septiembre 15, 2026, Puebla, México

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De la Marea Rosa en defensa de la democracia a la fundación de Somos México como partido de oposición / Aracely Barbosa Sánchez

Taller del Dato al Relato / Mundo Nuestro-Ibero Puebla

Hace cuatro años, asistí a una manifestación en el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México. En ese momento no tenía muy claro qué estaba pasando en el México, pero unos días antes comencé a ver que organizaciones civiles estaban convocando a salir a manifestarnos por una reforma electoral propuesta por el entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador. Sin ser experta en derecho electoral, me percaté de que se trataba de una amenaza a nuestro árbitro electoral y, por ende, a nuestra democracia.

Me encontraba rodeada de personas mayores, de 50 años en adelante tal vez. De momentos me encuentro a algún joven al igual que yo, pero es un grupo de edad con menor presencia. Las pancartas estaban repletas con consignas como “El INE no se toca”, “la democracia no se toca” y, “no al autoritarismo”, a la par del color rosa que portaban en apoyo al árbitro electoral, dieron fuerza a una marea que incomodaría al hombre del palacio. La Marea Rosa. 

Resalta la presencia de una generación que vio nacer nuestras instituciones democráticas y tiene la conciencia histórica de lo que fue vivir en un país de partido hegemónico. En la época del régimen priista, el gobierno era quien decidía quien ganaba las elecciones y reprimía a cualquier fuerza opositora que surgiera.

De tal forma que, mientras escuchaba el discurso de una figura simbólica para la transición de ese autoritarismo a una democracia, José Woldenberg, me quedó claro que la defensa de la democracia es una lucha que nos compete a todos sin importar la edad. Woldenberg fue el primer presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), institución antecesora al Instituto Nacional Electoral (INE) que conocemos hoy, y cuya fundación fue un logro para la ciudadanía para que el conteo de votos en las elecciones fuera transparente. Por eso, la presencia de Woldenberg en esta primera manifestación fue tan importante y quien expresó: “Estamos aquí reunidos con un solo objetivo claro y trascendente, defender el sistema electoral que varias generaciones de mexicanos construyeron, que ha permitido la convivencia y competencia de la pluralidad y la estabilidad políticas, la trasmisión pacífica de los poderes”.

Sin embargo, no fue solo una manifestación, la Marea Rosa se contextualiza en tres fechas clave: 1) noviembre de 2022 cuando fue la primera manifestación, ante el anuncio del llamado “Plan A” de reforma electoral del expresidente Andrés Manuel López Obrador; 2) febrero de 2023, la segunda manifestación cuando se presenta el “Plan B”; y 3) mayo de 2024 cuando se presentó el “Plan C” y las elecciones federales estaban a tan solo un mes de llevarse a cabo.

La irrupción de la sociedad en 2022 jugó un papel fundamental para frenar el “Plan A”. Ya que en ese momento los partidos opositores PRI y PAN estaban peleados, y la sociedad civil presionó en el Monumento a la Revolución, a que votaran en contra de la propuesta del ejecutivo.

Esta primera propuesta de reforma electoral generó temor entre la ciudadanía de un debilitamiento del Instituto Nacional Electoral, ya que planteaba reemplazar el INE por el INEC, disminuir el número de 11 a 7 los consejeros electorales, disminuir financiamiento a partidos políticos y desaparecer a los legisladores por representación proporcional o plurinominales. También bajo el argumento de ahorrar, se quería eliminar los Organismos Públicos Locales (OPLEs) y pasar sus actividades al INEC. Esa propuesta no pasó en la tramitación legislativa por no contar Morena y aliados con la votación suficiente.

Al ser rechazada esta primera propuesta, López Obrador intenta pasar el “Plan B” un paquete de reformas a seis leyes secundarias para modificar el sistema electoral: Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe), Ley General de Partidos Políticos, Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, Ley General en Materia de Delitos Electorales, Ley Federal de Consulta Popular, y Ley General de Comunicación Social.

En este contexto, surge la segunda manifestación de la Marea Rosa, pero en esta ocasión en el Zócalo de la Ciudad de México. Entre diciembre de 2022 y febrero de 2023 la Cámara de Diputados y de Senadores aprobaron esta reforma, y la ciudadanía tenía por objetivo presionar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que declarará esta reforma como inconstitucional. Los oradores fueron el ministro en retiro de la SCJN, Juan Ramón Cossío, y la periodista Beatriz Pagés.

En mayo de 2023, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutió y declaró anticonstitucional la primera parte del “Plan B” de AMLO, pues la mayoría de los ministros consideraron que existieron “claras violaciones” durante el proceso legislativo en que se aprobaron dichas modificaciones.

Así, en 2024 López Obrador anuncia la propuesta del “Plan C”, entre varios puntos que proponía, lo que más alarmó a la población es que hizo un llamado a que su partido y aliados obtuvieran la mayoría calificada en el Congreso para que se puedan hacer reformas a la Constitución, “hay que ir por los 334 diputados en la próxima elección para poder llevar a cabo reformas constitucionales. Ese es el plan C”, exclamó el exmandatario.

En la última manifestación, la ciudadanía se movilizó con un abierto apoyo hacia la candidata de oposición Xóchitl Gálvez, al considerar que era necesario pasar de la movilización social al respaldo de una candidatura que, de ganar, podría frenar el Plan C.

Sin embargo, en las elecciones de junio de 2024, sucedió lo contario. La mayoría de la población salió a votar por la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum, quien había anunciado darle continuidad al proyecto obradorista. Pero lo más grave fue que su partido y sus aliados, Morena, PT y PVEM se dotaron de una supermayoría en el Congreso que no les correspondía. Tuvieron 54% de los votos y les dieron el 73% de la Cámara de Diputados. Cuando la Constitución pone dos límites: No se puede tener más del 8% de sobrerrepresentación ni más de 300 diputados. Para que ninguna fuerza por sí sola cambie la Constitución ni haga trampa. Esa regla se aplicó por partido, aunque en la elección participaron en coalición.

Ante este desbalance de poder, y lo que representó la pérdida del contrapeso del poder legislativo, la Marea Rosa tuvo que buscar otras formas de acción para frenar el proceso de erosión democrática. Varios de los líderes que organizaron las manifestaciones, tomaron la decisión de fundar un partido de oposición, una opción nueva y más cercana a la ciudadanía. Surgiendo así, a inicios de 2025 la organización política Somos México.

Somos México no es la Marea Rosa en su totalidad, pero la mayoría de sus integrantes de ahí vienen. Actualmente están en la espera de que el Tribunal Electoral les otorgue el registro como partido político para poder competir en las elecciones de 2027, pero han denunciado obstáculos para que les otorguen el registro. Por ejemplo, el presidente de Somos México, Guadalupe Acosta Naranjo afirmó que continúan luchando para recuperar las 41 asambleas que le invalidó el INE, con lo que pasaron de 246 a 205, apenas cinco más de las 200 requeridas.

Acosta Naranjo ha amenazado con volver a movilizar a la ciudadanía en las calles durante los partidos del Mundial, si no les otorgan el registro. De hecho, se observaron mantas en diferentes puntos rumbo al Estadio Banorte en el marco del partido México vs. Portugal, con la frase “todos tenemos derecho a jugar, ¡registro ya Somos México!”

A través de los obstáculos que las autoridades electorales le han puesto a Somos México, queda claro que Morena no quiere permitir el avance de una fuerza política opositora. Pero en junio de este año, se pondrá a prueba qué tan democrático es el gobierno actual, al permitir la pluralidad política y la creación de una oposición ciudadana.

De la movilización de Marea Rosa a la creación de Somos México, lo que queda claro es que México necesita apertura a escuchar las exigencias de la ciudadanía y necesita un liderazgo político dispuesto a hacer frente al proyecto antidemocrático del régimen de Morena.

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