Los pueblos indígenas no son una reliquia del pasado, sino actores del presente y futuro. Evo Morales
El pasado día lunes el periódico La Jornada nacional publicó en su edición impresa una declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum cuyo encabezado decía: Hasta que indígenas digan ya, ley irá al Congreso. La posposición de la iniciativa Sheinbaum de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, que estaba programada para enviarla a la Cámara de Diputados el día 12 del presente mes, día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular fue, desde mi punto de vista, un gran triunfo de las más de 90 comunidades, pueblos y movimientos indígenas en resistencia y rebeldía que se opusieron a los largo y ancho de nuestro país; desde las montañas a la selva, pasando por el Istmo y el desierto y de pueblos indígenas y afrodescendientes que habitan en nuestras costas, a esta farsa de consulta. Iniciativa peligrosa con claros tonos de despojo y un evidente tufo neoliberal. Triunfo que se debe a más de 90 comunidades, pueblos y movimientos indígenas en resistencia y rebeldía y en defensa de su territorio recursos naturales e identidad cultural.
En contrapartida fue también una evidente derrota del neoindigenismo corporativo, marca 4T, que cada vez más se parece como dos gotas de agua, al Echeverrista Consejo Nacional de Pueblos Indígenas (CNPI) del ex Instituto Nacional Indigenista, creado en 1975 durante el gobierno del genocida Luis Echeverría Álvarez. Mientras, el flamante Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas instaló en febrero del 2024 su Consejo Nacional de Pueblos Indígenas. ¿Quién los eligió? ¿Cómo se eligieron? Misterio.
La consulta de la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos violaba de entrada, el derecho al consentimiento y consulta, libre, previa, informada y culturalmente informada de los pueblos y comunidades indígenas, al reconocimiento pleno de su territorio y los bienes naturales de sus subsuelos y la trampa de la consulta no vinculatoria acerca de los llamados proyectos estratégicos del estado. Los artículos 33, 157, 158 y 159 de dicha ley, dejan fuera del control comunitario sus recursos estratégicos y su Patrimonio Cultural. La ley daba el tiro de gracia al autogobierno y a la libre determinación de los pueblos indígenas, entre otros cuestionamientos. Y una estupidez del tamaño del mundo: los pueblos indígenas y afrodescendientes sólo tienen existencia real si están reconocidos en el padrón del INPI.
Esta derrota fue una gran derrota para Adelfo Regino y su equipo de trabajo.
Amor que no está en la nómina, no es amor. Veamos otra faceta de la nota aparecida en La Jornada. En esa misma nota declara el intelectual orgánico del neoindigenismo 4T, Adelfo Regino, que en los dos primeros años de este sexenio se han ejercido 25 mil 424 millones de pesos del Faispiam para la realización de 52 mil 547 obras. Visto de bulto y sin reflexionar, parece una muy buena cantidad de dinero en apoyo a los pueblos indígenas y afrodescendientes, pero si lo contrastamos con otras cuestiones financieras, dicho presupuesto languidece. Espero que alguien le informe al director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) que en estos dos mismos años de los que presume Adelfo, las y los mexicanos (se incluye a indígenas y afros), hemos pagado un poco más de tres billones de pesos de puros intereses de la deuda pública y hasta ahora, sólo se han beneficiado unos cuántos bancos/banqueros. Tan sólo durante el presente año, vamos a pagar 34 mil millones de pesos para el pago de intereses del Fobaproa, dos veces y medio más que los destinado, vía Faispiam a los pueblos indígenas.
Considero que sería también bueno que le informen al director del INPI que en el presente año, pagaremos 1.6 billones de pesos de intereses de la deuda pública, monto estratosféricamente mayor a los 13 mil 500 millones destinados a dichas comunidades, sin considerar que el próximo año volveremos a pagar esos mismos 1.6 billones de intereses de la deuda pública y 48 mil millones de pesos de la deuda del Fobaproa. Espero que sus asesores le expliquen que un billón de pesos son mucho más que algunos miles de millones de pesos; nada que presumir.
El proyecto estrella al que hace referencia Regino es el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, (FAISPIAM). Durante el presente año, como se mencionó líneas arriba, se van a repartir 13 mil 500 millones de pesos entre aproximadamente 17 mil comunidades indígenas y afrodescendientes. En promedio, a cada una de estas 17 mil comunidades les corresponderán la fabulosa cantidad de $794 mil 117 pesos, como podemos ver, no llega ni a un millón de pesos por comunidad. ¿Esto es hacerles realmente justicia a los pueblos indígenas y afrodescendientes como demagógicamente se pregona? Y vía la iniciativa de ley Indígena, se pretende legalizar el saqueo de sus riquezas y Patrimonio Cultural.
Cabe la pregunta ¿en dónde está el amor a los pueblos originarios y afrodescendientes que tanto se pregona? Este amor no se refleja ni en el trato y respeto hacia ellos y mucho menos, en el presupuesto público federal y mucho menos en el estatal y menos aún, en los presupuestos municipales.
Breve recuento de la situación social de los pueblos indígenas.
De acuerdo a datos oficiales, la pobreza multidimensional en la población indígena se sitúa alrededor de entre 60.8% al 66.3% de la población.
80% de la niñez indígena vive en la pobreza, y casi la mitad padece pobreza extrema (REDIM) y el 60% de las mujeres indígenas son pobres (38% en pobreza moderada y 23% en pobreza extrema), enfrentando graves carencias en seguridad social, 76.6%, servicios básicos en la vivienda 53.2% y salud 47% (INEGI). De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en Puebla 109 municipios presentan una alta presencia de pueblos indígenas, y de estos, el 60% de su población vive en condiciones de pobreza. Situación que la hemos naturalizado. (Pobreza y Población Indígena en México) Somos la segunda entidad, después de Oaxaca, con el mayor número de municipios con población indígena en pobreza.
A lo anterior, debemos agregar el informe del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), que documentó un incremento del 43% de agresiones contra defensores ambientales y comunitarios en México durante 2025, alrededor del 75% de dichas agresiones, violencia y desapariciones, fueron contra los defensores ambientales indígenas. Los estados con mayores agresiones a defensores ambientales según CEMDA, fueron la CDMX, Puebla y Oaxaca.
Desafortunadamente, los líderes indígenas de Morena y sus partidos aliados y de los gobiernos de la 4T, no tienen que preocuparse por una posible represión, pues la inmensa mayoría de ellas y ellos solo han centrado su lucha en conseguir un puestos en los distintos niveles de gobierno o bien, en la burocracia partidista y actualmente, persiguiendo una candidatura, evidentemente, no les interesa en lo más mínimo la defensa sus territorios, su agua, ríos, bosques, Patrimonio Biocultural, cultura, lenguas , saberes, tradiciones y bienes comunes.
A 534 años de la invasión y conquista de nuestro continente y a unos días de conmemorar el primer gran etnocidio llevado a cabo por los invasores y conquistadores españoles en la ciudad sagrada y ceremonial de Cholula, llevado a cabo el 15 y 19 de octubre de 1519 y después de la imposición e proyectos políticos, religiosos, culturales, educativos, sociales y económicos, tanto europeos como anglosajones y del capital corporativo imperial, los pueblos indígenas no tienen nada que celebrar y acaban de dar una muestra más de vida al lograr la posposición de la iniciativa de Ley Indígena marca 4t y han dado muestras cabales de que están más vivos que nunca y son, sin dudad alguna, los verdaderos defensores de nuestra soberanía nacional al luchar cuerpo a cuerpo, contra las empresas vampiros y de capitalismo rapazas, tanto transnacionales y nacionales, sea en la bahía de Ohuira con los hermanos Yoreme, los Totonacos de la Sierra Norte, los hermanos nahuas de las Cholulas, Xoxtla, Valle de Tehuacán y Sierra Negra o los hermanos Binnizá del Istmo de Tehuantepec y Mayas de la península de Yucatán, sin olvidar a los hermanos Tének y Nahuas de la Huasteca Potosina; ellas y ellos, han sido y son, los grandes defensores de la soberanía nacional. Basta ya, de quererles imponer una ley que no han pedido y menos quieren. Felicidades por su triunfo.


La presidenta Claudia Sheinbaum saluda a representantes de comunidades indígenas y afromexicanas en la ceremonia por el Día de la Resistencia de los Pueblos. Foto Presidencia














