A Piero lo conocimos en México a comienzos de los años setenta porque en la radio sonaban sus canciones más populares: Llegando, llegaste, Mi viejo, Juan Tequila, No te vayas, por favor, Si vos te vas…
La portada del LP era un gran retrato suyo con el nombre de las canciones. Piero ponía la música a la poesía de José Tcherkaski.
Juan Boliche se llamó en México Juan Tequila y en ella se lamenta de la pobreza:
Tengo una vida de pobre/ a veces lamenta Juan: “Apenas pago mi copa/ yo nunca puedo invitar…
Mi viejo compuso un himno al padre, a ese que es un héroe en la niñez y un villano en la adolescencia y juventud. Hasta que envejecemos, entonces comprendemos que es un gran tipo mi viejo.
Ahora ya camina lerdo/como perdonando el viento. / Yo soy tu sangre, mi viejo. /Soy tu silencio y tu tiempo.
Él tiene los ojos buenos y una figura pesada/La edad se le vino encima/Sin carnaval ni comparsa/Viejo, mi querido viejo…
Y le canta al amor y la alegría en Llegando, llegaste.
Llegando, llegaste/Te miré de frente/ Después puse un nombre, te llamé ternura/Me fui animando/luego te besé…
Pero en Argentina, el músico de origen italiano no podía ser ajeno a la dictadura militar, y empezó a cantar contra aquellos que asesinaban, encarcelaban y coartaban la libertad de expresión. Por eso fue perseguido, tanto que tuvo que salir del país.
Para evitar la censura y no incomodar a los militares, decidió hacer un disco para niños con canciones de un amigo suyo, el sacerdote Alejandro Mayol: Sinfonía inconclusa en “La” mar. El LP (Long Play) se distribuyó en todo el país: La creación, La canción de la abuela, Los indios pirulines, Sinfonía inconclusa en la mar, son algunos de los tracks. Hoy ha sido digitalizado y aún es posible conseguirlo en CD o en las plataformas de streaming.
Antes, en 1975, Orfeón Dimsa edita en México un LP que tendría poca distribución y cuyas canciones jamás se escucharían en la radio mexicana, pese a que incluyeron varias amorosas o con otro contenido, y donde nuevamente hace mancuerna con José Tcherkaski. El disco se llamó Para el pueblo lo que es del pueblo en Argentina, pero en nuestro país no tendría título, para qué provocar. Eran tiempos del todopoderoso PRI, cuyos gobiernos controlaban todo y combatían a la guerrilla y a la disidencia política con cárcel, muerte y desapariciones.
Un gran retrato en color rojo del músico, su nombre y el nombre de las canciones eran la portada.
En Para el pueblo lo que es del pueblo narra la situación política de Argentina y la de muchos países latinoamericanos de esa década.
Libertad era un asunto mal manejado por tres/ Libertad era almirante, general o brigadier.
Comer bien era muy raro/comer poco era normal, comer era subversivo para el señor militar/
Era un acto de violencia, la alegría popular/ El pueblo tiene paciencia, dijo un señor general/
Estudiar era un pecado, clandestino era saber/ Porque cuando el pueblo sabe, no lo engaña un brigadier./
Para el pueblo lo que es del pueblo/ porque el pueblo se lo ganó/ para el pueblo, liberación…
Prohibiremos la esperanza y prohibido está nacer/ No será mucho, almirante/ faltaba más coronel…
Y continúa su rebeldía con Que se vayan ellos:
Piden las paredes libertad/la calle espera, la gente sabe/
Es que hay un juramento y hay silencio/ Y hay un hombre, amor, que resucita/ Somos territorio de violencia./
Mi pueblo habla, mi pueblo grita/
Basta de muerte, basta de morir morir/ Que se vayan ellos/ que se vayan ellos, los que no dejaron nacer y vivir/Que se vayan ellos/los que encarcelaron, los que torturaron, los que te mataron/Los que te prohibieron gritar libertad/
Completan el LP El Chavo Ramón, Pienso en vos, Y te vas -también llamada Paloma de papel y que interpretó Nicola di Bari-, Así es la ciudad, Cosas, Uno al diez, Canción de cuna para despertar a un hijo -con letra y música de Marilina Ross, Te recuerdo Amanda -del chileno Víctor Jara, y Mimila vedette -de Facundo Cabral.
Canción de cuna para… es un texto realista para un hijo que está por nacer:
Te estoy esperando, no demores mucho/ porque hay tantas cosas que hacer en el mundo/
despierte mi niño, despierte mi sol/ despierte pedazo de mi corazón.
Yo sé que te esperan dolores y penas/que vivir es duro y se es feliz apenas/ pero con tu ayuda y la de otros más, haremos que al fin se pueda respirar.
Te tengo guardado en un cajón la risa, en otro ternura y en otro caricias/ y uno está vacío para que después lo llene la dicha de verte crecer./
En Cosas, situaciones cotidianas:
Hay cosas que a mí me pasan/ que a vos te pasan también/ tener un sueldo en la mano, y en la otra un fin de mes…
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Y amorosas en Y te vas:
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Por qué te vas a perseguir el sol/ayer decías que sí, amor, amor, amor/ y te vas…/
Que tenga la alegría o esa cosa que tenés/que trate de arreglar el mundo como vos tratás….
Que corra, salte, vibre y acaricie como vos…/
Que coma chocolate y se manche como vos…
Piero, cuyo nombre real era Piero Antonio Franco de Benedictis, nació en Italia el 19 de abril de 1945, pero cerca de los tres años, llegó con sus padres a Argentina; también era colombiano porque Ernesto Samper le concedió la nacionalidad.
En 2017, la periodista colombiana, Maureen Maya Sierra lo convenció de escribir su biografía, Piero, mi querido Piero, que en nuestro país sólo se consigue en formato electrónico o e-book. Pero a mí se me antoja leerla en papel.
Este 7 de octubre de 2026, Piero ha muerto a los 81 años en su querida Argentina. Con él también se va una época llena de idealismo, en que la juventud creía en la posibilidad de cambiar este mundo lleno de injusticias e indiferencia.













