octubre 29, 2026, Puebla, México

octubre 29, 2026, Puebla, México

Cholula y su Cédula Real. Sometimiento, evangelización y reconfiguración territorial / Dra. Margarita Tlapa Almonte

Corporativo Valladolid y REZAC

Cholula, la milenaria ciudad del actual estado de Puebla, ostenta un legado histórico inigualable, es recordada como un verdadero coloso en el mundo prehispánico, por su imponente desarrollo urbano y su enorme relevancia religiosa y comercial, por lo que se consideró como metrópoli sagrada y uno de los centros más deslumbrantes y con mayor influencia cultural, comercial y religiosa de todo Mesoamérica. Su importancia, no solo radicaba en su inmenso tamaño territorial y su densidad de población, sino también en su poder económico y el prestigio religioso que irradiaba a lo largo de toda la región, como centro religioso donde viajaban desde tierras lejanas miles de peregrinos y comerciantes para rendir culto a Quetzalcóatl, lo que generaba un flujo constante de riqueza y de intercambio comercial.

La gran ciudad prehispánica tolteca-chichimeca de Tollan Cholollan gozó de un florecimiento continuo por más de 300 años, desde fines del siglo XII d.C., hasta su conquista española en octubre de 1519. Esta fama de ciudad sagrada, opulencia y magnificencia quedó registrada en las crónicas de la conquista, donde el conquistador español Hernán Cortés en su Segunda Carta de Relación dirigida al emperador Carlos V, describe a Cholula (llamada por él Churultecal o Cholollan) no con una fascinación pacífica, sino como una imponente, densamente poblada y próspera ciudad-estado independiente, una ciudad fascinante, comparándola en magnitud y belleza con las propias urbes europeas de su tiempo:

“…es la ciudad más hermosa de mirar por fuera que hay en España, porque es muy torreada y llena de comunidades… Certifico a Vuestra Alteza que yo conté desde una mezquita cuatrocientas treinta y tantas torres en dicha ciudad, y todas son de mezquitas…”


Hernán Cortés, Segunda Carta de Relación (1520)

Los aspectos principales que Cortés señalo en la descripción sobre Cholula en su Carta a la Corona Española fueron: su ubicación y extensión territorial, ya que la ciudad estaba asentada en un llano y se calcula que contaba con unas 20,000 casas en el cuerpo principal de la urbe y otras tantas en los arrabales, lo que denotaba una gran concentración de población. Tenía autonomía política por ser un señorío independiente que no rendía obediencia a ningún señor exterior, aunque mantenía afinidades o alianzas cambiantes con los señoríos vecinos como Tlaxcala (Tascaltecal). La indumentaria y costumbres de la gente de Cholula era de forma más refinada que los tlaxcaltecas; describió Cortés que los ciudadanos principales usaban gabanes o capas (albornoces) sobre sus ropas habituales y su organización urbana y religiosa era de carácter de gran centro ceremonial y comercial, con numerosas torres, mezquitas o templos elevados (cúes) que humeaban ofrendas continuas.

Hernán Cortés, aunque admiró esta riqueza de la ciudad, percibió a Cholula como peligro estratégico, por lo que decidió acusar a sus habitantes de tramar una emboscada junto con los mexicas, lo que desencadenó la violenta Matanza de Cholula en octubre de 1519. Después de la masacre (18 años después de la Matanza de Cholula de 1519), inició la reorganización de población indígena sobreviviente, política, administrativa y de evangelización bajo el control de la Corona Española, legitimando así la sumisión tras la masacre. Este periodo estuvo marcado por una profunda transformación que convirtió a la antigua metrópoli prehispánica en un asentamiento colonial bajo la figura jurídica de “República de Indios”, ocurriendo el saqueo y sometimiento, la pacificación impuesta al someter a las autoridades sobrevivientes, obligando a los cholultecas a forjar una alianza con los españoles y tlaxcaltecas, de esta forma los conquistadores abandonaron Cholula el 1 de noviembre de 1519, dejando una ciudad incendiada, desmantelada, diezmada que de manera gradual comenzó a repoblarse bajo las directrices coloniales.

Inicia el proceso de reconstrucción y evangelización de 1520 a 1530, a través de la reorganización urbana, iniciando la edificación de Cholula novohispana, aplicando el sistema de traza reticular sobre la urbe indígena. Surgen epidemias de viruela introducidas por los europeos, reduciendo drásticamente la población nativa que origina el despoblamiento al verse diezmada, para posteriormente continuar con la reconstrucción de la ciudad de 1520 a 1525. Cholula enfrenta una crisis demográfica, al igual que en el resto del Valle de Anáhuac, a pesar de la destrucción física y la muerte masiva, la ciudad fue reedificada rápidamente y repoblada por órdenes coloniales, manteniendo una gran parte de sus linajes y nobleza indígena local, logrando el resurgimiento urbano de la ciudad.

Al mismo tiempo, la evangelización inicia con la destrucción religiosa y sustitución con la demolición de los antiguos teocallis mesoamericanos, para levantar templos católicos, sentando las bases para lo que serían monumentos como el templo de San Gabriel o la Capilla Real. La llegada de la Orden franciscanos toma el control de la doctrina espiritual en la región, iniciándose la planeación y cimentación del majestuoso Convento de San Gabriel, con el objetivo de superponer la fe católica y transformar el “modelo de ciudad sagrada” al culto hispánico. Los franciscanos asumen el control espiritual de 1520 a 1530, convirtiendo a Cholula en el centro operativo de evangelización a gran escala dentro del valle poblano. Posteriormente, de 1531 a  1535 ocurrió la subordinación territorial y la fundación de Puebla, ciudad que fue diseñada exclusivamente para el asentamiento de colonos españoles; por lo tanto, la ciudad de Cholula sufrió una severa reducción territorial , mediante el despojo de tierras  (perdida de ejidos) que favorecieron el crecimiento económico y agrícola de nueva población española de Puebla, quedando geográficamente subordinada a los intereses de la nueva metrópoli colonial, debido a que las autoridades coloniales recortaron de manera drástica el amplio territorio que antes controlaba el señorío de Cholula, reduciendo drásticamente su perímetro legal de tierras ejidales.

En el periodo de 1535 a 1540 a Cholula le otorgan el reconocimiento de la Corona Española. En 1535 por mando real de Felipe II ordenó administrativamente que se reconociera a Cholula bajo la advocación de San Pedro, y entonces concede medir una legua de tierra por cada viento desde su iglesia para ejidos y necesidades de la comunidad. Dos años después un 27 de octubre de 1537 el Rey de España, Carlos V firma el título de Cédula Real en la que otorgó formalmente a San Pedro Cholula el título de Ciudad y el rango de República de Indios.

La Cédula real es el decreto real que otorga la Corona Española de manera legal, dota a la población nativa de un sistema de cabildo propio con gobernantes, alcaldes y regidores indígenas para su administración interna, protegiendo formalmente el territorio de la instalación desmedida de residentes españoles en su núcleo central, al mismo tiempo que se prohibía el asentamiento de españoles en dicho territorio prohibiendo inicialmente el asentamiento libre de civiles españoles en su núcleo para proteger la recaudación tributaria y el gobierno local. Con esta merced, el gran territorio de Cholula se vería reducido a 10 kilómetros, en beneficio de la recién fundada ciudad de Puebla que era exclusiva para españoles.

Cholula se convierte así en la segunda concentración de indios que recibía este título después de Tlaxcala en 1535, junto con otras seis urbes indígenas: Pátzcuaro en Michoacán; Tlaxcala, Cholula y Huejotzingo en los valles cercanos a Puebla; y San Juan Tenochtitlán y Tezcoco en la cuenca del Anáhuac. El escudo de Armas de la Ciudad llegó hasta 1540. El galardón estaba dividido en cuatro cuarteles: en el primero un aspa con dos clarines y cinco estrellas de oro en campo sinople; en el segundo estaba representada la gran pirámide coronada por una cruz púrpura; el tercer cuartel tenía un león rampante armado de espada y barreado de negro; el último representaba la acequia Aquiahuac, con matas de tule y cuatro patos. No es sino hasta el 18 de agosto de 1553 en Valladolid donde se emite el título de ciudad y blasón. 

La real cédula estampada en Valladolid con la firma de Carlos I, el 27 de octubre de 1537, la cual reza:

 “[…] para la buena administración de justicia y buen gobierno [y] para que estén en policía los indios, nombrase [el virrey] cada año un gobernador, alcaldes ordinarios, alguacil mayor, escribano y demás oficiales de república para que entren en concejo y hagan sus cabildos y ayuntamientos en la forma acostumbrada [en la península ibérica]”.

Miembros de los estratos nobles de ambas corporaciones debían ser reclutados para conformar las primeras generaciones de magistrados indios y oficiales de cabildo, tal como el rey lo ordenaba. Aquellos que el virrey tuviera a bien nombrar tenían que ser caciques y principales electos a su satisfacción y confianza “por así prestarse al real servicio”. Esta renovación política entre los indígenas del inmenso valle del Alto Atoyac, si bien tardó en formarse, marcó un parte aguas en la organización política india de Nueva España entera. En contraste con esta precocidad regional en la erección de las repúblicas de naturales, los trastornos sucesorios del valle de México demoraron un poco la implementación de las municipalidades indias.

Con el título de ciudad durante todo el periodo colonial fuer centro de “segundo orden”, siendo Puebla la ciudad de primer orden, una ciudad prehispánica con carácter urbano con el fin de asegurar el control administrativo el pago de tributo y la evangelización ya que la Corona necesitaba una ciudad reorganizada de la centralización y agrupación de poblaciones.

“El Rey. Por quanto vos los caziques, concejo y universidad del

pueblo de Cholola que está y recide en essa tierra de la Nueva España, nos

hicisteis relación disiendo que nos servisteis en la conquista y pacificación

dél y de su comarca con vuestras personas y armas ayudando a los

españoles en todo lo que fue posible, trayendo y reduciendo a toda la gente

bárbara a la religión de Nuestra Santa Fee Católica y nuestro real servicio

como era notorio a los del nuestro Consejo de las Yndias, por cierta

probanza que por ellos fue vista y nos pedisteis y suplicasteis por merced

que en remuneración de vuestros servicios mandásemos declarar al dicho

pueblo por ciudad con la advocación de San Pedro de Cholola, señalándole

y adjudicándole las tierras que fueren necesarias para egidos y propios de

ella, con las aguas que vajan de la Sierra Nevada Yztactepetle para el uso y

aprovechamiento de todos sus barrios y moradores o como la nuestra

merced fuese. E nos acatando los dichos vuestros servicios porque de vos y

de ellos quedase memoria perpetuamente. Por la presente declaramos y

damos por ciudad al dicho pueblo con el título de San Pedro de Cholula y le

conferimos todas las gracias y preeminencias que como tal ciudad debe

gozar y queremos y es nuestra merced y voluntad que tal ciudad debe gozar

y queremos y es nuestra merced y voluntad que se le midan a más de las

tierras que tubiéredes de vuestros patrimonios, una legua de tierra por cada

viento desde su yglesia, para egidos y propios de ella y para el cultibo de

vuestras labranzas e sementeras, vos hacemos merced de las aguas que

vajan de la dicha Tierra Nevada poniendo presas y alcantarillas para ello

hasta el centro de la dicha ciudad de la que se aprovecharán todos sus

barrios y moradores de ella y a más de lo ansí que vos concedemos, vos

damos licencia e facultad, ansí a vos, como a sus vecinos y moradores y en

lo de aquí adelante a sus hijos y descendientes que fueren, para que entren

libremente en los montes de la Sierra Nevada a cortar las maderas que

hubiéredes menester para vuestras grangerías e aprovechamientos, no

talándolos ni consumiéndolos, sino es dexando horca y pendón de ellos y

advirtiendos que las aguas que os quedaren de vuestros regadíos, las dexeis

correr libremente por su curso natural para disponer de ellas en quien más

conbenga. Y por esta nuestra cédula o por su traslado signado de escribano

público, sacado con autoridad de juez en pública forma y manera que haga

fee, mandamos al nuestro virrey, precidente y oidores de la nuestra

Audiencia, Corte y Chancillería Real que recide en la ciudad de México de

la Nueva España y a todos los corregidores y alcaldes mayores y ordinarios

y governadores y otros qualesquier juezes y justicias de todas las ciudades,

villas y lugares de nuestros reynos y señoríos de esas provincias de la dicha

Nueva España, yslas y tierra firme del mar océano, ansí a los que agora son

como a los que serán de aquí adelante y a cada uno y qualquiera de ellos en

sus jurisdicciones y lugares que hayan y tengan al dicho lugar por tal

ciudad de San Pedro de Cholola y vos guarden y cumplan y hagan guardar

y cumplir este privilegio y merced que ansí vos hacemos de las dichas sus

tierras, egidos, aguas y montes de suso declarados, para que las hayais e

gozeis libremente vos y los dichos moradores de ella por propios de su

comunidad y que en ello ni en otra parte de ello, embargo ni contrario

alguno, vos non pongan ni concientan poner ni en tiempo alguno ni por

alguna manera, so pena de la nuestra merced y de tres mil pesos de oro

común a cada uno que lo contrario hiciere para la nuestra Cámara, e de

más mandamos al dicho nuestro virrey o al que se hallare por nuestro real

mandado en el gobierno de ese reyno de la dicha Nueva España, que para

la buena administración de justicia y buen gobierno para que entren en

policía los yndios, nombrareis cada un año un governador, alcaldes

ordinarios, alguacil mayor, escribano y demás oficiales de república para

que entren en consejo y hagan sus cavildos y ayuntamientos en la forma

acostumbrada cada y quando se les pueda ofrecer en cosas de nuestro real

servicio y que sea y se entienda que los que nombráredes sean caziques y

principales electos a vuestra satisfacción e confianza de que en su

cumplimiento dareis cuenta ante nos en la nuestra Corte o en donde quiera

que nos seamos, so la dicha pena porque nos sepamos en cómo se cumple el

nuestro mandado. Dada en la Villa de Valladolid a veinte y siete días del

mes de octubre de mil e quinientos e treinta e siete años. Refrendada del

secretario Juan Vázquez y señalado con quatro señales de los del nuestro

Consejo de las Yndias” (San Pedro Cholula…

El nombre de San Pedro, se da por la obligatoriedad de colocar a una localidad bajo el patronazgo o advocación de un santo en las Reales Cédulas, lo que obedecía al Real Patronato Indiano y a la estrategia de control político, territorial y espiritual de la Corona Española. Por lo que Cholula fue colocada bajo la advocación de San Pedro el 19 de junio de 1540, cuando el emperador Carlos V (Carlos I de España) y su madre, la reina Juana I de Castilla (conocida históricamente como Juana la Loca), emitieron una Real Cédula para otorgarle su Escudo de Armas y confirmar su estatus político y territorial. Las razones del porque la advocación fueron para sustituir los patronazgos prehispánicos como parte del proceso de evangelización tras la Conquista, logrando la Corona española y las órdenes religiosas (especialmente los franciscanos) cristianizar los antiguos centros ceremoniales indígenas imponiéndoles un santo patrono católico que sustituye la devoción prehispánica (en el caso de Cholula, dedicada ancestralmente a Quetzalcóatl). Quetzalcóatl es sustituido por el Apóstol San Pedro. Permitiendo con esto, legitimidad política y soberanía territorial, al bautizar un pueblo se legalizaba la porción de tierra quedaba formalmente integrada al orden cristiano de la Monarquía Española. Permitiendo la cohesión social y desarraigo de deidades locales. Por lo que el patronazgo era una herramienta clave de evangelización y sincretismo. Al imponer un santo patrono, la Iglesia y la Corona buscaban en el caso de pueblos de indios o refundaciones sobre asentamientos prehispánicos, el patronazgo, como una herramienta clave de evangelización y sincretismo. Imponer un santo patrono para sustituir el culto a las deidades nativas locales por la devoción a una figura católica. Organizar la vida comunitaria y civil en torno a la fiesta patronal del santo asignado en la Cédula y crear un sentido de identidad, protección divina y obediencia civil mutua entre los pobladores bajo una misma advocación.

Aun con el título de San Pedro Cholula, la nobleza indígena continuó manteniendo su poder dentro del mundo colonial, agrupándose en seis barrios “en concordancia con la antigua distribución prehispánica de grupos étnicos y linajes”.  A partir del 27 de octubre de 1537, San Pedro Cholula queda formada por seis barrios-cabeceras, respetándose la distribución antigua prehispánica, bajo las advocaciones de los santos patronos de la religión conquistadora: San Miguel Tianguisnahuac, Santiago Mizquitla, San Juan Texpolco, Santa María Quauhtlan,  San Pablo Tecaman y San Andrés Colomochco.

Sucríbete al Patreon de Mundo Nuestro
para apoyar al periodismo independiente