Hablar de la agricultura, la ganadería, la agroindustria, de los recursos naturales y su conservación, de las bondades, oportunidades y retos que enfrenta el sector agroalimentario y rural en México; necesariamente implica hablar del Ingeniero Agrónomo, y su papel en la producción de alimentos y materias primas para la industria, y su importante rol en la vida de las comunidades rurales.
La Agronomía es la profesión sabiamente vinculada a la naturaleza, la producción de alimentos frescos del campo, el rancho y la granja, es la ciencia de la agricultura, la tierra, el agua y su entorno. Esta profesión tiene en México una larga tradición; toda vez que, el 22 de febrero de 1854, el presidente Benito Juárez crea la “Escuela de Agricultura de San Jacinto” en el exconvento de San Jacinto de la Ciudad de México. El proyecto estuvo a cargo de Melchor Ocampo, quien contaba con estudios de agricultura por haber estudiado Agronomía en Francia.
La creación de esta escuela, la primera en América Latina, tuvo gran influencia en la construcción de la sociedad agronómica de México. Después de permanecer cerrada por algún tiempo, reabre sus puertas el 22 de febrero de 1915 con el nombre de “Escuela Nacional de Agricultura”, misma que se traslada a la exhacienda de Chapingo, iniciando actividades el 22 de noviembre de 1923, y al día de hoy continúa formando Ingenieros Agrónomos.
Otras instituciones surgieron en distintos momentos del siglo XX: el 4 de marzo de 1923 nace la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro en Saltillo; se crea la Escuela Superior de Agricultura Hermanos Escobar de Ciudad Juárez, y el Colegio Superior de Agricultura Tropical de Cárdenas, Tabasco, estas dos últimas extintas. El 22 de febrero de 1969 se crea el Colegio de Postgraduados; surgen los Tecnológicos Agropecuarios y en diversas Universidades se inician estudios de Agronomía. Así, el 22 de febrero se convierte en una fecha emblemática por los acontecimientos históricos en el ámbito de la Agronomía; por lo que, el 22 de febrero se celebre el “Día del Agrónomo”.
México ha contado con destacados Ingenieros Agrónomos que han contribuido en diversas áreas a lo largo de las generaciones. Algunos dedicados a la academia formando nuevos cuadros de profesionistas. Otros prefieren la investigación de campo y el mejoramiento genético, contribuyendo al desarrollado de nuevas y mejores variedades de cultivos y razas de ganado en beneficio del sistema alimentario nacional. Otras áreas de la investigación agrícola se orientan al desarrollo de nuevas y mejores tecnologías para el uso eficiente del agua, y obras hidroagrícolas, etc. Otros Agrónomos por décadas se dedicaron al servicio público, orientado sus capacidades al diseño, ejecución y evaluación de políticas para el campo; y sus instrumentos como la Capacitación, el Extensionismo, Programas de Inversión y Desarrollo de Proyectos, Organización de Productores Rurales, etc. Un segmento reducido de Agrónomos presta sus servicios en la iniciativa privada. Finalmente, otros, han creado sus propias empresas de bienes y servicios profesionales, generando importantes fuentes de empleo, y con las ventajas que ofrece el ser su propio patrón. La conservación de recursos naturales es una actividad trasversal en toda agricultura; por lo que, es una tarea prioridad que siempre está en la agenda del Ingeniero Agrónomo; tanto como su compromiso social de mejorar la vida rural.
El Agrónomo es amigo y aliado del campesino, del agricultor, del ganadero, de profesionistas de otras ramas, y del empresario agropecuario. En las comunidades rurales suele ser tan conocido como el mismo párroco, o la curandera del pueblo. Es trabajador, es honorable, luchón por la vida, entrelaza sueños y esperanzas entre el sol y el polvo de las parcelas, las huertas, las fincas, los potreros, y la agroindustria. Unas veces discreto, otras bohemio, poeta y enamorado que hasta llega a conseguir novia y esposa en el pueblo, hasta echar raíces.
Se estima que en México hay unos 180 mil Ingenieros Agrónomos egresados de las diferentes instituciones; de estos, un 80 por ciento aproximado, no ejerce su carrera profesional atribuido a diversa razones, la mayor causante es el complicado escenario laboral, asociado a la crisis que vive el campo mexicano desde décadas. Las políticas neoliberales establecidas a inicios de los ochenta, y las malas decisiones de los gobiernos en turno, han agudizado la creciente crisis del campo mexicano al día de hoy. Desde entonces, se ha sustituido la autoproducción y autosuficiencia alimentaria, por una creciente importación que supera el 60 por ciento; asimismo, hay un acelerado deterioro de los recursos naturales.
Actualmente el Ingeniero Agrónomo como muchos profesionistas de otras disciplinas, se enfrenta a las vicisitudes laborales imperantes. Trabajar hoy en el sector público, es una posibilidad que va cerrando sus puertas cada día; los programas al campo como una opción de ingresos prácticamente no existen. La prestación de servicios a la iniciativa privada, de alguna manera asegura un ingreso, aunque no precisamente es el mejor. El emprendurismo puede ser una alternativa para los jóvenes Agrónomos, es una iniciativa para identificar oportunidades, innovar, y asumir riesgos para convertir ideas en un negocio o empresa que ofrezca productos o servicios viables que generen valor. “Iniciar en pequeño, sin dejar de pensar en grande”. Una carrera profesional acompañada de un oficio y un pequeño negocio, puede hacer la diferencia para generar ingresos hasta lograr una estabilidad sin poner los huevos en una sola canasta.
Ante esta grandiosa máxima “La agricultura es la profesión del hombre sabio, la más digna para el hombre sencillo, y la más satisfactoria para el hombre libre” (Cicerón, 106 a.C),se resume que la agricultura es la madre y sostenedora de la vida, está muy cerca de la sabiduría. En ella, hay un refugio de paz y conexión con la naturaleza y vida rural; su pilar y artífice es el Ingeniero Agrónomo.