“Deja el romanticismo a un lado, esto es un negocio”, me escribió alguien, una cuenta de tantas en la red de Elon Musk. Su comentario fue en respuesta a un par de trinos que dejé ahí sobre la venta de e-consulta y la toma del control del espacio digital de noticias más longevo en el ecosistema mediático mexicano.
Fue Pablo Ruiz, director de Quadratín Puebla, quien dio el campanazo y en la mañana de ayer nos contó de la llegada de dos Leticias a apoderarse operativamente del portal que desde hace 23 años encabeza el colega Rodolfo Ruiz. En su columna Pablo dijo:
“De malos modos, atropellando y amenazando a la plantilla de personal de ese medio de comunicación digital, tomó el control gerencial una persona identificada como Leticia Monserrat Oliva Valdez, quien se presentó como representante legal con amplios poderes otorgados por el nuevo propietario. Mientras que la responsabilidad editorial la asume otra Leticia, Leticia Montagner García, como subdirectora de contenidos de e-consulta, en el peldaño de la antesala para el ascenso posterior”.
Contrario a lo que la cuenta en twitter me escribió, esto no es un asunto de negocios. Es un asunto que nos atañe primero a las y los lectores del portal, pues atendía en mayor o menor medida según sea el caso, nuestras necesidades informativas y con ello nuestro derecho a la información. Atañe también a la sociedad poblana entera, pues la decisión empresarial es en detrimento de la calidad democrática del estado y merma una de las funciones claves de la prensa: la vigilancia al poder.
Me explico. La decisión de Rodolfo de vender está precedida de una largo embate desde el poder político local para castigar el periodismo ejercido por el director del periódico en sus escritos y en su oferta noticiosa.
Un ejercicio periodístico que, con su altas y sus bajas, con sus buenos y malos momentos, con sus propias pifias, sus filias y sus fobias (que humanos somos todos, o casi todos), ha estado ahí siempre para incomodar al poder.
Por las páginas digitales del portal han pasado grandes colegas, reporteros, reporteras, editores, editoras que han ejercido su trabajo hasta la extenuación, dejándose ahí la piel por ofrecer notas, crónicas y reportajes que al día siguiente marcarán la agenda, y todos ellas y ellas han hecho del portal un espacio noticioso de referencia.
Y eso va más allá de la venta de una empresa, va más allá porque el portal es de los pocos espacios que de verdad abona en la pluralidad de voces necesarias para que el debate democrático no sea el monólogo del poder. Y con su viraje informativo, ya delineado por Pablo Ruiz en su columna (“La nueva administración en esa empresa de periodismo digital, las Leticias tiraron línea editorial a reporteros y editores para advertirles quiénes son “los intocables”: Alejandro Armenta; el jefe del gabinete estatal, José Luis García Parra, y el secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Parra”) lo meterá de lleno en la uniformidad del boletín de gobierno como narrativa impuesta que priva en la mayoría de los medios poblanos.
La decisión atañe a tirios y troyanos porque lo que está en juego es el derecho de la ciudadanía a estar informada, sin que la primera consideración editorial de si algo se publica o no sea el contrato publicitario.
Pablo habla de un acuerdo con un socio que de momento se mantiene en las sombras pero hila datos para apuntar al grupo político dominante como la mano que mece la cuna, el empresario parece ser sólo un puente en la transacción.
Mis propias fuentes hablan del lento cambio editorial ejemplificado en la decisión de meter un boletín que intentaba imponer la idea de que la mayoría de la población está de acuerdo con el proyecto más cuestionado a la actual administración, el cablebús, como nota principal sin cuestionar la información. Así, sin más.
Es cierto, e-consulta no desaparece, o al menos no de momento, lo que tocaron no fue a la empresa, fue algo mucho más profundo, su quehacer periodístico, y ahí quien pierde esa voz crítica es la sociedad en su conjunto.