Escándalos, teatro barato y estrategias fallidas en los flancos del poder
En el gobierno federal y en los poderes bajo la hegemonía de Morena descuidan con muchísima frecuencia fondo y forma de su proceder político. Eso ofrece flancos de crítica terribles. Y queda la impresión de que se improvisa, hay novatez, y lo que es peor: incompetencia. Y ningún propósito de enmienda o rectificación.
Pareciera que hay una visión obcecada por analizar el panorama completo del país y sólo se ve y admiten los actos de gobierno, pero no el cómo se gobierna, quiénes lo hacen, y las reacciones que su actuar suscita en los diversos sectores.
Es obvio que hay un sector crítico radical hacia Morena. Eso es un punto de partida y debería verse como normal. Pero con eso hay que convivir. Y ello impone hacerlo con sumo cuidado, previsión, transparencia, flexibilidad y desde luego autocrítica.
A veces nada de esto se aprecia. El poder actúa como si estuviera sólo en la sala, sin testigos, sin destinatarios respetables que son los ciudadanos, con arrogancia, sordera y rasgos de abuso.
No pasa semana sin un escándalo mayúsculo. Miembros de la clase política que gastan como Cresos dentro y fuera del país; arranques verbales cargados de cinismo e improperios, referencias que vinculan a miembros de la elite política con mafiosos, carencia absoluta de estilo y clase en pequeñas o grandes figuras.
Y lo peor es que pasa todo esto y nada se corrige. No se advierten reacciones de autoridad elemental para sancionar hechos graves o disparates y escándalos que retratan a un grupo político aldeano, pintoresco y aberrante.
Un caso de este tipo es el tristísimo y reprobable episodio de Marx Arriaga, el responsable de la edición de los libros de texto. Ese muchacho, con méritos académicos pero con un comportamiento corriente, ignorante de toda norma y borracho de poder al punto de retar a sus superiores. Y luego la Presidenta haciendo de este tipejo una fallida defensa… ¡acabáramos!
Un berrinche impúdico como ese se resuelve con recetas terminantes y rápidas. Con la ley y la acción sin contemplaciones. La desvergüenza duró tres días y nadie osaba ponerle fin, mientras la rebelión estúpida era el hazmerreír del país en medios internacionales.
Pero es sólo un caso. Hay de todo con envoltura de lodo y estiércol. Alcaldes y parientes exhibiendo derroche y lujos, (como el de Chignahuapan); la gobernadora de Campeche con arranques de locura que no cesan, ventilación de duelos de desechos fecales entre miembros del gabinete anterior y figuras del actual; marinos de alto rango que salen embarrados en actos mafiosos, acaudaladas empresas y ostentosas propiedades de prestanombres de traficantes sancionados en Estados Unidos y protegidos aquí.
Y en esta danza de tonterías y aberraciones, los aprestos de Morena para construir una reforma política y poner en marcha preparativos para la siguiente elección.
La confección del nuevo orden electoral le otorga a los partidos comparsa, como el Verde y el PT, un papel inexplicable de protagonistas de primer orden cuando se trata de mafias que se han enriquecido como rémoras de los partidos mayores. Atrás de esas fachadas hay cárteles de parientes, cómplices de vividores y pandillas que nada serían sin el amparo y protección de quienes reparten el pastel en el país y en los estados.
Eso lo sabe la gente hasta la saciedad. Y, sin embargo, les guardan consideraciones estúpidas, lo mismo en las altas esferas del poder que en los medios de comunicación que actúan como cajas de resonancia de apetitos y complicidades.
Y como si no fuera suficiente esa colección de ejemplos de lo absurdo, Morena agrega sus promociones. Dentro de los movimientos recientes la designación de Adán Augusto López como responsable de una zona geográfica del país en la estrategia de preparativos electorales.
Parecería humorada si no fuera cinismo. Este personaje, que durante meses ha sido exhibido en el centro de un escenario de alianzas con mafias de poder, negocios turbios, intentos de poder paralelo a la presidencia y apadrinamiento de la senadora Andrea Chávez para gobernar Chihuahua a contrapelo de la cúpula morenista, asume en calidad de general el mando de una región para buscar adeptos, votos y candidatos. ¡El gato cuidando a los ratones!
Y dentro de su zona de responsabilidad está, nada más y nada menos que Puebla. Francamente, ¡qué desvergüenza…!
Corriente Crítica priista
Vino a Puebla y charló con un grupo de periodistas el diputado federal priista Genaro Morales, quien dirige la Corriente Crítica de ese partido.
Expuso una serie de lugares comunes que tienen como punto de partida al inefable Alito, titular de lo que queda del tricolor. Hizo un repaso de sueños y aspiraciones de folletería, cuando su partido se consume con una retórica hueca y trasnochada.
Pero lo más lamentable, su discurso salpicado de analogías deportivas, con una pobreza argumentativa por abajo del nivel primaria y apenas comparable con el estilo del celebérrimo Marx Arriaga. Eso explica a la perfección la caída en picada del PRI sin salvamento alguno.