El presente texto parte de testimonios y documentos compartidos, se presenta como una crónica de memoria histórica que entrelaza la dignidad, la represión y la persistente impunidad que marcan las luchas sociales en México y hoy compartimos con ustedes,
Imagen de portadila: la Mtra. María de Jesús Herrera, autora de este texto es detenida por porros y golpeadores del gobierno de Mario Marín en la represión al magisterio el 10 de junio de 2009.
10 de junio del 2009: La paradoja del tiempo y la memoria herida de Puebla
La memoria histórica es un rompecabezas de dignidad que los pueblos se niegan a olvidar. A veces, el tiempo juega con los días y los convierte en una macabra coincidencia. El 10 de junio es, en la historia de México, una fecha herida por la violencia de Estado.
El eco de 1971: El Halconazo
Una de tantas heridas se abrió en 1971, el llamado Jueves de Corpus cuando una manifestación pacífica de estudiantes universitarios fue brutalmente masacrada por el grupo paramilitar Los Halcones. Aquellos jóvenes salieron a las calles en defensa de la educación pública y por la liberación de los presos políticos, cargando aún con el luto de la matanza deTlatelolco de 1968. El Estado mexicano de aquel entonces intentó sepultar la verdad: calumnió a las víctimas, borró evidencias y amordazó a la prensa. Pero la tradición oral y la memoria colectiva impidieron que el olvido triunfara.
La réplica de 2009: La represión al magisterio poblano
Treinta y ocho años después, en la víspera del Jueves de Corpus del 10 de junio de 2009 la historia se repitió como una paradoja trágica, esta vez en las calles de la ciudad de Puebla.
Los meses previos a la réplica: El auge disidente (2007-2008)
El Consejo Democrático Magisterial Poblano (CDMP) nació en 2007 ante el constante deterioro de los derechos laborales de los docentes. Para los meses previos a 2009, el movimiento disidente del magisterio estaba en pleno auge en Puebla.
El detonante de la insurgencia magisterial poblana fue la reforma federal a la Ley del ISSSTE encaminada a entregar los fondos de pensiones a manos de las AFORES. Las bases se rebelaron abiertamente contra la ostentosa corrupción de Elba Esther Gordillo y su complicidad con el gobierno derechista de Felipe Calderón.
Tras realizar el Primer Congreso Estatal de Bases en Teziutlán, Sierra Norte de Puebla en la que participaron miles de delegados, las y los maestros emprendieron una lucha directa contra la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE). En una épica marcha, las bases tomaron los grandes edificios de las secciones 23 y 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)
Durante meses, las bases magisteriales mantuvimos tomados los edificios sindicales para realizar conferencias, asambleas regionales con maestros rurales de la sierra, la mixteca y centros urbanos, conviviendo en un gran campamento, fraternizando y cuidando las guardias nocturnas ante la constante amenaza de los “charros” sindicales oficialistas. Los esquiroles de Elba Esther Gordillo en Puebla que habían sido corridos desde noviembre del 2008 entre empujones y descontento del magisterio poblano, mientras los lideres charros acordaban en lo oscurito y con el padrinazgo del gober precioso Mario Marín, intentaban recuperar las sedes sindicales.
Sin embargo, la mañana del 10 de junio, tras una manifestación pacífica en el zócalo de la ciudad de Puebla, la frustración y la audacia de quien sabe quién, llevaron a una fracción del contingente a ocupar las oficinas sindicales de la calle 5 Poniente. El gobierno estatal encabezado en aquel entonces por el corrupto y misógino gobernador Mario Marín Torres, encontró la excusa perfecta para cumplir las órdenes de Elba Esther Gordillo y recuperar las sedes por la fuerza.
La respuesta oficial fue desproporcionada y feroz. Cerca de la esquina de la 3 Sur y 5 Poniente, un imponente muro de granaderos avanzó a paso redoblado, golpeando el suelo con sus pértigas. Los reclamos legales de los maestros fueron acallados a base de garrotazos, gases lacrimógenos y balas de goma. A la brutalidad policiaca se sumó una táctica rapaz: el uso de grupos de choque, así como policías vestidos de civil, con máscaras que se infiltraron para cazar y arrestar a los inconformes.


Las calles del Centro Histórico y los alrededores de la casa hotel de los maestros en la 9 Poniente se tiñeron de sudor, gas y sangre. Las cámaras de la prensa honesta capturaron la crudeza del operativo: reporteros intimidados, un maestro resistiendo aferrado al parachoques de un auto, rostros desfigurados por los golpes, y escenas de enorme indignación como la de la joven estudiante Itzel Sánchez, arrastrada por los cabellos y extremidades por tres agentes vestidos de civil para subirla por la fuerza a una patrulla. (la cual fue portada de varios periódicos locales de la brutalidad contra las y los maestros.
El saldo de aquella tarde de terror fue de casi 30 lesionados y 17 manifestantes detenidos y encarcelados bajo falsas acusaciones. La policía, en un despliegue de sumisión absoluta al charrísimo sindical tomó por asalto los edificios magisteriales restantes.


Resistencia y el peso de la impunidad
Al caer la oscuridad de la noche, la resistencia no se apagó. Cientos de ciudadanos, familiares y maestros marcharon hacia la ex Procuraduría General de Justicia (PGJ) del Estado exigiendo nuestra liberación. Una decena de abogados solidarios que dirigía el abogado Abelardo Cuellar asumió la defensa jurídica inmediata. Desde los separos policiacos, los detenidos filtramos una carta firmada por cada uno de nosotros, con el firme compromiso de que nuestra dignidad se mantenía intacta y que seguirían luchando por la educación pública y por todo lo que nos habían arrebatado.
Las consecuencias inmediatas y posteriores (Junio 2009)
Tras fuertes movilizaciones y la presión ejercida por el Consejo Democrático Magisterial Poblano (CDMP) y otros sindicatos y organizaciones sociales; la mayoría de los docentes obtuvimos nuestra libertad bajo fianza días después. Sin embargo, los profesores Mariano N. y Evaristo N fueron remitidos temporalmente al penal de San Miguel, saliendo libres más tarde gracias a las colectas económicas y las denuncias públicas. Aprovechando la coyuntura de sumisión y la dispersión del movimiento, el gobernador Mario Marín Torres lanzó nuevos operativos policíacos para invadir y entregar de forma definitiva los edificios de la Sección 23 y de la Sección 51 directamente a las manos de Elba Esther Gordillo.
El balance histórico: Resistencia contra la impunidad
Hoy, a casi dos décadas de distancia, la paradoja se consolida. Mientras que las bases magisteriales se siguen congregando cada 10 de junio en las plazas públicas para preservar la memoria y conmemorar a quienes defienden los derechos humanos, la impunidad permanece intacta.
A pesar de las evidencias, ni los mandos policíacos ni la camarilla de líderes charros de aquel entonces, encabezados por Eric Lara y Cirilo Salas, han sido enjuiciados por los agravios cometidos contra las bases. El exgobernador Mario Marín terminó tras las rejas, pero bajo procesos judiciales ajenos a la violencia infligida al magisterio poblano.
Aquel 10 de junio de 2009 marcó un distanciamiento y una ruptura insalvable entre el magisterio disidente y el gobierno del estado. El ataque también expuso las fisuras internas del movimiento, desnudando maniobras de infiltración priista, ejecutadas por operadores gubernamentales, lo que derivó meses después en la expulsión de dichos operadores dentro del magisterio.
El Consejo Democrático Magisterial Poblano dispuso que desde los siguientes años se conmemorara el 10 de junio como un acto de la digna resistencia, otorgando el premio Mtra.Saturnina Martínez Ramírez a defensores de los derechos humanos y con ello, mantener vivas las plazas públicas. El movimiento se consolidó históricamente como la primera gran trinchera que inició el camino hacia la posterior derrota de las reformas educativas impositivas en el país.
El tejido de alianzas: Solidaridad sindical y comunitaria
La represión del 10 de junio no aisló al magisterio, sino que consolidó su alianza con otros focos de resistencia obrera y popular en el estado de Puebla. El CDMP unió sus fuerzas de manera estrecha con el Sindicato Unitario de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla (SUNTUAP), organización histórica que también resistía los embates de la flexibilización laboral y las políticas neoliberales en las universidades públicas. Compartiendo barricadas simbólicas, foros y asambleas, los maestros de educación básica y los trabajadores universitarios estructuraron un frente común contra el corporativismo estatal.
A la par, el magisterio disidente poblano estrechó la mano del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), en especial durante el doloroso periodo que rodeó el decreto presidencial de extinción de Luz y Fuerza del Centro a finales de 2009. Esta confluencia obrero-magisterial convirtió las marchas en Puebla en masivos despliegues de solidaridad, donde las consignas en defensa de la educación laica y gratuita se mezclaban con las demandas por el respeto a la autonomía sindical y el empleo de los electricistas.
La defensa de la vida: El agua y la resistencia al Gasoducto Morelos


Samir Flores Soberanes, asesinado en el año 2019 en Morelos.
Con los años, los ejes de lucha del magisterio democrático rebasaron las aulas para integrarse activamente con las causas populares y agrarias del territorio. El CDMP se alió con el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala (FPDTA-MPT).
Las bases magisteriales se sumaron activamente a las brigadas de concientización y resistencia de las comunidades indígenas y campesinas que defendían sus recursos naturales. El principal enemigo común en la región fue el Proyecto Integral Morelos (PIM), el cual contemplaba la imposición de una termoeléctrica en Huexca y el trazo de un monumental gasoducto de 30 pulgadas de diámetro que cruza los estados de Tlaxcala, Puebla y Morelos.
Los maestros rurales se convirtieron en el puente informativo entre las asambleas comunitarias y las ciudades. Alzaron la voz contra los inminentes riesgos ambientales, el despojo del agua en zonas comunales y el peligro latente que representaba trazar dicho ductos por las faldas del volcán activo Popocatépetl. Esta lucha territorial aportó mártires a la causa, como el activista Samir Flores Soberanes, asesinado en 2019 en Amilcingo, Morelos, un crimen que el Frente atribuyó al clima de terror e imposición institucional. El magisterio asumió la defensa del agua y la tierra no como una agenda externa sino como una extensión de su deber social: defender las condiciones de vida de las infancias que poblaban sus escuelas comunitarias..
Por encima de la traición y el paso del tiempo, en la memoria colectiva sobrevive el mensaje que el maestro Gabriel Salom Flores, fundador de proyectos de educación popular en la Sierra Norte escribió el 13 de junio de 2009 para sanar el dolor de la Represión:
“Hoy les estamos enseñando [a nuestros alumnos] a gritar, a enrabiarse, a exigir, a defender. Mañana cuando volvamos a clases los alumnos se sentirán orgullosos de tener un maestro golpeado y encarcelado por defenderlos a ellos, a la educación gratuita, por querer una mejor escuela para un mejor país.
“Nuestra lucha y resistencia a lo largo de estos años: el Educador Popular que se realiza cada fin de curso. Mientras los estudiantes descansan, los maestros se preparan en foros y talleres continuos del magisterio democrático que tienen una finalidad: formar, organizar, analizar la realidad como lo señala la nueva escuela mexicana. construir propuestas colectivas y definir líneas de acción en diferentes ámbitos.”
La tradición del magisterio democrático ha vinculado la lucha por los derechos laborales con la democratización sindical, la defensa de la educación pública, laica y científica y la transformación social. así que es tarea de todo el magisterio y el relevo generacional a fortalecer la conciencia política y la organización democrática, así como la gran labor pedagógica con las nuevas generaciones de estudiantes pensadores críticos y reflexivos.
Pasar de una educación centrada exclusivamente en contenidos y competencias individuales a una educación que forme personas críticas, solidarias, humanistas; conscientes de su realidad, vinculadas con sus comunidad y capaces de Participación en la transformación social .
















