Cuba, ¡qué linda es Cuba! / Quien la defiende, la quiere más.
Eduardo Saborit Pérez
Mi plena y absoluta solidaridad con el hermano y digno pueblo y gobierno Cubano.
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Después de bloquear, invadir militarmente y secuestrar al presidente Venezolano Nicolás Madura y de la Diputada Cilia Flores, el narcisista y autócrata y sádico que gobierna los Estados Unidos Donald Trump, este emitió a finales de enero del presente año la orden ejecutiva Haciendo frente a las amenazas del gobierno de Cuba a Estados Unidos en la cuál se asienta que las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza extraordinaria e inusual, para Estados Unidos. Vaya cinismo, descaro e hipocresía de este Calígula moderno. Este nuevo bloqueo a la Isla, particularmente de petróleo, no es algo nuevo. La política del bloqueo a la isla inicio en febrero de 1962 durante el gobierno de John F. Kennedy. Un años antes, el gobierno de Kennedy alentó y asesoró a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la invasión a Bahía de Cochinos/Playa Girón, con el objetivo de derrocar el gobierno revolucionario de Fidel Castro.
El burdel del caribe. Durante el gobierno del dictador Fulgencio Batista, Cuba era conocida como Las Vegas del Caribe o el burdel de los gringos. Se estima que para finales de los años 50 operaban alrededor de 270 burdeles en La Habana. Fulgencio Batista también fue uno de los muchos hijos de puta que tuvieron a sus órdenes los gobiernos yanquis en América Latina.
El actual bloqueo a la isla por parte de Trump y su secretario de Estado Marco Rubio, viola la soberanía y autodeterminación de los pueblos, está poniendo en grave riesgo a la población cubana, quiere rendir al heroico y digno pueblo Cubano, a través del hambre, ahorcarlo y que colapse su economía. Es una táctica similar a la que el gobierno sionista de Israel ha aplicado al pueblo Palestino de Gaza. Violando los derechos humanos más elementales al pueblo cubano: a la alimentación, la salud, la educación, el acceso a servicio básico, entre otros.
El único pecado de la Isla ha sido el no doblegarse ante el poder imperial, desde el inicio de la revolución Cubana hasta nuestro días. Los plutócratas y autócratas que han gobernado Estados Unidos, no le perdonan a la revolución cubana la asistencia médica que han dado en muchos países del mundo, aún antes de que se constituyera la brigada Henry Reeve. Tampoco la atención totalmente gratis a los miles de los llamados niños de Chernobyl y muy probablemente no le perdonan que durante la pandemia de Covid, Cuba haya sido el único país de América Latina, que produjo una vacuna anti covid (Abdala), sin la ayuda de las transnacionales farmacéuticas, entre otras cosas.
Testigo privilegiado de este acoso a Cuba, desde 1953 hasta 1964, lo fue un poblano ejemplar, universal y excepcional: Don Gilberto Bosques Saldívar, que erróneamente se le ha etiquetado como el Schindler mexicano. No hay punto de comparación; Schindler le salvó la vida a entre mil a mil 200 judíos, mientras don Gilberto se calcula, le salvó la vida a un poco más de 40 mil personas y de muy diversas nacionalidades y credos políticos.
Breve biografía de Gilberto Bosques S. Don Gilberto nació en la comunidad Chiautla de Tapia, Pue. en 1892. Estudio en el Instituto Norma del Estado. En 1909, se une al Movimiento Estudiantil Maderista y es un gran lector del periódico Regeneración de los hermanos Flores Magón y no duda en participar junto a Aquiles Serdán en contra de la dictadura de Porfirio Díaz. Junto con otras y otros poblanos, reciben a Francisco I. Madero en 1910. En 1914, participación en la defensa del puerto de Veracruz.
En diciembre de 1923 se traslada a Cuba para comprar armas para la futura revuelta De la huertista que tendrá lugar al año siguiente. Escribe don Gilberto: Salí para la isla de Cuba […]. Mi viaje tenía como objeto exclusivo volver a Yucatán con un segundo cargamento de pertrechos de guerra para nuestras fuerzas destacadas de la península. (Rubén Torres Martínez, Exilio y Diplomacia, Gilberto Bosques y el Contexto Cardenista, pag. 67)
Don Gilberto fue periodista, escritor, poeta, diputado local y federal, funcionario público, líder partidista y diplomático mexicano; fue presidente del Partido Nacional Cooperativista en Puebla. En 1925, junto con José Vasconcelos crearon la Imprenta Aztlán, donde se publicaron entre otros medios, La Antorcha, El Gladiador, El Libertador y El Machete, este último era la publicación oficial del Partido Comunista Mexicano. Fue una persona colaboradora y cercana a la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) y mantuvo amistad con los intelectuales cubanos Nicolás Guillén, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez. Con Marinello, echaron a andar la Sociedad Cubano – Mexicana de Relaciones Culturales.
En 1936 don Gilberto compitió por la gubernatura del estado de Puebla, en contra del cacique Maximino Ávila Camacho, quien le hizo fraude electoral. Durante su campaña, don Gilberto sufrió un atentado a su vida en la población de Esperanza, Pue. (Gilberto Bosques Saldívar, El cónsul de Marsella. Congreso de Puebla). Algunos estudiosos y académicos han mencionado que esa fue una época (la de Maximino), plagada de una brutal represión jamás vista en Puebla. Don Gilberto estuvo proscrito políticamente en Puebla por la feroz persecución avilacamachista. Fue hasta 1988 que el Congreso del Estado le hizo un homenaje.
Su paso por la diplomacia. En 1938, el presidente y general Lázaro Cárdenas lo nombra cónsul general en París. Año que lo recibe con una Europa inmersa, tanto en la guerra civil española, el ascenso del nazismo y el fascismo y la segunda guerra mundial. Don Gilberto les da protección y refugio a antifascistas de España, Austria, Italia, Yugoeslavia y logra no sin dificultades, arrancarle a la muerte cerca de 40 mil seres humanos: mujeres, niños, adultos mayores, judíos, comunistas, gitanos, abriéndoles de par en par, las puertas de México. Bien dice la poeta Nicaragüense Gioconda Belli que La solidaridad es la ternura de los pueblos.
Un Poblano en Cuba. Estando don Gilberto en Suecia como Embajador, recibió un telegrama del presidente Adolfo Ruiz Cortines, invitándolo a hacerse cargo de la sede diplomática en La Habana. La instrucción de Ruíz Cortines era muy clara: vea usted como tratar a este tiranuelo, refiriéndose a Fulgencio Batista y salvar vidas. Esta petición de Ruíz Cortines se dio en un día axial para la historia contemporánea de Cuba: 26 de julio de 1953, mismo día del asalto al Cuartel Moncada. (Gilberto Bosques y su ejercicio de la práctica de asilo en Cuba, 1953-1964. Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques)
En uno de sus informes, don Gilberto escribió lo siguiente sobre la situación en Cuba: los repetidos actos de persecución y de severa vigilancia que realiza el Servicio de Inteligencia Militar; algunos casos de cruenta violencia y represalias espectaculares y el número de asilados políticos en las misiones diplomáticas acreditadas en La Habana, han creado un estado de inquietud social. (Ibidem.pag. 6.) Bosques también consigno que Había un organismo militar de represión y espionaje con asistencia técnica norteamericana, era el Servicio de Inteligencia Militar, el famoso SIM, que perseguía especialmente a los comunistas y a los políticos más radicales del país. (Graciela de Garay, Gilberto Bosques: Cuba 1953-1964, México, El Colegio de Jalisco, 2007)
Dos años después del asalto al cuartel Moncada y al salir de la prisión de Isla de Pinos Fidel y Raúl Castro, don Gilberto le advirtió a Fidel lo siguiente: Sabemos que se prepara un complot para matar a Raúl…, sacar a usted de sus casillas y aprovechar la ocasión para matarlo. Yo creo que es urgente su salida del país. No espere usted. Le damos inmediatamente su visa para México. No sólo salieron de Cuba Fidel y Raúl en calidad de exiliados a México, sino también muchos otros opositores a Batista. Entre ellos, Cándido de la Torre, quién ya estando en nuestro país, fue secuestrado por un comando batistiano que lo devolvió ilegalmente a la isla. Gracias a la tenacidad y férrea defensa del derecho de asilo por parte de don Gilberto, logró arrancarlo de las garras de los gorilas de Batista y le salvó la vida.
En 1961, don Gilberto vivió como uno más de los cubanos, la invasión yanqui a Bahía de Cochinos y en 1962 fue pieza clave sin lugar a dudas, de que México fuera el único país del continente americano que votó en contra de la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA). Expulsión orquestada por el imperio yanqui y los gobiernos títeres de América Latina. Tal parece que con el actual ataque a Venezuela y Cuba por parte del gobierno norteamericano, el imperio quiere volver a un nuevo colonialismo con gobiernos protegidos y bajo su total dominio.
En noviembre de 1964, don Gilberto dejó o renunció, después de once años, seguir al frente de la misión diplomática de México en Cuba, como un gesto ético y sobre político, en contra del que a la postre sería presidente de la República, el genocida Gustavo Díaz Ordaz, por quién sentía una gran animadversión, como lo refieren algunos investigadores. Como bien lo dice el Mtro. Rafel Rojas en el ensayo Gilberto Bosques y su ejercicio de la práctica del asilo en Cuba 1953-1964, don Gilberto fue testigo directo (de) los meses posteriores al golpe de Estado de Batista, (de) la insurrección contra Batista, el triunfo de la Revolución cubana, [y] el giro hacia el socialismo de esa revolución.
Al despedirse de Cuba, don Gilberto dijo a los asistentes lo siguiente: Saben que he vivido muy intensamente la vida del pueblo cubano durante estos once años. He puesto mi mayor empeño y esfuerzo por cuidar las relaciones de amistad que siempre han existido entre nuestros países. […] si yo merezco algún recuerdo del pueblo cubano, que me recuerden como un mexicano que ama a Cuba.
Don Gilberto, poblano ejemplar y universal, supo poner en alto los principios de nuestra política exterior: la no intervención y autodeterminación de los pueblos, principios hoy puestos en en riesgo ante la implantación de la ley de la selva en las relaciones internacionales, por el sociópata Donal Trump.
En abril de 1961, un contingente de estudiantes de la UAP a cuya cabeza iba Enrique Cabrera, llevó a cabo una manifestación de repudio a la invención yanqui y en solidaridad con el pueblo y gobierno Cubano. Ayer como hoy, un grito se vuelve a escuchar en los zócalos y plazas públicas ¡¡¡Cuba sí, yanquis no!!!
PD.
- Haciendo una revisión del material acerca de la estancia de don Gilberto en Cuba, me llamó mucho la atención que hay muy poco y de autores poblanos, prácticamente no encontré nada. ¿No acaso la mutilación de la memoria es otra forma dominación y sobre todo, de invisibilizar a un hombre que fue profundamente solidario con la Revolución Cuba y que nos revela la cultura política de la élite o casta política e intelectual que tenemos?
Hace unos cuantos años, le propuse al ayuntamiento de Xicotepec de Juárez a través de un amigo, que se les hiciera un homenaje o alguna actividad similar, a la presencia muy bien documentada que Fidel, Raúl, El Che, Camilo Cienfuegos, estuvieron Xicotepec en noviembre de 1956, poco antes de embarcarse en el Granma rumbo a Cuba. La idea era invitar al embajador de Cuba en nuestro país y hacer la ruta de Fidel: CDMX, Xicotepec, Tuxpan, Veracruz. El ayuntamiento conformó un pequeño equipo para valorar la propuesta. En una de sus reuniones de este equipo, personas autodefinidas como cronistas municipales y avaladas por el ayuntamiento, pusieron el grito en el cielo, pues palabras más, palabras menos, no estaban dispuestos a festejar a ese comunista y dictador, de acuerdo a lo que me comentó el compañero. Entre ese grupo selecto de ¿cronistas? se encontraba una ex presienta municipal de Xicotepec que tuvo un desempeño más que gris. En esos años, el ayuntamiento lo presidía la hoy dip. Guadalupe Vargas.
Hay muertos que siguen dando batallas y causan pánico.

Don Gilberto sentado al centro, flanqueado por Raúl, Fidel y el Che.
Foto: Acervo Histórico Diplomático/SRE.