noviembre 2, 2026, Puebla, México

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¿El principio y el fin? / Víctor Reynoso

En mi opinión la transición electoral en México inició en elecciones locales, desde fines de los setenta hasta mediados de los ochenta. Pero alcanzó nivel nacional con la elección federal de 1988. En ella Cuauhtémoc Cárdenas fue el principal protagonista.

Ese año inició, a nivel nacional insisto, lo que se conoce como la transición a la democracia en México. ¿2018 inicia el fin de ese proceso con otro principal protagonista?

(La imagen de portadilla fue captada el 25 de octubre de 1989 en Villahermosa, Tabasco, durante un acto político del recién creado Partido de la Revolución Democrática (PRD)

En Juchitán Oaxaca hubo en 1980 un importante movimiento de oposición electoral. Lo formaban militantes de organizaciones marxistas, que después de ser reprimidos lograron que se les reconociera el triunfo electoral. Entre 1983 y 1988 hubo numerosas elecciones locales que dieron lugar a importantes movilizaciones, a veces a triunfos de la oposición, a veces a represión.

Pero la dimensión nacional llegó hasta 1988. Un año antes, un grupo de priistas encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas luchó porque el candidato presidencial de su partido fuera electo democráticamente. No designado por el presidente en turno, como se había hecho en el PRI por décadas.

Una lucha con pocas o nulas posibilidades. Pero éticamente necesaria. El grupo de Cárdenas agotó las posibilidades dentro de su partido, lo que los legitimó para contender por fuera del mismo.

Había habido escisiones de la “familia revolucionaria” en 1940, 1946 y 1952. A las tres les aplicaron “todo el poder del Estado”. Se les reconocieron muy pocos votos, y se les cerraron las posibilidades para cualquier actividad política posterior.

La decisión de Cuauhtémoc Cárdenas y sus seguidores era pues “un salto al vació”, una apuesta con alto grado de incertidumbre.

Lograron un reconocimiento de más de 31% de votos en la elección presidencial. La coalición que lo postuló, el Frente Democrático Nacional, alcanzó un total de 148 diputados (casi el 30%) y 4 senadores. Ningún partido o coalición de oposición había alcanzado estos números. Ni remotamente.

Lejos de la muerte política, iniciaron una nueva etapa en la historia política del país. Fueron parte de un conjunto de transformaciones institucionales en distintos ámbitos que permitieron algo que no se había dado en el país: la alternancia política en la presidencia. La primera en el 2000, luego otras en 2012 y 2018.

La historia de López Obrador fue distinta. Deja al PRI, en el que había estado doce años, a fines de julio de 1988, al no lograr la candidatura de ese partido. Ya no fue un salto al vacío, sino al movimiento político opositor más fuerte del siglo XX, en términos de resultados electorales y posiciones políticas.

Si Cuauhtémoc Cárdenas simboliza el inicio de la transición, López Obrador, con los cambios institucionales que han llevado a la concentración del poder en un solo grupo, ¿simboliza (y protagoniza) el fin de la misma?

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