junio 1, 2026, Puebla, México

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Chedraui en caída libre; la ciudad horrenda / Xavier Gutiérrez

Un recorrido a ojo de pájaro por el Centro Histórico de la ciudad de Puebla

Oigan… ¿y si de una vez pide licencia Pepe Chedraui?. Es que la ciudad está horrenda. Prácticamente no hay gobierno municipal. El gobernador ya le dio dos soberanos regaños y no acusa reacción alguna. No hablo de memoria. Ayer recorrí el Centro Histórico, por segunda vez en menos de treinta días y la suciedad está espantosa.

No invento. Agrego a este texto una colección de fotos que tomé a vuelo de pájaro… ¡en plena 5 de Mayo! Los depósitos de basura desparramándose, olores fétidos, vendedores ambulantes en su feudo de la 6 a la 16 Poniente.

Grupos de turistas dándole vuelta a los basureros en las aceras, lo mismo frente a la Capilla del Rosario que en frente del templo del Señor de las Maravillas. Vi a un perro orinándose a los pies de la estatua de Javier López Díaz. Paquetes de “six pac” vacíos de cerveza debajo de la efigie de Capulina, lo cual explicaría el gesto de disgusto que dibuja su rostro. Una reina española casi le hace fuchi al basurero que contamina sus soberanos pies.

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¿A quién diablos se le ocurrió colocar estos monumentos en el piso, expuestos a robos, escupitajos, orines y cualquier daño? ¿Y quién no ha tenido la elemental idea de corregir esto con pedestales, cercas o elementos decorativos acordes a la zona? Ese abandono es un reflejo fiel del que exhibe todo el ayuntamiento por la ciudad y el municipio.

Conté más de veinte expendios de tamales en las esquinas. Y eso puede no estar mal, si están pensando en mudar lo de “Puebla de los Ángeles”, por “de los tamales”. Lo que se ve mal es la invasión de tamaleras en los atrios o su contribución a agudizar más la proliferación de basura en las aceras.

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Ahora, seamos honestos: esta proliferación de basura (explicable primero por la ausencia de depósitos) pone de manifiesto también la irresponsabilidad superlativa de vecinos de esas calles. Salvo dos casos que vi en la 6 Oriente, nadie se acomide a barrer el frente de sus casas o negocios. Esa desidia es con cargo a infinidad de propietarios de malos hábitos o francamente cochinos (solo después de las diez de la mañana vi llegar un grupo de “naranjitas” a limpiar únicamente las calles más céntricas).

Ya en plan de alargar la caminata unas tres horas por el centro, de paso fue saludable una santiguada por algún templo, “al lugar donde fueres haz lo que vieres”. Esto permitió constatar que, en efecto, alguien tuvo el original tino de honrar a San Homobono, en la Iglesia del Carmen, como corresponde: como es el santo patrono de sastres y costureras, el esbelto santo luce elegante traje a cuadros y unos zapatos de regular factura. Nada que ver con túnicas, en cambio, una cinta métrica cae de su cuello y sujeta las puntas con las manos. Bien presentado el hombre.

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En la Iglesia de la Virgen de la Soledad, por otro lado observé algo que ya no es común en los templos poblanos: un sacerdote con buena voz y un sermón de magnífico contenido. La elocuencia de su verbo era imponente. Es clarísimo que se trata de un párroco que sí aprobó la materia de homilética en el seminario.

Esto es algo de lo que adolece la Iglesia católica hoy en día: padres que no tienen la menor idea de una transmisión sencilla y elocuente de sus mensajes. Ante eso, la consecuencia es evidente: feligreses que dormitan, cuchichean o echan discreta mirada al atuendo de los y las que llegan y se hincan. Mención aparte las personas de condición provecta, algunas viejitas rezanderas que de plano, como no oyen, “se echan un santo coyotito” por ahí de la segunda lectura del evangelio…según San Marcos.

La condición de matutino andariego centrífugo (que para el caso defino como fugado por el Centro Histórico) me permitió observar con pesar que el perro de la famosa esquina de la 9 Poniente y 3 Sur, luce terrible daño y nadie se apiada de él, bueno ni siquiera la Sociedad Protectora de Animales. Allá en lo alto de la esquina, el infortunado perro ya es “medio can”. Sí, porque el material metálico de la mítica efigie se ha dañado y casi está partido por la mitad, “como en canal”, a lo largo de su canina figura.

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Al paso del tiempo cualquier día da el perrazo y mata a un cristiano… ¡cuidado con eso! No miento, véanlo, (“Desengáñate con tus propios ojos”, como decía una señora de mi pueblo a quien le regalaron un moderno reloj, y para disimular su absoluta ignorancia de letra, treta y lectura del reloj, se escudaba en esa cantinela para responder a los curiosos que con toda morbosidad le preguntaban la hora).

Volviendo al tema del presidente en fuga, y ya en serio, Morena debería analizar cuál es el costo de este personaje en la evaluación del sentir social. Su mala administración es fuente de una erosión de imagen en caída libre. Y eso, en el cercano tiempo de campaña y elecciones puede ser un pesado fardo. Máxime que las aspirantes nada tienen que ofrecer como contraparte y esperanza.

El gobernador, quien hizo por años campaña a ras de piso, les dejó a todos una vara muy alta. Y si pretenden crecer al cuarto para la hora vía redes, francamente están incubando un resultado peligroso.

Los morenos tienen una relativa ventaja: los partidos de oposición están francamente verdes, y los autodefinidos verdes están peor, porque encierran en su nombre una doble mentira: ni son ecologistas y mucho menos verdes, son trepadores acomodaticios que por la vía del nepotismo han hecho jugosos negocios a lo largo de sexenios, con el visto bueno del gobierno en turno, ya se sabe. Pero más allá del juego de partidos está el sentir popular, la sensibilidad ciudadana que todos los días observa, siente, juzga, y se reserva su derecho al voto.

Lo dicho otras veces: capacidad humana hay, elementos honorables, preparados, imaginativos, ejecutivos y comprometidos. Ojalá les dieran espacios.

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