha elegido gobernador a Pacheco Pulido. Y rapidito, al receso. La planchaduría que trajo al santón de las sedas nos echa a la gayola a los reporteros, para nada considerados “invitados especiales”. No les dijo VIP, esa jerga es de los tiempos del dragón. No me inconformo, pero me permito considerarme autoinvitado por mí en el sillerío de la planta baja que ya ocupan los cuates y familiares de los diputados y otros curiosos que vienen del pasado –Luis Ortega Morales, de los tiempos de la BUAP de Samuel Malpica, por ejemplo, o Carlos Talavera Pérez, un abogado de los sótanos innombrables--, quienes por cierto han estado aquí desde el inicio de este jaleo. En un evento así no faltan las cargadas.

Ni los niños héroes y sus casquetes del bélico XIX. Y Vendrá la bandera, cómo de que no, con unas desafinadas cornetas.

Mientras esperamos, observo dar abrazos aquí y allá al dogerista Javier Cacique. Me dice señalándolo un joven empresario de la porra priísta que anda por aquí para arropar al diputado Alonso Granados, que los diputados tricolores tenían la consigna del CEN nacional de votar por Rodríguez Almeida. Tronaron. "El mensaje es muy simple --afirma--, Puebla es para los poblanos..." Y dice más: “Esos que están ahí de diputados por el PRI son puros traidores.”

4.41 de la tarde, así que la formalidad de José Juan no lo es tanto, pues la coronación la llamó para las 4.30. Afuera ha de estar la fiesta de los apretujones y espaldarazo y yo lo dije antes que nadie licenciado. Pero decidí esperar hambreado al viejo príncipe en una silla que me evitará el desmayo. El diputado Alonso Granados reparte bocadillos entre sus huestes invitadas especiales, su hijo entre ellos. Nueva fortuna, como estoy a su lado, él y su amigo joven empresario se apiadan y me toca uno.

Ya veo más diputados en la sala, se comportan como entusiastas escolares que ya aprobaron el examen y vienen por su cuadro de honor. Qué contentos están: presenciarán la protesta de una reliquia del sistema en su retardado alumbramiento. Treinta años ha esperado Pacheco Pulido este día.

2 de diciembre de 1988

Una vista al pasado que no se ha ido. Diciembre de 1988, las huestes de Pueblo Viejo, nombre oficial de la Junta Auxiliar Romero Vargas, estrujan al político almidonado que ya es santón desde entonces, Guillermo Pacheco Pulido, alcalde de Puebla a sus 55 años. Por lo pronto se niega con mil mañas a cumplir el acuerdo propuesto por él, y firmado con los lugareños tras la trifulca electoral en marzo de 1987, de partir en dos el período de gobierno de la junta auxiliar romero Vargas, y darle el cargo al grupo que encabeza un doctor de nombre Jorge Morales, quien además es el actor que desde 1959 cumple con el papel del crucificado en la muy renombrada Pasión de Cristo que se escenifica año en el Calvario de Pueblo Nuevo.

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El Doctor Jorge Morales, "el Cristo de Pueblo Nuevo", fotografiado en un reportaje de El Popular.

Después de la trifulca del 29 de marzo de 1987 –escribí entonces--, el alcalde Guillermo Pacheco Pulido dictaminó, según los términos del convenio entre los grupos “Díaz Ordaz” y “Unión y Progreso”, la condición de acuerdo: “Fungir en forma absoluta la responsabilidad del mandato cada uno de ellos por su plantilla integra, dividiendo el periodo constitucional para el ejercicio de la presidencia”. Hipólito Salas, del primer grupo, cumplió sus dieciocho meses el 14 de octubre. Ese día firmó su licencia como presidente auxiliar ante Pacheco Pulido. Dos días después y cuando se percataron que el Ayuntamiento no procedía a nombrar al doctor Morales, según lo acordado, sus partidarios tomaron el edificio municipal y con pintas manifestaron su descontento. Simplemente exigían el cumplimiento del convenio.

Así que no se puede decir que los guaruras del alcalde hayan sido tomados por sorpresa ese atardecer del viernes 2 de diciembre. Las señoras adictas al doctor Morales ya tenían rato gritando en el pasillo y en el Salón Rojo. Pacheco Pulido caminó con la soltura de todos los días, pero la cancha estaba cerrada por una veintena de mujeres que en acción medida cubrieron sus flancos y cortaron su retaguardia para dejarlo sólo en esta enjundia de amas de casa en bravata, y quienes casi en vilo lo introdujeron al Salón Rojo para estrujarlo con las manos, los gritos y los carteles --“No seremos la burla de un gobierno falso y traidor a sus principios”, “Pacheco Pulido, cumple con lo que firmaste y no más engaños”-- que ni tiempo tuvo que leer.

Dicen que desde el alcalde Vitin Álvarez tratan así a los presidentes en Puebla. Los de Pueblo Nuevo no insultaron a Pacheco, pero no dejaron de interrumpirlo ni de gritarle que se “pusiera los pantalones”. Supongo que el político toma estos actos como parte del protocolo. Si acaso un gesto de cansancio, una mirada de “señoras, ustedes dicen a qué horas nos vamos”, un gesto inmutable que le sirve igual para los ambulantes de la 28 de Octubre, a colonas amas de casa madres solteras sin agua, sin drenaje, sin terrenos regularizados, a comerciantes iracundos contra Simitrio, a contratistas acreedores, una misma cara que corre en el filo del acarreo y la carencia, el rostro del servidor público que pronuncia la palabra insensible de la autoridad, la concordia y la ley: “Si no tienes nada que ofrecerle a la gente, ofréceles tiempo”, dice al final a quien lo escuche.

En el caso de Romero Vargas, alguien así, como Pilatos.

Del otro lado, el personaje de la representación es caótico pero directo: formal casi de oficio cuando toma la palabra, femenino, placero, cuando interrumpen infinitamente al presidente con un “dale con la misma canción”. Por eso, cualquier testimonio sirve, como el de la señora que se le repega a medio metro a Pacheco para gritarle “Señor presidente, usté y los del Congreso nos tren como títeres, siendo que nosotros somos priistas de hueso colorado, vamos a todas las manifestaciones, mientras que los del diputado Castelán tienen infiltrados panistas. ¿Así que por qué no nos apoya, por qué no pone en su lugar a su gente que no más ahorita nos dijo que estábamos tomadas, y no señor aquí no hay un borracho, lo que estamos es cansados y si usté dice que el lunes nos resuelve dénoslo por escrito, porque sus palabras se las lleva el viento y por últimas le digo que somos priistas no acarreados, así que exigimos que respete nuestros derechos pues de otra forma vamos a chocar unos contra otros y el PRI va a seguir por los suelos como ustedes lo han dejado”.

21 de enero de 2019

Termina el receso. Espero que Pacheco ya esté aquí junto. En unos minutos veré si resucita con todo y matracas y maracas... José Juan Espinosa se da su lugar y llama a que los reporteros desalojemos y reculemos en gayola. Nadie hace mayor caso. Pasan lista. Y los diputados forman la pasarela. Con 41 diputados y 27 minutos después de lo dicho, al fin nombran la comitiva, anuncian los honores a la bandera por los niños héroes y se solicita y solicita campanilla de por medio silencio a los que cotorrean en las curules. Va la cortesía, uno del Verde, no sé quién, Casique por el Pri, Alonso Granados por Morena, Marcelo Almaguer por el PAN, y otros satélites de los que no voy a acordarme. Allá van muy corteses por el Príncipe.

Tres minutos después el viejo avanza por la pasarela de los unánimes con buen fuelle, risas y abrazos hacia la mesa de José Juan. Muy educado el cholulteca lo quería sentar al centro, pero más diablo el viejo político sabe que le toca a la izquierda del diputado.

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Al fin, la protesta. Espero discurso. Si no, qué aburrido el teatro del absurdo. Foto tomada de Sexenio.

Leal a las instituciones, leal a los mexicanos, dice en su protesta, con la voz ajada, he de decir. Y viene el discurso. Pacheco confirma que es un profesional. No lee, no yerra. Aplicaré una frase que de seguro lo ilustra: tiene estructura. Lo resumo al bote pronto en el celular:

Pésame a los familiares de Martha Érika y Moreno Valle. pésame al Pan. La vida tiene que seguir. Puebla, encarcelado en la injusticia y el crimen. Momento difícil. No es opinión a la ligera. Puebla en crisis severas. Por qué la inseguridad: dos instituciones abandonadas, las encargadas de combatir la impunidad. La fiscalía y el tribunal de justicia. Hacen su mejor esfuerzo, pero sin dinero y recursos humanos. El problema es triste. Hay que hablar con la verdad, sólo así se cumple la función de las instituciones. Discusión política, severa, no hay unidad. Se necesita solidaridad social. Ese es el compromiso que falta. Cita al panista Gómez Morín, sin unidad no hay dignidad. Y luego va con Reyes Heroles, pasto seco y excesos de problemas, y con cualquier chispa...

Así que convoca a la unidad. Más pasto seco, los municipios, nos dice, encarcelados en el crimen. Su chamba, entiendo, la dedicará a apaciguar a los hampones. Así que no más palabras líricas. Pero cita a Amlo, no se pertenece a sí mismo. Listo el viejo, PAN, PRI y Amlo, todos en una sola carta para llamar a la unidad. Ahora se ha soltado, a pesar de la voz cascada, casi corre.

“Todos somos poblanos –grita--, vayamos por la unidad.”

Y se acabó. La tribuna aplaude y canta el himno poblano que le compusieron a Melquiades hace veinte años. Faltaba más. Entonen, señores, el himno del eterno retorno del sistema.

Afuera la pelotera, eso sí ya se parece a lo que tanto le gusta a la aldea, si no me estrujan, de qué vale la protesta. Los fotógrafos infalibles. Los gestos preguntones. Los futuros ambicionados. La primera de las antesalas. Los que, como el priista Zavala, esperan que un día llegará la suya.

Todo cabe en la pelotera del príncipe, aunque nada más dure cuatro meses, aunque la marca de interino no se desvanezca por los fugaces entusiasmos, y los poderes peleados afilen los cuchillos para el próximo junio. Entre dragones y dinosaurios sigue el teatro.

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Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...