La octava edición de la publicación titulada “Horizontes de paz: perspectivas críticas para la justicia socioambiental”, reúne una decena de textos críticos y propositivos para los tiempos actuales

En sus cinco años de vida, la revista Incidencias ha puesto en primer plano algunas temáticas de gran relevancia actual: pospandemia, violencias, luchas feministas y las defensas del territorio. En su octava edición, la publicación del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla exploró un concepto complejo que requiere de un análisis meticuloso y transdisciplinar: la paz.
Durante la presentación del último número, Itzel López Nájera, coordinadora de las maestrías en Educación e integrante del consejo editorial de la revista, problematizó el vaciado de significado de este concepto. “La paz no es propiedad de los organismos internacionales […] Los horizontes que nos muestran [los artículos de Incidencias] están situados, y se encarnan en cuerpos y contextos”.
Las personas autoras de los 10 artículos, el editorial y una reseña aportan diferentes miradas a la articulación de la paz, al tiempo que convergen en la construcción de realidades esperanzadoras. “Las paces híbridas existen en la cotidianidad y en los esfuerzos de construcción colectiva”, comentó López Nájera.
Luis Manuel Viscaino Guevara, SJ dio un testimonio de este proceso. En su artículo, el académico de la Universidad de Manchester brinda un recorrido de los movimientos de resistencia, en el que plasma la forma en que se construye una ética del cuidado desde el quehacer comunitario; el gobierno autónomo de Cherán es uno de los ejemplos citados. “Si no se incluye a todas las voces de forma articulada, no se puede construir paz”, recordó.
De forma paralela, el CIAS por la Paz ha trabajado en más de 20 municipios del país. Como explicó uno de sus representantes, Oscar Daniel Torres Rosales, en todas las comunidades se ha construido la paz híbrida de maneras diversas. No obstante, coinciden en un concepto clave: el buen convivir, que consiste en “unir lo mejor de la comunidad y lo mejor de las instituciones”.
Torres Rosales compartió que el acompañamiento a las resistencias ha supuesto tres procesos reflexivos: la reconstrucción del tejido social, los acuerdos para el cuidado colectivo y la reparación de los daños institucionales históricos. De igual manera, destacó la importancia de la memoria en los procesos de transformación social.
__________________________________________________________________________________________________
“Cuando miramos la paz desde el pensamiento decolonial, nos damos cuenta de que somos clasistas, racistas y tenemos privilegios. El feminismo nos pregunta: ‘¿Qué quieres hacer con esos privilegios?’”: Ana Lilia Salazar __________________________________________________________________________________________________
La construcción de la paz se sitúa en un entorno tenso y homogéneo, donde las teorías feministas aportan miradas críticas a nivel relacional. “Las mujeres son las que reproducen la paz, le ponen el cuerpo, pero parece que son los hombres los que siguen tomando las decisiones”, criticó Ana Lilia Salazar Zarco, integrante de Tlalyaocihuah, A. C.
La académica aseguró que no se están observando las lógicas estructurales, las cuales están basadas en la interdependencia. En ese sentido, la construcción de paz tendría que cimentarse en la cultura del cuidado y la ternura. Apuntó Salazar Zarco: “El feminismo me permite mirar cómo esa cultura sigue en el mundo por las mujeres […] y ha sido invisibilizado por la matriz colonial que tiene como base el patriarcado, el racismo y el modelo capitalista”. Y sentenció: “Sin mujeres no hay paz”.
Como responsable del Laboratorio de Paz con Reconciliación (RECONCILAB) de la IBERO Puebla, Tadeo Luna de la Mora se ha especializado en reconocer las buenas prácticas que nacen desde abajo: “La paz no llegó desde la ONU y mucho menos con Trump. Hay que buscar en otros lados”.
Recordó que la paz no es una meta a la que se debe llegar, sino un valor en disputa y en permanente modelaje desde la rabia y la exigencia, pero también la justicia y la memoria. De igual manera, criticó la forma en que las instancias de gobierno buscan encasillar la cultura de paz como un trámite administrativo. “El Estado pretende instaurar una idea de paz y de víctima perfecta”. En este contexto, indicó que la ética del cuidado debe convertirse en una estrategia de resistencia frente a la violencia.