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18 Mayo 2021, Puebla, México.

Memoria y creación / José Luis Pandal

Cultura | Crónica | 23.ABR.2021

Memoria y creación / José Luis Pandal

José Luis Pandal

La vida de cualquiera se ve en sus obras con mayor claridad que en su autobiografía

(Cuadro de portadilla: El desesperado, autorretrato del pintor francés del XIX Gustave Courbet.)

Hace unos años, un amigo aficionado a la historia y la literatura me decía, cuando hablábamos de la novela 'Arráncame la vida' y la leyenda de Maximino Ávila Camacho que la inspiró --aunque yo creo que su raíz está en la memoria de la familia Guzmán y el Teziutlán que habitaron-- que Ángeles Mastretta no citaba con precisión hechos históricos muy conocidos, en particular los relativos a la muerte del cacique. Le contesté que lo que la autora narraba era la circunstancia de la muerte de Andrés Asencio y lo que escribió de su personaje era la más absoluta verdad.

Jorge Ibargüengoitia contaba que después del éxito enorme de 'Estas ruinas que ves', en una ocasión que fue a Guanajuato una mujer lo abrazó y dijo "yo soy Gloria Revirado". Le contestó que ni ella ni nadie podía ser Gloria Revirado porque no existía, era un personaje creado por su imaginación.

Hace poco leí una afirmación, absurda y no nueva, que decía que el Coronel Aureliano Buendía era un personaje de Balzac; me imaginé a Don Honoré chapaleando en los pantanos de la Ciénaga Grande para crear al Coronel. Otros afirmaban que, en realidad, Gabriel García Márquez plagiaba a Faulkner. Tonterías.

Cito estos tres casos, entre miles, para hacer una aclaración sobre textos que he escrito --sobre mi familia y para mi familia en principio-- y una advertencia sobre otros que escribiré mientras pueda y tenga algo que contar.

He relatado historias ciertas como las recuerdo --la vida es como uno la recuerda, decía García Márquez, mutatis mutandis-- pero puedo haberme equivocado en alguna fecha u omitido algún nombre, esto a propósito, con la intención principal de no molestar a personas que viven, pero no he inventado en ellas nada. Esta es la aclaración, no hace falta que me corrijan o complementen lo que narré.

La advertencia es que a partir de ahora, mientras no especifique otra cosa, haré literatura, ojalá le guste a quien me lea.

Claro que quien escribe está expuesto a la influencia de aquellos autores que lee y, sin duda, crea personajes, escenarios y cosas que se basan en lo que vivió, le contaron o recuerda, como es obvio en el caso de los tres autores que menciono en este texto, así que se encontrarán siempre referencias más o menos claras de hechos reales o ficticios que se guardan en la memoria y se expresan en el lenguaje de cada autora o autor.

He dicho antes que la vida de cualquiera se ve en sus obras con mayor claridad que en su autobiografía, así que si observan algo en mis textos, relativo a mí mismo, que me haya pasado desapercibido háganmelo saber; me ayudarán a conocerme mejor.

Esto lo escribo el 23 de abril, Día Internacional, según la ONU, del Idioma Español; consuelo de los que sufren y refugio de los afligidos, digo yo.